Home Blog Page 330

Médico muerto en accidente: exigir, sí, pero reformas que atajen impunidad

0

 + Ebriedad sigue siendo una excluyente y no agravante en comisión de delitos


Oaxaca entera se consternó cuando la semana pasada, en un fatal choque automovilístico, un vehículo de lujo impactó a una unidad de transporte concesionado, provocando la muerte de uno de los pasajeros, y lesiones graves a otra. Los jóvenes que iban en el taxi impactado eran estudiantes de medicina de la UABJO, mientras que los responsables de impacto eran jóvenes que se encontraban en evidente estado de ebriedad. Ante los hechos, familiares, amigos y compañeros de las víctimas han convocado a marchas y manifestaciones para exigir justicia. Lo que deberían hacer es exigirle a los diputados de la LXII Legislatura para que retiren del Código Penal la atenuante en la comisión de delitos culposos relacionada con la situación de embriaguez.

En efecto, para entender el contexto de este asunto, vale la pena recordar otro similar que fue mucho más grave, y que terminó en una pena que para nada es concordante con el daño provocado. La noche del 22 de mayo de 2003 cayó abatido a balazos, dentro de su camioneta, un joven empleado de la Secretaría General de Gobierno que respondía al nombre de Francisco Iván Ortega Bravo. Aquel asesinato, cometido a sangre fría, fue consecuencia de una riña de tránsito, y el responsable habría huido a bordo de una motocicleta —mismo vehículo desde donde habría cometido el crimen— con rumbo desconocido.

Luego, casi de inmediato, se supo que el agresor respondía al nombre de Jaime Ruiz Bartolo, que ostentaba placa, arma de cargo y registros oficiales como agente de la entonces Policía Ministerial del Estado, que era uno de los tantos elementos de esa corporación que se encontraba asignado a la guardia personal de servidores públicos, personajes cercanos y compromisos políticos del entonces régimen de gobierno; y que particularmente era uno de los agentes de la guardia personal del propietario del periódico Noticias, Ericel Gómez Nucamendi.

Luego se dejaron saber algunos datos que parecían ser asimismo reveladores. Las investigaciones del reportero Misael Sánchez Sarmiento, publicadas en este diario entre 2003 y 2005, constataron que la motocicleta en la que se cometió el homicidio de Ortega Bravo, una V16 modelo 2001, marca Yamaha YBR, color gris, con placas de circulación N996D, era propiedad de Editorial Taller, SA de CV, entonces empresa editora del diario Noticias; que Ruiz Bartolo originalmente pertenecía al Estado de Fuerza asignado al procurador Sergio H. Santibáñez, y que había sido ingresado a las filas de la PME por exigencia de Gómez Nucamendi.

Luego, en la prensa local se dijo que después de ocurridos los hechos, el agente ministerial asignado a la guardia del editor Gómez fue ayudado a resguardarse en un rancho ubicado precisamente en Chiapas, entidad federativa de donde es originario el hoy Diputado local por el Partido Movimiento Ciudadano, y que de ahí se le proveyó lo necesario para que se fugara con rumbo a los Estados Unidos.

Ruiz Bartolo fue aprehendido el 10 de noviembre de 2005 por la Policía local del estado norteamericano de California, en la ciudad de Los Ángeles. De ahí, fue entregado a la delegación de la PGR en Baja California Norte, que a su vez lo entregaron a autoridades estatales.

De los hechos, se abrió el expediente penal 175/2003 y Ruiz Bartolo ingresó a prisión como probable responsable del delito de homicidio calificado. Y el Juez Quinto de lo Penal lo sentenció a 35 años de prisión. Sólo luego de algún tiempo los favoritismos políticos y judiciales, llevaron al Poder Judicial del Estado a reclasificar el delito de homicidio calificado a simple, y con ello darle la oportunidad al Matón de Murguía, de alcanzar su libertad en menos de cuatro años. ¿Cuál fue la ruta jurídica?

 

ATENUANTE OMINOSA

A ese respecto, dice el segundo párrafo del artículo 58 del Código Penal del Estado que “se aplicará de la tercera parte del mínimo a la tercera parte del máximo de la sanción del correspondiente tipo doloso, en caso de homicidio (…) y el sujeto activo se encontrare en estado de ebriedad o bajo el influjo de alguna droga”. El precepto es elocuente: aquí, la posibilidad de cometer un asesinato después de ingerir unas cervezas, es suficiente para reducir la pena establecida para un delito doloso, como el homicidio calificado, en dos terceras partes cuando se trata de un solo homicidio; y a la mitad, cuando los muertos resultan ser dos o más personas.

Así, de acuerdo con lo antes dicho, el delito por el que se condenó en primera instancia a Ruiz Bartolo, fue el de homicidio calificado. Luego, su defensa legal logró que en la Primera Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia se reconsiderara el hecho de que el homicida iba bajo los influjos del alcohol.

Y esa razón fue suficiente para que la pena corporal le fuera reducida de 35, a sólo 15 años de prisión. Sin embargo, más allá de los privilegios que le brindó el supuesto estado etílico en que Ruiz Bartolo mató a Ortega Bravo, es evidente que cometió un homicidio calificado. Esto porque para la norma penal, ese delito se configura cuando se comete el asesinato con premeditación, alevosía, ventaja o traición. Cualquiera de esas agravantes.

Y cuando menos, el Matón de Murguía asesinó al individuo con ventaja. Esto es, de acuerdo a lo establecido en el artículo 301 del Código Penal, porque el delincuente era superior en fuerza física, al ofendido, y éste no se hallaba armado; y porque el infractor era superior por las armas que empleó, y por su mayor destreza en el manejo de ellas al ser un agente ministerial.

Sin embargo, en la sola razón del estado de ebriedad en que cometió el crimen, a Ruiz Bartolo se le reclasificó el delito de homicidio calificado a simple. La pena se le redujo a más de la mitad. Y por los beneficios que contemplan las normas de ejecución de penas, éste habría quedado en libertad en sólo cuatro años.

 

EXIGIR REFORMAS

Toda esta historia tiene una similitud: en ambos casos la atenuante presente es el estado de ebriedad en que se cometió un homicidio. Ambos tienen la característica de ser culposos, a pesar de que la embriaguez no es un estado en el que se caiga involuntaria o incontroladamente. ¿Qué debieran exigir? Que los diputados hagan cambios a la ley para que, en otros casos, este estado de impunidad no prevalezca frente a actos provocados por irresponsabilidad y negligencia.

La partidocracia en pleno va contra las candidaturas independientes

0

 

+ Golpes vs el Bronco, son claros intentos por mantener su monopolio

 

Para Mónica, que es la luz en mi vida.

A regañadientes, por mera pose, y sobre todo por una presión internacional, los partidos decidieron abrir finalmente el monopolio del acceso al poder público, a las llamadas candidaturas independientes. Lo hicieron sin ganas de consolidarlo. Y por eso hoy que existe ya un candidato sin partido, que es contendiente real por la gubernatura de un estado, la partidocracia en pleno lucha para frenarlo, exhibiendo ante la ciudadanía presuntos actos de corrupción que no resultan ser sino los mismos que cometen los candidatos de los partidos políticos. Este sin sentido tiene explicación no en un ánimo democrático, sino en la desesperación común por no perder la llave exclusiva del acceso al poder público.

En efecto, Jaime Rodríguez Calderón alias “El Bronco”, es un fenómeno como candidato independiente al gobierno de Nuevo León. Desde los primeros días de campaña demostró tener una conexión particular con la ciudadanía, y en las encuestas es un candidato que no ha dejado de crecer, a grado tal de que hoy le disputa la posibilidad de la victoria a los candidatos del PAN y PRI, que son dos de los más fuertes en la lucha sucesoria, aunque no los únicos.

El Bronco fue un fenómeno en sí mismo. Viniendo del PRI logró posicionarse hasta el punto de ser un contendiente serio. Entró a la lucha por la gubernatura de Nuevo León a través de la figura de candidato independiente. Y aunque no parece tener el suficiente peso para ganar la gubernatura sí ha sido un factor de división del voto, que tiene preocupados a todos los partidos políticos, que necesitan esa franja de votantes que él tiene, para ganar.

