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En la conformación del OSFEO debe imperar el compromiso institucional y la capacidad técnica

La próxima integración del Órgano Superior de Fiscalización del Estado de Oaxaca, deben imperar los principios constitucionales por encima de cualquier interés o criterio político. Esto, a la luz de la praxis política parece algo redundante o bisoño, debiera ser en realidad el principal punto de referencia para un paso tan importante como este que tiene que ver con la fiscalización y la rendición de cuentas. No considerarlo, es tanto como convalidar el triunfo de la mezquindad sobre el mandato de las normas que nos rigen.

En efecto, existen varias cuestiones que deben ser consideradas en este proceso tan particular que viven las instituciones de Oaxaca. Una de ellas, es el hecho de que la conformación del Órgano Superior de Fiscalización constituye no sólo una tarea de orden político sino que es uno de los pasos fundamentales para la puesta en marcha del Sistema Estatal de Combate a la Corrupción.

Otra, radica en el hecho de que el OSFEO representa un órgano vital para la confianza de la ciudadanía porque será el encargado de llevar a cabo los procesos de revisión al ejercicio gubernamental; y otra, por demás importante, se encuentra en el hecho de que en la conformación y el funcionamiento del OSFEO quedará demostrada la voluntad del régimen por establecer nuevos parámetros para la rendición de cuentas en Oaxaca. Por eso hay que seguir de cerca este proceso, y exigir que se lleve a cabo conforme a lo que establece la Constitución del Estado.

¿De qué hablamos? De que, por un lado, el Órgano Superior de Fiscalización debe ser integrado en los términos de la Constitución, y no con base en criterios políticos. Al respecto, dice la Constitución en el artículo 65 bis —y esto bajo ninguna circunstancia debiera ser perdido de vista—: “Para ser Auditor se requiere contar con experiencia de cinco años en materia de control fiscalización, auditoria gubernamental y de responsabilidades…”. De este modo, queda claro que la Constitución exige que se cumplan todos esos parámetros, y no sólo uno o algunos de ellos, para poder ocupar el cargo de Titular del OSFEO, y resulta también cuestionable que la convocatoria no prevea ningún requisito que cumplir o que tiene que se deba acreditar en materia de responsabilidades de los servidores públicos, una omisión que incluso es inconstitucional.

Por eso, el Auditor Superior del Estado, o el Titular del nuevo Órgano Superior de Fiscalización, debe ser un verdadero experto en los temas que estaría destinado a conocer. En el ideal, debería existir un examen de oposición o de conocimientos, como un parámetro mínimo para que cualquier aspirante pudiera legitimarse en sus aspiraciones de convertirse en el titular del órgano fiscalizador, y luego demostrarlo a través de otros mecanismos técnicos.

Por esa razón —y así lo hemos apuntado en otros momentos en este espacio, y hoy lo subrayamos— resulta importante lo que decidan los diputados, más allá de la coyuntura política. El nuevo auditor debe ser un experto en fiscalización, pero además un conocedor de los temas de control, auditoría y los demás rubros que establece ya la Constitución como prerrequisitos para aspirar a la titularidad del nuevo órgano.

Ese debería ser uno de los puntos más finos de la actual discusión, y seguramente será uno de los temas por los que pasen los diputados, además de la autonomía y la independencia del poder público que cada uno de ellos demostrara. De no ser así, entonces se estaría en repetición del pasado, primero porque estaríamos frente a un Auditor —y sub auditores— electos bajo criterios políticos y no acorde a los principios de la Constitución.

Y segundo, porque estaríamos de nuevo en el riesgoso escenario de la conformación de órganos constitucionalmente autónomos —aunque de hecho el OSFEO sigue siendo un organismo del Poder Legislativo con autonomía técnica y de gestión— que en realidad son relativizados desde el poder a partir de la falta de experiencia, y de la poca consistencia técnica en la elección de sus integrantes.