El problema de la partidocracia es doble no sólo porque les salió un contendiente fuera de su oligarquía, sino porque éste les ha venido arrebatando los votos que ellos necesitan, y que podrían emigrar definitivamente de las preferencias hacia un partido en específico. Quizá sólo por eso podría entenderse que hoy en día haya un ánimo consensado entre todas las fuerzas políticas por impedir que Jaime Rodríguez Calderón continúe creciendo como candidato.

Y es que curiosamente, El Bronco no tenía la estatura para que los medios de comunicación de la capital del país le dedicaran amplios espacios, hasta hace muy pocos días. Sorpresivamente, la semana pasada todos los noticieros estelares de Televisa revelaron —como si fuera sólo un asunto de interés público, y no un tema inducido por una fuerza política para desgastar a otra— información relacionada con el hecho de que Rodríguez Calderón había adquirido parcelas para él, su esposa e hijas, durante el tiempo que fungía como funcionario del gobierno de Nuevo León, y que no las incluyó en declaración patrimonial que presentó como candidato.

Ante esa revelación, Rodríguez señaló al PRI como el responsable no sólo de filtrar los datos, sino de “gestionar” que esa información fuera difundida en medios de comunicación de la Ciudad de México como si ese asunto fuera de interés general. Y resulta que hoy en día, el candidato del PRD a la gubernatura de Nuevo León, Humberto González Sesna, denunció ante medios de comunicación que “El Bronco” utiliza un avión privado para trasladarse hacia otros municipios con el fin de continuar su campaña rumbo a la gubernatura de Nuevo León.

Según informaba el martes la edición electrónica del periódico Excélsior —otro medio de la capital del país que también parece tener mucho interés en un tema local— Jaime Rodríguez fue captado en el Aeropuerto Mariano Escobedo abordando una aeronave LearJet matrícula XA-JKM cuyo costo por viaje privado asciende a los 4 mil dólares por hora. Incluso dice que la nota que luego de darse a conocer este hecho, surgieron molestias por parte de ciudadanos a través de las redes sociales pues “El Bronco” se promueve bajo el lema “hay que servir a la gente, no servirnos de la gente”.

 

PARTIDOCRACIA ESCANDALIZADA

De acuerdo con la información, Jaime Rodríguez Calderón ha declarado varias veces haber rechazado el dinero que por ley le otorga la Comisión Estatal Electoral de Nuevo León para financiar su campaña y ha realizado colectas con sus seguidores a través de una plataforma online de donaciones e incluso durante actos en vivo se le ha captado recibiendo apoyos en efectivo por parte de ciudadanos que acuden a sus eventos de campaña.

Dice incluso que anteriormente El Bronco ya había sido cuestionado sobre la procedencia de sus recursos de campaña e incluso la CEE ordenó al candidato independiente transparentar sus recursos, mismos que aún no han sido aclarados por el ex priísta.

De ese conjunto de aseveraciones salen varias cuestiones que vale la pena subrayar. Primero, ¿cómo mantener a flote la idea del interés periodístico cuando hay un clarísimo afán de ventilar un tema local como asunto nacional, en medios informativos que tienen alcance en todo el país? ¿Cómo se justificaría incluso tal nivel de escandalización por los supuestos excesos que comete un candidato independiente —tener bienes no declarados, o utilizar una aeronave— cuando ese tipo de cuestiones son verdaderamente cosa cotidiana en todos, o la gran mayoría de los políticos con partido, y que incluso de ahí nace buena parte de su mala fama como políticos?

Además de ello, ¿por qué habría que escandalizarse de que un candidato reciba donaciones o apoyos públicamente, cuando todo el mundo se queja de que la democracia mexicana es muy cara justamente porque la idea que se tiene es que todo el proselitismo electoral lo pague el Estado con recursos públicos, dizque para evitar que se inmiscuyan intereses posiblemente oscuros en las campañas electorales?

La cuestión de fondo es que PAN, PRD y PRI están haciendo todo por bajar al único candidato independiente importante que existe en México. No parece haber otro afán ni algún tipo de motivación o convicción ideológica, política, compromiso con la democracia e incluso congruencia con la verdad o alguna cuestión por el estilo.

 

AVENIDA FUERZA AÉREA

No coincidimos con la subcultura de la colocación de topes en las vialidades. Incluso la rechazamos. Porque cada tope, o cada boya, revela nuestra incapacidad para conducirnos, y conducir, civilizadamente en la vía pública. Pero algo deben hacer las autoridades municipales en la recién renombrada Avenida Fuerza Aérea Mexicana, en la colonia Reforma, para frenar esa altísima recurrencia de accidentes de tránsito. El último fue de consecuencias fatales. Y lamentablemente no fue el primero.

Pliego petitorio de S-22: ninguna demanda educativa; todas, económicas

+ Muestra clara del poco compromiso con la educación y niñez de Oaxaca


Una de las grandes incógnitas de nuestra sociedad actual radica en saber qué contienen los sendos pliegos petitorios que hace unos días entregó la dirigencia de la Sección 22 del SNTE a los gobiernos de Oaxaca, y federal. En ellos, se establecen un conjunto de demandas económicas, sociales y políticas que, sin embargo, no tienen que ver precisamente con la educación. Lejos de eso, los profesores piden sin exigir nada a cambio. Y lo peor es que amagan con movilizaciones para exigir su cumplimiento.

En efecto, en el marco de su marcha conmemorativa del Día del Trabajo (1 de mayo) los profesores tienen la tradición de entregar ahí mismo su pliego petitorio a los gobiernos con los que interactúan. La tradición indicaba que ese pliego era entregado al Gobierno del Estado en el contexto de la llamada “doble negociación”, en la que primero el Comité Ejecutivo Nacional del SNTE negociaba sus demandas generales con el gobierno federal, y luego se sumaba lo que la dirigencia estatal conseguía con el gobierno de Oaxaca. La diferencia entre todos los demás años, y ahora, estriba en que hoy de nueva cuenta el patrón formal de la Sección 22 es el gobierno federal… y resulta que ahora la 22 ya no quiere sólo una doble negociación, sino que va por una triple.

¿De qué hablamos? De que como cada año, el gobierno federal ya está negociando con el CEN del SNTE la situación general de todos los profesores del país, y por ende es cuestión de días para que se haga el anuncio del incremento salarial y las condiciones de trabajo que regirán durante todo el siguiente año a los trabajadores de la educación en el país. Sólo que como desde el arranque del presente año 2015 el gobierno federal tomó las riendas del contrato de trabajo con los trabajadores de la educación que antes dependían políticamente de los gobiernos estatales, ahora la Sección 22 ha decidido negociar de manera principal con ellos, sin dejar de negociar con las entidades federativas.

En ese marco, resulta que si la reforma educativa tuvo como objetivo limitar el poder político que acumulaban las secciones sindicales, lo único que consiguieron fue incrementarlo. La Sección 22 tiene exactamente sus mismas demandas de siempre, con el agregado de que ninguno de los postulados de la nueva legislación les ha sido aplicado. Así, en general, su pliego de demandas se entiende en esas dos vertientes: en continuar, primero, pidiendo lo mismo que siempre le han exigido al gobierno; y en segundo plano, exigen denodadamente que continúen siendo ajenos a lo establecido en las nuevas normas en materia de administración de la educación.

Lo más curioso es que hasta ahora el gobierno federal sólo ha guardado silencio, y el estatal ha dicho que está dispuesto a cumplir sin ninguna cortapisa lo que pidan los maestros. Ninguno ha reconocido que cumplirle cualquiera de sus demandas a los trabajadores de la educación significa en automático romper la ley; y que al hacerlo —como parece— no estarán haciendo sino dándole el golpe de muerte a la reforma que según nació para rescatar la educación de las manos del sindicalismo politizado.

 

MUCHAS DEMANDAS;

NINGUNA EDUCATIVA

Según una nota de Reforma, plazas automáticas para normalistas, la cancelación del examen docente y la aprobación de su proyecto de ley educativa demanda la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE) en el pliego petitorio 2015 que entregó ayer a los Gobiernos federal y de Oaxaca. En medio de la polémica que generó la difusión de la nómina magisterial de la SEP, que revela que los dirigentes de la CNTE son los mejor pagados del país, a pesar de no dar clases, líderes de las secciones 22, 18, 9 y 14 entregaron a la Secretaría de Gobernación un documento de nueve puntos.

Encabezados por Rubén Núñez, el dirigente que cobra alrededor de 100 mil pesos mensuales, los maestros reiteraron su reclamo de que se deroguen los artículos tercero y 73 constitucionales. En el documento pidieron además estabilidad laboral y pago puntual para los trabajadores de la educación. La CNTE emplazó al Ejecutivo para que antes del 15 de mayo responda a sus demandas. De no ser así, amenazaron con radicalizar sus protestas.

En Oaxaca, el secretario de Organización de la sección 22, Francisco Villalobos, entregó al Gobernador Gabino Cué el pliego petitorio local que consta de 17 puntos. En el documento, los maestros insisten en la aprobación de la ley estatal de educación, hecha a modo del magisterio. Esta propuesta está parada en la Cámara de Diputados local y la sección 22 ha presionado con marchas y bloqueos para que se apruebe. Benito Vásquez Henestrosa, secretario de prensa y propaganda del magisterio disidente, explicó que también piden plazas automáticas, el respeto a los derechos de los trabajadores y el pago puntual de los salarios docentes.

Todo ello es la confirmación de lo antes dicho: los maestros están muy preocupados por su situación laboral, y por la estabilidad que parece que podrían perder con la posible aplicación de la reforma educativa. Esa es la lógica que sigue el hecho de que por un lado pidan que se abrogue la reforma educativa, y por el otro insistan en temas como las plazas automáticas y otros temas que han sido motivo permanente de preocupación para acrecentar su poder y para mantener los privilegios de que han gozado históricamente.

Hasta hoy nadie ha reparado en que lo que ahora buscan es una triple negociación. Quieren arrancarle beneficios al gobierno federal; otros al gobierno estatal; y aunque se dirán en desacuerdo con lo que negocie y logre el SNTE con el gobierno federal, no lo rechazarán. Así, lo que estará ocurriendo es que en 2015 no sólo no habrán disminuido los privilegios de la beligerante Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, sino que se han incrementado.

Nadie se ha dicho en desacuerdo con ello, como tampoco se han desautorizado las negociaciones que hasta ahora han realizado funcionarios federales con los maestros disidentes. Podrían terminar ganando mucho más que en otros años; y la reforma educativa quedaría como una entelequia que representaría el monumental fracaso de un gobierno que quiso hacer mucho pero que terminaría derrotado por los poderes fácticos como el magisterial.

 

ITURRIBARRÍA, DIXIT

¿“Rascarle los huevos al tigre” de la Sección 22? Jamás. Si no pregúntenle a Moisés Robles y con el nuevo repliegue estatal que le va a tocar encabezar dentro de pocos días.

Cambio en la Contraloría: ¿Nuevo obús contra Ulises Ruiz?

Perla Woolrich

+ Coincidencias: cada que Ruiz intenta maniobrar, GC revira


Como en política no hay coincidencias, habría que ver con cuidado la sorpresiva renuncia de Perla Woolrich Fernández a la titularidad de la Secretaría de la Contraloría y Transparencia Gubernamental. Esto no parece una coincidencia, ni resultado del fiasco que resultó Woolrich como “zarina anticorrupción”, sino una respuesta oportuna al regreso de Ulises Ruiz a Oaxaca. Si la intención de la Contraloría siempre fue perseguir a los funcionarios del pasado, el enroque en la dependencia bien parece seguir esa lógica.

En efecto, apenas el fin de semana realizaron una cabalgata el diputado federal, Samuel Gurrión Matías; el delegado del CEN del PRI en Oaxaca, Fidel Herrera Beltrán, y el ex gobernador Ulises Ruiz Ortiz  así como las autoridades municipales de San Juan Cotzocón y San Juan Lalana, en apoyo a la candidata del tricolor por el VII distrito electoral federal, Yarith Tanoos. Aunque en las notas alusivas a la cabalgata no se refiere que haya habido algún tipo de declaración o referencia por parte del ex Mandatario al gobierno estatal, o al grupo político del gobernador Gabino Cué Monteagudo, sí es evidente que la sola presencia de Ruiz en territorio oaxaqueño, y en un acto público, sí pudo haber generado una respuesta del régimen que, además, siempre ha sido puntual frente a los intentos del ex Gobernador por hacer presencia pública en la entidad. Veamos si no.

Hace apenas unos meses, en noviembre del año pasado, cuando se estaba en la víspera de la definición de las candidaturas a las diputaciones federales, y en el PRI se dejó ver que la mano de Ruiz tendría la posibilidad de colocar a cuando menos la mitad de los abanderados, la respuesta del gobierno fue contundente: revivieron de la nada la Comisión de la Verdad, y establecieron que su ruta de trabajo implicaría revisar toda la actuación de la gestión de Ulises Ruiz durante el conflicto magisterial, y todo el año siguiente, para entregar un conjunto de conclusiones en los primeros meses de 2016.

La intención política de aquella decisión, validada por las fracciones parlamentarias que acompañan a Gabino Cué en la coalición de gobierno, fue clara: ante el intento de Ruiz por reposicionarse rumbo a la sucesión de la gubernatura, el régimen le prepararía un informe de la Comisión de la Verdad en el que se haría un recuento pormenorizado de las presuntas violaciones a derechos humanos cometidas por el gobierno de Ulises Ruiz durante el conflicto magisterial y popular de 2006, y el año siguiente, y se realizarían un conjunto de declaraciones políticas.

Frente a eso, Ruiz dijo —y podrá seguir diciendo— que todo eso es parte de un caso cerrado, que son asuntos ya investigados y concluidos por la PGR, o incluso que recibió ya la absolución del Santo Papa, o de Dios Padre si quisiera, pero lo cierto es que de todos modos el informe de la Comisión de la Verdad tendrá como efecto revivir todo el conjunto de acontecimientos ocurridos en el contexto de la revuelta magisterial de 2006, pero ya direccionados únicamente a responsabilizarlo, y sin posibilidad de que éste pueda evadirlos.

Por ello, el solo hecho de que revivan ese asunto es ya un golpe político para Ruiz. Y lo será mucho más si todo ese conjunto de temas reviven —como ocurrirá— justamente en la víspera de los tiempos sucesorios.

NO HAY COINCIDENCIAS

Regresemos un poco más el tiempo. ¿Cómo nació la Comisión de la Verdad? Más allá del discurso oficial, que dice que fue una decisión democrática tomada para revisar hechos hasta ahora no concluidos, lo cierto es que esta fue una respuesta política del gobierno estatal cuando los diputados priistas de la LXI Legislatura pretendieron resistirse a la aprobación de la cuenta pública de uno de los años de gestión de Gabino Cué.

La respuesta del régimen fue contundente: por un lado, utilizaron su mayoría para lograr ese objetivo, pero además le regresaron el golpe a los priistas —entonces coordinados por un ulisista, en la persona del diputado Francisco García López— impulsando la iniciativa de ley que creaba la Comisión de la Verdad, y aprobándola sin problemas. Ello, como ejemplo, hace constar que no sólo no existen las coincidencias, sino que la presencia de Ruiz en Oaxaca tiene tal impacto que genera de inmediato una respuesta oficial que va encaminada a revisar la actuación de los integrantes de su gobierno.