ELECCIÓN TRASCENDENTE

Otra de las cuestiones que será definitoria del rumbo que desde el Ejecutivo y el Congreso le den al OSFEO, será su presupuesto. Para nadie es un secreto que la antigua Auditoría Superior del Estado, y el nuevo OSFEO, es el órgano de fiscalización que tiene más entes fiscalizables en el país, por el solo hecho de que Oaxaca tiene 570 municipios, además de todas las dependencias que integran los Poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial, además de los órganos autónomos, y los entes públicos y privados que reciben recursos públicos.

En contraste con lo anterior, resulta que el órgano de fiscalización en la entidad es el que tiene el menor presupuesto asignado de todos sus pares en el país —antes incluso de que en 2014 le redujeran otros 18 millones de pesos a su presupuesto para la creación de un elefante blanco legislativo denominado Órgano Técnico de Fiscalización, que depende de la Comisión Permanente de Vigilancia de la Auditoría Superior del Congreso del Estado—.

Además, actualmente la ASE tiene menos de cien auditores —lo cual haría, en el mejor de los casos, seis auditorías por cada servidor público, y cada una de las revisiones lleva por lo menos dos meses de trabajo— y cada uno de ellos gana menos de 10 mil pesos al mes, por lo que técnicamente resulta imposible realizar una cobertura al menos digna, mínima y efectiva de la fiscalización establecida por la Constitución.

Por todo eso, aún cuando haya una correcta integración, si de todos modos el Estado no invierte lo necesario en el reforzamiento de las labores de fiscalización a través del rubro presupuestal, entonces todo lo que dice la Constitución sobre los fines que persigue la fiscalización superior, seguirá siendo una expectativa imposible de cumplir.

NOMBRES…

Por eso, en el primero de los rubros debe haber determinación y responsabilidad. De entre todos los nombres de quienes aspiran a conformar el nuevo órgano de fiscalización, son realmente contados los que verdaderamente cumplen con los requerimientos técnicos profesionales que establece la Constitución para todo aquel que desee integrar el nuevo OSFEO. El Congreso ya debería tener, a estas alturas, un balance serio de los aspirantes y sus antecedentes no políticos, sino técnicos y profesionales. Pues en realidad, de entre todos ellos, acaso el único que destaca notablemente por su larga carrera y preparación en temas de fiscalización, control y auditoría, es el contador público Ramón Icazbalceta Carrete, y quizá uno o dos más de la larga lista de aspirantes admitidos al proceso de integración del OSFEO. La medida de todo será la responsabilidad. Veremos pronto si los diputados están a la altura de lo que necesita Oaxaca.

Entrega Bolaños Cacho vehículos a administradores regionales

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Las regiones beneficiadas son Valles Centrales, Sierra Norte y Sierra Sur, Istmo, Costa Mixteca y Cuenca

El presidente del Honorable Tribunal Superior de Justicia del Estado y del Consejo de la Judicatura, Raúl Bolaños Cacho entregó seis unidades de motor a los administradores regionales del Sistema Penal Acusatorio adscritos a las regiones de Valles Centrales, Sierra Norte y Sierra Sur, Istmo, Costa, Mixteca y Cuenca.

“Estos modestos pero útiles vehículos serán para que ustedes cumplan su trabajo de manera eficiente de tal forma que el Sistema Adversarial se fortalezca y logre reposicionarse en el contexto nacional”, dijo el magistrado Bolaños Cacho en una ceremonia realizada este martes en Ciudad Judicial.

En presencia de la Comisión Permanente de Evaluación y Seguimiento para la Operatividad y Consolidación del Sistema Acusatorio que integran los magistrados, Crescencio Martínez Geminiano, Arturo León de la Vega y Gerardo Carmona Castillo, el Magistrado Presidente señaló que las unidades estaban adscritas  a la desaparecida Central de Actuarios pero que ahora les serán útiles a los administradores para que en las regiones cumplan con sus tareas con eficacia y de esta forma se logre reposicionar el sistema oral penal.