Y es que resulta que la gestión de Perla Woolrich al frente de la Secretaría de la Contraloría no sólo no dejó contento a nadie, sino que generó un aura de impunidad para los integrantes de la administración anterior, que hoy es un verdadero pasivo para el gobierno actual, de cara al proceso electoral. Por eso desde hace meses era una verdad anunciada la del cambio de titular en la Contraloría, y sólo había que esperar el momento adecuado. Ese momento no llegó por vías naturales, sino que pareciera que fue forzado por la presencia oronda de Ulises Ruiz haciendo campaña en territorio oaxaqueño.

Si ese solo hecho es ya referente de la motivación de los cambios, lo es mucho más que sea justamente en la persona de Manuel de Jesús López López. Éste es un cercano colaborador del gobernador Cué, con quien se ha demostrado confianza en la gestión pública, y que tuvo ya la encomienda, como Procurador General de Justicia, de emprender la revisión a la gestión anterior.

Por eso el hecho mismo de la persona designada para la nueva responsabilidad (y la complejidad que resulta del hecho de que recientemente fue nombrado como magistrado del Tribunal Superior de Justicia, y que tendrá que solicitar licencia a la magistratura para ocupar el cargo gubernamental) es otro referente de que Gabino Cué no estaba buscando a cualquier sustituto de Perla Woolrich, sino que lo hizo en una persona específica que parece ir a todo menos a calentar el asiento que cuatro años tuvo inútilmente la defenestrada panista. Como en política las coincidencias no existen, esta parece ser la respuesta oficial al único grupo político con el que no habrá posibilidad de que exista un pacto rumbo a la sucesión de 2016.

PELEAS INTERNAS

Intentan generar un nuevo escándalo en medios de comunicación de la capital del país, por los escoltas armados del impresentable candidato priista en Miahuatlán, Oscar Valencia. Es fuego amigo priista. Fuego ulisista, pues, en contra sus adversarios internos de siempre.

Campañas no “prenden” porque partidos y ciudadanía están desconectados

Campañas que no prenden

+ Nulo, diálogo político en Oaxaca: no hay oficialismo real, y menos oposición


La queja fácil, el lugar común, indica que en Oaxaca las campañas proselitistas “no prenden”. Todos se quedan en eso, como si el hecho de que una campaña política fuera eficaz radicara en enganchar a la gente para que se sume a la euforia de los momentos electorales. No entienden que, en las campañas, el apelar a las emociones es una apuesta riesgosa, y que más bien lo que tendrían que buscar es el interés político real. Nada de eso existe. Por eso las campañas no prenden, porque resulta que todos ven, pero nadie asume, que aquí el diálogo político es sólo una fantasía.

En efecto, por todos lados abundan las quejas respecto a que las campañas parece que no están ocurriendo. En los 11 distritos electorales hubo una selección rara de candidatos a las diputaciones federales, y quizá a partir de eso podría comenzar a entenderse por qué existe poco interés en la ciudadanía. En los partidos, y en sus respectivas disidencias, se acusa que no se hicieron las elecciones correctas. Que los candidatos no tienen “arraigo” ni trabajo político. Y que, en resumen, las campañas “no prenden” porque a los abanderados nadie los conoce, y menos los respaldan.

Frente a esta realidad, la pregunta que tendría venir es la siguiente: ¿basta con que un candidato sea conocido, para que una campaña “prenda”? Y la respuesta que ofrecería cualquier político sería que no, que el interés de una campaña radica en cuánto dinero y dádivas sea capaz de repartir. Según ellos, ese es el mecanismo real a través del cual se puede ganar una campaña, y es el camino que todos deben de seguir para —según ellos— lograr que el proselitismo genere interés entre las personas.

Esa lectura puede ser cierta, aunque sólo parcialmente. Todos sabemos que las campañas basadas en el reparto de dinero, en las dádivas, y hasta en la coacción del voto, sólo funcionan en las zonas marginadas o en algunos espacios en los que la misma gente está acostumbrada a votar a cambio de algo. Sin embargo, hoy lo que todos también reconocen es que ese (que ahora es lo que pasó a ser el “voto duro” de cada partido) es insuficiente para ganar una elección.

Todos, en absoluto, para conseguir el resto que necesitan para ganar, deben ir a tratar de conquistar el voto volátil (o voto útil, como se le ha llamado en otros procesos electorales) de la gente que sí vota pero sin dádivas de por medio, sino por algún tipo de convicción o convencimiento con el partido o candidato. Es ahí justamente donde las campañas “no prenden”.

Y es así, porque resulta que en Oaxaca el diálogo político es nulo, y por eso ninguna de las fuerzas políticas —y qué decir de los candidatos, que están francamente perdidos— tiene capacidad de articular un discurso que sea capaz de generar cuando menos un poco de interés entre la ciudadanía. Hoy las fuerzas políticas pagan el enorme costo moral y político de no haber podido establecer una relación de altura como gobierno, como oposición, y como parte de una alianza. Y por eso hoy no les queda más que acudir a la dádiva para generar el interés que no encuentran en lo genuino, o resignarse a tratar de dar la batalla en una elección a la que ni siquiera quieren acudir con el pedestre recurso de las estructuras electorales y la compra de votos.

EL DIÁLOGO, EXTRAVIADO

Los partidos políticos —oficialismo y oposición— tienen, con el gobierno, una alianza irrompible, pero en la que sólo caben sus intereses y no sus posiciones. El gobierno ha necesitado de una alianza de fuerzas políticas para mantener su estabilidad, pero ésta sólo ha existido para lo esencial, porque los mismos partidos no han estado dispuestos a asumir ni la responsabilidad más mínima por los tumbos que da el gobierno.

La realidad es elocuente: el gobernador Gabino Cué controla apenas una parte del gabinete de gobierno; los partidos integrantes de la coalición (PRD, PAN y PT) tienen sus respectivas parcelas en varias de las secretarías del gobierno estatal, e incluso han llegado al extremo (como en el caso del impresentable Daniel Juárez en la Secretaría del Trabajo, aunque no es el único) de exigir que se respeten sus espacios independientemente de la fama pública, los resultados, o las acusaciones que pesan sobre sus funcionarios.

¿Qué significa todo eso? Que lejos de aquella vieja promesa de hacer un gobierno de coalición (en el que se entiende que hay corresponsabilidad del gobernante electo con los partidos a los que se alía para cogobernar juntos), lo que hay es un régimen de partidos que lo que ha hecho es venderle protección —como la delincuencia organizada— al Gobernador del Estado a cambio de que éste les permita decidir a placer dentro de sus respectivas parcelas políticas dentro del gobierno. En esa dinámica se entiende, por ejemplo, el egoísmo que encierra el hecho de que, para la misma alianza, la victoria electoral por la que ganaron el gobierno sea un triunfo compartido, pero la responsabilidad y el costo político de gobernar sea sólo de Gabino Cué.

Si todo eso es trágico, la relación con la oposición es desastrosa. El PRI, en estos casi cinco años de gobierno, es un partido que jamás ha sabido ser oposición. No lo ha sido porque no ha sido capaz de generar posiciones, discurso, y resultados, como contrapeso del poder público; no ha sido propositivo, ni crítico, ni desequilibrante.

Ha llegado al grado, incluso, de quedarse callados frente a los excesos que se cometen desde el poder en los tiempos electorales. ¿Alguien vio al PRI, por ejemplo, inconformándose como bloque en contra de las audiencias públicas que el gobierno está organizando en medio del proceso electoral, en varias de las regiones del Estado en donde coincidentemente tiene fuertes intereses en que sus partidos aliados ganen los distritos?

En la respuesta a ello, puede también verse cómo en realidad la gente que no milita, pero que sí espera algo de los partidos, tiene un ánimo tan apagado frente al proceso electoral. Sabe que no puede esperar nada de quienes no han dado ningún tipo de resultado. Sabe que no hallará partidos coaligados que puedan ofrecer un buen gobierno, y tampoco una oposición a la que se le pueda confiar el deber de contrapuntear al gobierno. Ello hace perfectamente entendible que las campañas “no prendan”.

DEMANDAS ECONÓMICAS

Es lo que abunda en el pliego petitorio de los maestros. ¿Calidad en la educación? Podrá esperar (quizá tres décadas más) a un mejor momento.

Sección 22: ¿Por qué no revelan el contenido de su pliego petitorio?

Pliego petitorio S22

+ Situación política del magisterio: cada quién da versiones distintas


En la icónica marcha del Día del Trabajo, la Sección 22 del SNTE anunció que entregará su pliego petitorio anual a los gobiernos estatal y federal. El magisterio democrático ha evitado hacer público el contenido de dicho documento, e incluso ha atajado cualquier posibilidad de dar detalles concretos sobre qué pedirá. Hasta hoy, los dos ámbitos de gobierno con los que negocia, le han dado todo. Y si por eso hay resistencia a dar a conocer detalles sobre el contenido del pliego petitorio, técnicamente también priva una total incertidumbre sobre qué estado real guarda la relación del Estado con la Sección 22 y la CNTE.

En efecto, en el marco del Día del Trabajo, el pleno de la asamblea Estatal de la sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, determinó estallar un paro indefinido a partir del 1 de junio, para sumarse a la convocatoria de paro nacional a lado de los estados de Guerrero, Chiapas, Michoacán y el Distrito Federal.

Todo esto, ocurre en paralelo al anuncio hecho también hace unos días, de que este día los profesores oaxaqueños marcharían para entregar su pliego petitorio a los gobiernos estatal y federal, y que a través de él buscarían dar solución a lo que ellos denominan como “la problemática de la educación en Oaxaca”, y que no es otra cosa que el conjunto de privilegios y demandas que han venido planteando al gobierno federal, y que éste no ha podido darles por la presión y el cuestionamiento de la ciudadanía.

Pues resulta que en el plano de las demandas políticas, la Sección 22 ha venido demandando que se apruebe su proyecto de Ley Estatal de Educación, y que se garantice el respeto a sus conquistas y derechos laborales. Concretamente, lo que quiere el magisterio democrático oaxaqueño es que por escrito el gobierno federal les asegure que no menguará ninguno de sus privilegios, y que no permitirá que la autoridad estatal sea relevada como intermediario entre los trabajadores de la educación, y el nuevo patrón que hoy es nuevamente el propio gobierno federal.

En paralelo a ello, los profesores oaxaqueños no han cedido en su demanda de que sea a través de una negociación política que se libere a los integrantes de la Sección 22 que se encuentran en prisión acusados de delitos como secuestro y delincuencia organizada, debido a su participación en un plagio. Hace dos meses la propia Sección 22 había aceptado públicamente que el gobierno federal había accedido a negociar ese aspecto con los profesores si ello servía como una medida de distensión en la compleja relación del gobierno federal con la disidencia magisterial.

¿Por qué no ocurrió? Porque el gobierno federal vio primero que sería complicadísima la ruta jurídica por la que tendría que transitar para tratar de dejar en libertad a los presuntos plagiarios (para hacerlo, o la PGR tendría que desistirse de su acusación; o la PGR tendría que echarse la culpa por una supuesta integración deficiente del expediente penal, para que los acusados obtuvieran un amparo de fondo que los pusiera en libertad; o el Presidente habría tenido que apurar su enjuiciamiento, para después indultarlos); y segundo, porque reparó que eso le habría traído un fuerte cuestionamiento nacional e internacional por acceder descaradamente a un chantaje.

 

MUCHAS VISIONES

La relación del gobierno federal con la Sección 22 es tan compleja como se le quiera ver. El problema de eso, no es que sea en sí misma compleja, sino que esa aparente incomprensión genera distorsiones (muchas de ellas voluntarias) a través de las cuales se pretende justificar el fracaso de la negociación y el diálogo que ha entablado con ellos el gobierno federal.

Y es que por un lado, el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto no ha podido explicar cuál es la ruta que sigue el proceso de negociación con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, y tampoco qué se ha ganado con las concesiones que hasta hoy se le han hecho. Lo primero no lo hace, porque no parecen tener una ruta y un objetivo concretos sobre para qué negocian con la Sección 22, y qué quieren lograr con ello; y tampoco tienen claro qué es lo que se habría podido haber ganado, si de todos modos la Coordinadora sigue siendo beligerante, contestataria, y poco contributiva a la educación pública de calidad de los niños que tiene bajo su tutela educativa.

En el caso del gobierno de Oaxaca, éste tiene una visión que tampoco es concluyente sobre su relación con la Sección 22. Lo único que ellos tienen claro es que por ningún motivo abrirán un frente de batalla con el magisterio democrático, y por eso han caído en extremos como el de convertirse en defensores a ultranza, y portavoces, de la Sección 22 ante el gobierno federal, y de ser quien termina cubriendo los quebrantos en los momentos en que se ha tensado la relación de la federación con la coordinadora magisterial.

Igualmente, el gobierno de Oaxaca no tiene otro objetivo más que el de su sola supervivencia. Por esa razón avala y prohíja a la Sección 22 sin siquiera tener un interés genuino por la educación, sino únicamente a través del cálculo relacionado con que su buena relación con el magisterio, es garantía de que el régimen no será saboteado ni correrá peligro de perder el poder antes de tiempo. Por eso la alianza gobierno estatal-Sección 22 no tiene puntos medios y tampoco grises, y es una alianza incondicional en la que bajo ninguna circunstancia habrá un rompimiento entre el régimen y los profesores.

Y al final, la ciudadanía tiene una lectura distinta, que es mucho menos triunfalista que la de los dos ámbitos de gobierno. Para el ciudadano común lo que ocurre es un proceso de diálogo sin finalidades ni implicaciones claras. La gente no sabe qué se negocia, con qué se negocia, para qué se negocia, y a qué fin público pretende llegar la negociación. En esas circunstancias, este asunto tiene tantas lecturas como espacio vacío existe en medio de tanta incertidumbre.

 

NO HAY PRISA

Si el Congreso de Oaxaca no se ha pronunciado sobre la reforma constitucional federal en materia educativa, que le fue remitida hace más de dos años, no hay razón para suponer que ahora tenga “prisa” por aprobar la reforma anticorrupción. Es la magia del inagotable y parsimonioso “reloj legislativo”, que corre en una dimensión distinta al tiempo de los ciudadanos comunes, y que hasta pareciera sólo quiere seguir en la frivolidad, y no entrarle a los temas más importantes del país.

Sistema anticorrupción: ¿Por qué Oaxaca no muestra interés?

Coruppción en municipios

+ El combate, a nivel local, debe iniciar por las leyes municipales


El “anticorruptómetro” es una iniciativa de varias organizaciones civiles, encabezadas por México Cómo Vamos, que está haciendo un esfuerzo importante por clarificar qué entidades de la República han mostrado interés por avalar la recién aprobada reforma a la Constitución de la República que contiene el Sistema Nacional Anticorrupción (SNA). Hasta ayer, 12 entidades ya habían dado su aval a la modificación constitucional. Oaxaca no estaba, ni estará, entre los estados que hagan posible la mayoría necesaria para consolidar el Sistema. Aquí están tan despreocupados que por eso no han hecho nada para perseguir la corrupción, comenzando por las autoridades municipales.

En efecto, en su nota principal de ayer miércoles, TIEMPO daba cuenta de cómo en Oaxaca existe un problema estructural a través del cual las autoridades municipales pueden ejercer su cargo no sólo sin rendir cuentas, sino sin padecer consecuencias jurídicas por ello. La presidenta de la Mesa Directiva de la LXII Legislatura estatal, Leslie Jiménez Valencia dijo que a la fecha alrededor de 500 presidentes municipales no han presentado su Cuenta Pública 2014, y acusó que las autoridades municipales aprovechan las lagunas jurídicas que tiene la Ley Orgánica Municipal de Oaxaca, para no cumplir con esta obligación.

Y es que, como bien lo afirmaba la diputada Jiménez Valencia, la Cuenta Pública es el informe que los Poderes, Municipios y Entidades Públicas Estatales y Municipales presentan sobre su gestión financiera ante este Congreso, con el objetivo de verificar los resultados obtenidos en los programas aprobados para cada ejercicio fiscal, así como para comprobar la recaudación, administración, manejo, custodia y aplicación de los recursos públicos durante un ejercicio fiscal comprendido del primero de enero al treinta y uno de diciembre de cada año.

Por eso, si la Cuenta Pública es un documento fundamental para corroborar cómo se ejercieron los recursos públicos durante un ejercicio anual, la falta de cumplimiento de este deber genera un verdadero estado de indefensión tanto para las autoridades fiscalizadoras, como para la ciudadanía, porque entonces no es posible saber con exactitud qué se hizo con los recursos asignados. La única certeza que existe, en ese escenario, es que dichos recursos sí fueron gastados. Y lo más preocupante es que esas mismas lagunas han permitido que esa falta de cumplimiento en las obligaciones de las autoridades municipales, no pueda ser objeto de sanciones directas, en los ámbitos administrativos o penales.

¿Por qué prevalece la impunidad? Porque los señores diputados no han mostrado ningún interés en arreglar las deficiencias que presentan las normas estatales vigentes en la actualidad, y que son conocidos y plenamente identificados prácticamente desde el momento en que se emitió la Ley Orgánica Municipal, hace ya varios años. Lejos de tratar de enmendar las normas, para evitar que estas lagunas legales continúen generando “fugas” que son directamente traducibles en corrupción, se han dedicado a mantener y acrecentar la connivencia con las autoridades municipales corruptas.

Sólo así puede entenderse que, lejos de tratar de reforzar a los órganos de fiscalización de la entidad, hayan venido demostrando una voluntad sostenida por debilitarlos y un desinterés hasta sospechoso por no hacer las modificaciones que requiere la ley para cerrar la puerta a la corrupción galopante y la impunidad que priva en esas cuestiones. Son contadas las autoridades municipales que han pisado la prisión por actos de corrupción directamente imputables a su gestión como concejales. Y en la mayoría de los casos la autoridad fiscalizadora ha dado esos golpes más con una intención mediática que con la certeza de que de verdad podrá procesarlos. Esa es una tragedia.

BOQUETES LEGALES

De los cientos de munícipes que no rinden cuentas en los términos que señalan las leyes, no han sido ni diez quienes en los últimos años han pisado la cárcel por eso. Ello, a pesar de que en Oaxaca existen casos tan evidentes como los de varios ex ediles que en sólo tres años se hicieron millonarios, y que además no han tenido empacho en presumir públicamente su riqueza y su corrupción, e incluso retar abiertamente a las autoridades estatales para que los persigan. ¿Por qué no han podido hacerlo de manera efectiva?

Porque resulta que las normas estatales vigentes les brindan a los ediles amplísimas posibilidades de corregir sus cuentas; porque, además, la Auditoría Superior del Estado no tiene capacidad humana, técnica y financiera para revisar exhaustivamente ni siquiera a un tercio de los entes auditables en un año en Oaxaca (que son más de 600); y porque además en los demás órganos de justicia no existe el grado de especialización requerido para poder afianzar los procedimientos que se inician en contra de las autoridades municipales corruptas.

Pues como la Auditoría Superior no tiene facultad de ejercer la acción penal de manera directa, tiene que acudir ante la Procuraduría General de Justicia del Estado para que sea ésta quien integre las averiguaciones previas correspondientes y, en base a los datos que le entregue la auditoría, pueda someter a la consideración de un juez los expedientes para intentar que éste obsequie una orden de aprehensión. Además, ninguno de los delitos que se pueden configurar por esta vía, es grave.

Así que a lo que se ha dedicado la ASE en los últimos años (y hasta eso, sólo para que le tengan algo de miedo… y quién sabe si lo haya logrado) es a integrar averiguaciones, aprehender a las autoridades estatales corruptas, llevarlas a los separos a que les tomen la foto correspondiente y finalmente esperar el momento en que paguen una fianza o consigan un amparo ante la deficiente integración del expediente con el que se le acusa. Esa es la triste historia del combate a la corrupción municipal en Oaxaca.

En mucho, están involucrados los diputados. Por eso no sorprende, nada, que frente a la posibilidad de contribuir a la elevación del Sistema Nacional Anticorrupción (siendo parte de los primeros 17 estados que deben darle su aval a la reforma) como norma constitucional, ellos simplemente prefieran que otras entidades lo hagan.

CORRUPCIÓN ESTATAL

En eso seguramente estamos muy bien. Según Perla Woolrich no hay ni un solo corrupto. Aunque nos parezca sorprendente, eso es lo que indican sus resultados como —según— “zar anticorrupción”.

Dirigente del Sindicato de burócratas se revela como agente patronal

Noel Cruz Pinacho

+ No quiere bases, justifica bajo incremento; ¿anunciará fin del gremio?


Vale la pena releer las aseveraciones de Felipe Noel Cruz Pinacho, dirigente del Sindicato de Trabajadores de los Poderes del Estado e Instituciones Descentralizadas de Carácter Estatal de Oaxaca, en el marco de las inconformidades que generó el acuerdo al que llegó con el gobierno estatal sobre el incremento salarial a la burocracia estatal. Las explicaciones que ofrece a sus agremiados, y a la ciudadanía, podrían entenderse, y hasta justificarse, si vinieran del sector patronal. Pero es inaudito que desde el propio sindicato, y en voz del dirigente, se intenten sostener argumentos abiertamente contrarios al interés de los trabajadores.

En efecto, en entrevista con TIEMPO, Cruz Pinacho sostuvo argumentos que no son inauditos en sí mismo, pero que sí son impropios de un dirigente gremial. Dijo, por ejemplo, que “las negociaciones con el gobierno estatal no fueron fáciles” debido a los ajustes presupuestales previstos a partir de este año. Reconoció además que “al sindicato de burócratas no le conviene aceptar más basificaciones, porque los trabajadores propuestos para obtenerlas son quienes laboran mediante contrato-contrato otorgado por directores administrativos del gobierno estatal, el cual controla la bolsa de trabajo. Únicamente estaríamos otorgando bases sindicales al personal de confianza del gobierno estatal, con lo que se reducen cada vez más nuestras condiciones de trabajo”, señaló.

Incluso dijo que a pesar de que con el aumento del 4.2 por ciento directo al sueldo base y 2.8 por ciento por concepto de Previsión Social Múltiple, el ingreso es 2.9 por ciento menos que en el 2014, cuando se obtuvo un aumento del 8.9 por ciento, “el incremento que tendrá cada trabajador es superior al de otros años”…algo inexplicable por donde se le quiera ver, pero suficiente como para ser esgrimido por el Secretario General del STPEIDCEO.

¿Por qué son insostenibles sus aseveraciones? Porque se supone que en cualquier lógica gremial, hasta en la más simple de la agrupación más pequeña, el sindicato está siempre para defender los intereses de los trabajadores y no para justificar las insuficiencias del patrón. Sin embargo, el solo hecho de que Cruz Pinacho salga a justificarse diciendo que las negociaciones con el gobierno fueron “muy difíciles”, es en sí misma una referencia por lo menos de una profunda debilidad que, además, incluye el intento por justificar tanto su fracaso en las negociaciones, como la victoria patronal.

Pues resulta que según la lógica de Cruz Pinacho, su gremio tendría que ser “comprensivo” con los problemas financieros que tiene el gobierno. Nadie le explicó que los problemas económicos del patrón son (aunque parezca una verdad de Perogrullo) problemas del patrón, y que su papel como dirigente sindical no se encuentra necesariamente en justificar o atender a esas estrecheces económicas, sino en luchar ante todo por las mejoras a su gremio.

Seguramente tampoco nadie le dijo que toda lógica sindical, hasta la más básica, siempre tiene como premisa la de hacer progresivas sus conquistas. Por eso, los argumentos sobre la dificultad de la negociación con el patrón más bien se presentan como un intento franco por justificar su sometimiento a la parte patronal, y su temprano fracaso como dirigente gremial.

¿NO MÁS BASES?

Si todo lo anterior lo revela como un dirigente poco entendido de sus funciones y fines, su argumento relacionado con su disposición a que ya no se otorguen más basificaciones, es verdaderamente inaudito. ¿Por qué? Porque todos los trabajadores basificados del gobierno estatal, o cuando menos una amplia mayoría, accedieron a una plaza definitiva luego de haber ocupado una plaza de confianza.

Esa es la ruta que marcó el mismo gobierno desde hace décadas, y que unilateralmente fue cerrando a través de figuras laborales alternas como los contratos por tiempo determinado, los honorarios asimilables a salarios y, más recientemente (y por lo que pesan importantes acusaciones sobre el secretario de Administración, Alberto Vargas Varela, que tiene amplia relación con fiscalistas como Sergio Castro y Eligio Hernández Carrillo), a través de la oficialización del llamado outsourcing, como forma de contratación sin posibilidad de acceder ya no a una base, sino a un contrato con prestaciones.

En ese escenario, es patético lo que está haciendo Cruz Pinacho. Al aceptar que “al sindicato de burócratas no le conviene aceptar más basificaciones, porque los trabajadores propuestos para obtenerlas son quienes laboran mediante contrato-contrato…”, lo que está haciendo es aceptar de facto las formas alternas de contratación que vulneran los derechos de los trabajadores e inhiben toda posibilidad de que pudiera acceder a una plaza definitiva, como la que ellos gozan.

Y si eso fuera poco, el dirigente Cruz Pinacho tendría que responderle otra pregunta a sus agremiados: ¿bajo qué razonamiento, el dirigente de un sindicato querría que su gremio fuera cada vez más pequeño, si lo que justamente hace fuerte a un sindicato es su capacidad numérica y la integración periódica de más agremiados?

Finalmente, lo que parece es que Cruz Pinacho es un agente del Estado dentro del gremio, que hoy está haciendo todo para minarlo desde dentro. O pareciera que es tan ingenuo que no ha terminado de entender qué rol le toca jugar dentro de la relación gobierno-trabajadores. O lo que podría estar ocurriendo es que ni siquiera es capaz de encontrar una forma decorosa para tratar de justificar su repliegue frente a la fuerza que le ha demostrado el gobierno, y contra la que no quiere o no puede luchar.

No parece haber más explicación. Pero si los burócratas tienen dignidad y visión de futuro, lo menos que deberían hacer es obligarlo a que rinda cuentas, y a que demuestre que verdad tiene algo de vocación sindical. Frente a estas aseveraciones, el incremento salarial obtenido —y por lo que está de veras enojada la burocracia del gobierno estatal— parece ser lo de menos. En realidad estas cuestiones relacionadas con la contratación y con la falta de entendimiento de su papel, pueden poner en riesgo mucho más que el tres por ciento de incremento salarial, que perdieron (y quizá para siempre) en esta negociación anual.

EL PLIEGO PETITORIO

Ahí viene la Sección 22 con su pliego petitorio. ¿Qué exigirán? Sería bueno —aunque improbable— que el gobierno comenzara por transparentar el contenido de las demandas magisteriales.

Burócratas: el incremento y la inconformidad, eran previsibles

Demandas de Burócratas

+ Gobierno colonizó a burócratas; dirigencia paga apoyo oficial


En el gobierno estatal deben estar felices, aunque la felicidad les durará muy poco. El viernes lograron un acuerdo con la dirigencia del sindicato de burócratas, que representa un ahorro sustancial para las finanzas estatales. El problema es que si lo que querían era tener por largo tiempo a una dirigencia sindical a modo, y a su servicio, entonces erraron la estrategia de sostenimiento y legitimación de sus agentes colonizados, y por un raquítico dos por ciento, los obtusos estrategias del gobierno anularon la posibilidad de entrar a la reforma (urgente) de la burocracia en Oaxaca.

En efecto, el viernes el secretario general del Sindicato de Trabajadores de los Poderes del Estado e Instituciones Descentralizadas de Carácter Estatal de Oaxaca (STPEIDCEO), Felipe Noé Cruz Pinacho, confirmó el incremento del 7 por ciento logrado con el gobierno del estado. Reconoció, además, que éste no se consultó con las bases y dijo que si bien “esas prácticas de consultar a las bases se daban con anterioridad (…) se debe dejar claro que el Comité ejecutivo, de la mano con la comisión negociadora, tiene la facultad resolutiva y no consultiva”, remató.

Tanto la decisión, como la actitud soberbia del dirigente, encendieron a las bases del sindicato, que desde el mismo viernes activaron protestas en contra de su dirigencia. La primer molestia de los agremiados, es el incremento alcanzado, el cual es mucho menor a los conseguidos en toda la última década por las tres dirigencias sindicales que han negociado anualmente con el gobierno estatal.

La segunda molestia de los sindicalizados, radica en la incapacidad de la dirigencia para imponerse en una negociación más productiva con la contraparte patronal. Ahí quedaron confirmadas todas las acusaciones relacionadas con que el gobierno había apoyado a la planilla blanca —de la que emanó Cruz Pinacho como dirigente— y de que ese apoyo había sido a cambio de tener, valga la expresión, un sindicato blanco.

Y es que resulta que, como lo apuntaba el fin de semana el periodista Cuauhtémoc Blas en su columna Crónicas de la Ínsula, los aumentos de sueldo han venido a la baja en detrimento de los trabajadores desde Adán López Cruz (7.1 %), Joel Castillo (9%), Víctor Bustamante (9%), Juan Rosas (8.9%) y al actual Cruz Pinacho (7%), el más bajo. “Es la peor negociación de la historia”, es lo que han referido los sindicalizados ante el anuncio del incremento, y es lo que se refleja en la comparativa de números y porcentajes alcanzados en los últimos años.

En medio de esa inconformidad, el mismo viernes surgieron los argumentos que intentaban defender la decisión del dirigente Cruz Pinacho, aunque sin reparar en que al usar esos argumentos a quien en realidad estaban justificando era a la parte patronal, y eso no ayudaba a la aceptación de esta nueva realidad sindical. Quienes defendían el incremento, decían que era producto de la nueva realidad nacional, en la que la caída en los precios del petróleo y los recortes federales recién anunciados, afectaban las finanzas estatales.

Eran, en resumen, exactamente los mismos argumentos que ha esgrimido el gobierno en su intento por explicar la crisis financiera que vive, y los constantes préstamos que en los últimos años ha solicitado que el Congreso local le autorice.

Lo más curioso de todo, es que cada uno de esos argumentos ha sido, para el gobierno y ahora para el sindicato, ampliamente rebatibles, ante el hecho de que ninguno de los anuncios de recortes federales ha implicado disminución a los recursos que se transfieren a las entidades federativas (lo que se recortó fue en gastos de infraestructura y obra); y ante la realidad de que, al esgrimir esas justificaciones, la dirigencia del STPEIDCEO se reveló como un apéndice más del gobierno en turno, que ahora trabaja y sirve para sus intereses. Esa es una doble derrota que, por haber cometido este error elemental de cálculo, tendrá que sortear el cuestionado Secretario de Administración, Alberto Vargas Varela, ante la necesidad (ya cancelada) de continuar dando pasos en el replanteamiento de la relación del gobierno con la burocracia.

 

SINDICATO SOMETIDO

El gobierno estatal, vía la Secretaría de Administración, apoyó abiertamente a la planilla blanca para que pudiera ganar las elecciones, en diciembre pasado. Lo hizo hasta el nivel del desaseo y la ignominia total. Y la intención que se veía, desde entonces, era (como pretende siempre todo patrón que lidia con una organización de trabajadores) tener a un sindicato aún más afín a los interés oficiales. Lo lograron a plenitud en diciembre. Pero ya fallaron en la posibilidad de plantear una estrategia de “colaboración” (colaboracionismo) de largo plazo. ¿Por qué?

Porque la dirigencia Cruz Pinacho llegó no sólo con más la mitad de la burocracia en contra (que fue la que votó por otras planillas), sino también con un profundo cuestionamiento por el apoyo oficial que recibió. Por eso, si él y el gobierno hubieran tenido una estrategia verdaderamente inteligente para manejar esta relación, lo primero que debieron haber hecho fue demostrar que con este nuevo dirigente, los trabajadores tendrían más beneficios, para después (en el mediano plazo) ir replanteando la relación a partir del cobro de los favores hechos en campaña para que Cruz Pinacho ganara.

Sin embargo, la realidad es que todos optaron por el camino fácil, y terminaron desperdiciando los pesos, por cuidar los centavos. Su gran estrategia radicó en marcar desde el inicio del destino de la nueva relación gobierno-sindicato, y sólo están consiguiendo que todos los antiguos adversarios de la planilla blanca, que no son pocos, se unan para una segunda andanada de inestabilidad.

El motivo, evidentemente, se los regalaron con este pingüe (para los burócratas, que desde hace años no habían obtenido menos de un 8.9% de incremento salarial) incremento. Y con ello cancelaron cualquier posibilidad de continuar replanteando la relación del gobierno con los trabajadores, a quienes ya alertaron (con evidencias) del charrismo de su dirigencia, y a quienes ahora tendrán encima todo el tiempo para evitar un nuevo albazo.

 

FRACASO TOTAL

Cuando llegó Vargas Varela a la Secretaría de Administración dijo que su meta era lograr la profesionalización de la burocracia. Pronto se le olvidó tal objetivo. De hecho, su mejor logro era éste, de tener una dirigencia sindical subordinada. Lástima (para él) que le haya durado tan poco…

Demagogia disfrazada de democracia: nuestra tragedia, se repite

soriana

+ Candidatos sin propuesta, sin vocación, y dispuestos a “la maña”


Como si fuera un viejo ejemplo del lugar común del lobo envuelto en piel de oveja, la vida política del país continúa instalado cómodamente en un estado de demagogia apenas disfrazado de democracia. Llevamos casi un mes de campañas electorales, y resulta que a todos —partidos, candidatos y hasta un sector amplio de la sociedad— ya se nos olvidaron todos los agravios, la indignación y los problemas por los que casi todo el tiempo nos quejamos, para abrirle paso a esa supuesta “fiesta democrática” que no es sino un engaño generalizado. ¿Por qué insistimos en seguir engañándonos nosotros mismos?

En efecto, hace apenas seis meses el país atravesaba por un estado de indignación sin precedentes. En apenas ocho semanas pasamos de la cómoda situación de tener un gobierno que creía tener todo bajo control, a una situación crítica en la que se conjuntó la detención-desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, en Iguala, Guerrero, con las revelaciones sobre la procedencia de la casa blanca de la esposa del presidente Enrique Peña Nieto, y los amargos anuncios sobre la caída de los precios internacionales del petróleo, junto con el augurio de la nueva realidad económica del país, en donde —según la propia versión oficial— el tiempo de las “vacas gordas” había terminado.

Esta conjunción de hechos generó una ola de indignación y expresiones de hartazgo, que no habíamos visto en los últimos años en México. Ocurrieron marchas multitudinarias, manifestaciones pacíficas y violentas, expresiones de rechazo y agravio y, sobre todo, llamados por doquier a que la partidocracia tenía que procurar un cambio de fondo en el estado de cosas.

Concretamente, la sociedad mexicana dijo, con toda la razón, que México no aguantaría más y que por esa razón éste tenía que ser el momento de los cambios. Por eso, frente a las manifestaciones de inconformidad, a mediados de noviembre salió el presidente Peña Nieto, más titubeante que nunca, a anunciar cambios institucionales para combatir la corrupción, para generar certidumbre a la sociedad sobre las tareas y acciones del gobierno, y para recuperar la credibilidad que se había visto menguada por la impunidad y por las revelaciones de corrupción al interior de su gobierno.

El problema es que a seis meses de esos anuncios, toda la inconformidad aparenta estar decantada y diluida, y la ruta a seguir parece ser la de hacer como que nada pasó, primero para no satisfacer las exigencias que hasta hace poco se veía que estaban frescas en el ánimo nacional; y segundo, para no procurar una mejor democracia para nuestro país. De hecho, las promesas presidenciales hechas en noviembre quedaron en simples llamados a misa; los partidos políticos no tuvieron ninguna disposición a los cambios de fondo, y lo que hasta ahora han aprobado no resultan ser sino remedos de lo que la sociedad les exigió.

Y por si eso fuera poco, resulta que no sólo no aprehendieron los llamados de la ciudadanía a la congruencia y al cambio, sino que decidieron recetarle una dosis burlona de viejas prácticas. Quizá por eso hoy en las campañas pareciera que simplemente nada cambió, y que vieja demagogia disfrazada de democracia sigue tan viva como en sus mejores años.

NADA CAMBIA

Hay todo un menú de agravios, que hoy a nadie le importa, y por eso nada de eso se aborda en las campañas. “¿Para qué?”, pensarán, “si ese es un problema de otros”, rematarán, para esquivar el tema entre sus electores. Pues según partidos y candidatos, lo que hoy quiere la gente es fiesta, mentiras, promocionales y algún regalo para llevarlo a votar. “La gente tiene hambre”, pensarán. Y para eso irán a ofrecerles una despensa, un lunch, una tarjeta telefónica o algún programa social, para llevarla a la casilla el día de los comicios, y asegurarse que voten por ellos.

Eso resuelve el día, pero no los problemas. Para los políticos en campaña eso es lo que vale. Por eso se empecinan en seguir honrando las viejas prácticas electorales sin entrar de fondo a los temas que le preocupan al país, y sin hacer una sola propuesta sobre lo que se pudiera hacer para dar los siguientes pasos en las aspiraciones democráticas.

Sólo que esos anhelos están más cargados de entredichos que cualquier otra situación que pudiera pensarse. Hoy la misma gente no quiere recordar los cuestionamientos. Y también prefiere subirse al carro de las campañas. Y ver si les toca una gorra, un llavero, una foto con el candidato, o cuando menos una promesa irrealizable que le permita irse contento a su casa, a seguir viviendo en la misma adversidad de siempre.

Para eso están hechas las campañas. A cada candidato, y a cada partido, el propio sistema le otorgó sus tiempos en radio y televisión, para que a través de ella difundan la imagen que quieren ofrecer al electorado. Las campañas a ras de tierra sirven para que el contacto directo con el ciudadano se dizque afiance. Pero nada los obliga a actuar con seriedad, a proponer lo que se necesita, a ser no sólo promotores de una imagen, sino concientizadores sobre la realidad nacional y sus necesidades. No. Más bien, el objetivo es exactamente el opuesto: mientras el elector cuestione menos, y “le entre más” a la campaña, los candidatos están más contentos.

Es terrible, pero en ese escenario nada más podemos esperar. Queda claro que no hay voluntad de cambio. No hay voluntad por ser congruentes con el país. No hay disposición para hacer algo distinto. Por eso la indignación se quedó en el pasado y hoy lo único que importa es la fiesta supuestamente democrática. Lo que sigue, en las semanas por venir, es comprar los votos, afinar las estructuras electorales, sacar de sus madrigueras a los ingenieros electorales, y aprestarse a ver cómo una vez más la elección se gana o se pierde según haya sido el dinero invertido, y por cómo se haya hecho conciencia entre el electorado. Es, pues, la demagogia que cada vez ocupa un disfraz peor, pero sigue cumpliendo con su cometido de hacer creer —porque así queremos nosotros— que es una “democracia de avanzada”.

POCO CREATIVOS

¿A quién se le habrá ocurrido honrar a la Fuerza Aérea Mexicana cambiándole el nombre a una calle? Habría sido más honroso abrir una nueva vialidad, o pavimentarla, o reacondicionarla, o hacerla útil a la ciudadanía, y a partir de eso hacer un homenaje. Lo hecho, más bien parece caravana con sombrero ajeno, con una calle que ya era bonita de por sí, y a la que no necesitaron hacer más que cambiarle el nombre…