Bolaños Cacho exhortó a los administradores a hacer un uso responsable de estos vehículos y los invitó a redoblar esfuerzos para que el TSJE siga brindando una administración de justicia comprometida con la ciudadanía.

Por su parte, el magistrado Gerardo Carmona Castillo, integrante de la Comisión Permanente de Evaluación y Seguimiento para la Operatividad y Consolidación del Sistema Acusatorio agradeció a Bolaños Cacho su interés y el apoyo que le ha brindado a este sistema de oralidad penal.

“Vamos otra vez por buen camino. Seguiremos luchando con lo poco que se tiene para que Oaxaca siga dando los pasos seguros y vuelva a ser un referente nacional en  el Sistema Adversarial; lo lograremos porque el personal que labora en él, está muy comprometido”, señaló.

En esta ceremonia estuvo presente la Secretaria Ejecutiva del Consejo de la Judicatura, Adriana Zárate Ramírez; el director de Administración, Antonio Díaz Aragón y la coordinadora administrativa del Sistema Acusatorio, Cristina Espinoza Rojas, entre otros.

¿Cuántas instituciones estatales están a punto del colapso gracias a las ‘conquistas sindicales’?

La compleja situación financiera por la que atraviesa la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca, es sólo un botón de muestra de lo que tarde o temprano tendrá que reconocerse a nivel de todo el aparato gubernamental estatal: que el exceso de prerrogativas otorgadas a los trabajadores a través de los sindicatos, están generando una situación que dentro de poco será financieramente insostenible. Esto debería propiciar una revisión a fondo de ese tipo de erogaciones, así como la búsqueda de mecanismos alternativos para enfrentarlos sin llevar necesariamente a la quiebra al Estado oaxaqueño.

En efecto, desde hace varios meses el rector Eduardo Bautista Martínez ha sostenido que la Máxima Casa de Estudios vive una situación financiera crítica. A lo largo del año, ha venido socializando el hecho de que la falta de atención de fondo a las necesidades económicas de la Universidad, pone incluso en riesgo el pago de los salarios y prestaciones ordinarias de los trabajadores.

Ya en este mes de octubre, el Rector fue más allá al establecer que a partir de este periodo la Universidad se encuentra en una situación crítica, y que sólo gracias a la creación de economías se ha podido seguir solventando el pago de los salarios y las prestaciones económicas de los trabajadores. En esa misma lógica, dijo que la política de otorgar “adelantos”, por parte del gobierno federal a la UABJO para ir sorteando los faltantes de recursos sólo aplaza el problema de fondo, porque no incide en el saneamiento de las finanzas universitarias.

Ese saneamiento irremediablemente tendrá que pasar por al menos tres tópicos importantes: primero, la revisión a fondo del desempeño de los últimos rectores, para establecer —al margen de cualquier criterio o débito político— cuál fue su desempeño en la utilización del presupuesto universitario y los posibles quebrantos que cada uno de ellos pudo haber cometido, para que esto pueda derivar en responsabilidades.

Segundo, el establecimiento real de los alcances del presupuesto universitario respecto al pago de salarios y prestaciones a sus trabajadores, para que en un marco de corresponsabilidad —cuestión a la que ya se habían comprometido los sindicatos universitarios ante el gobernador Alejandro Murat— las autoridades y los trabajadores puedan hacer viable la continuación de sus servicios y el pago de sus salarios.

Y tercero, la realización de una inversión extraordinaria de saneamiento a las arcas universitarias para finiquitar el círculo vicioso del otorgamiento de “adelantos” como paliativo al desastre financiero de la Máxima Casa de Estudios.

¿Todo esto podría ocurrir? Eventualmente sí, si en realidad tanto la administración universitaria, como el Gobierno del Estado, y la Federación, tienen la suficiente voluntad política y administrativa para entrar a fondo a la revisión de este esquema que tiene hoy ya no sólo ahogada a la Universidad, sino literalmente a punto de la quiebra. En este momento, ello resulta de particular importancia porque lo que ocurre en la Universidad es en realidad un reflejo de lo que está pasando en prácticamente todas las dependencias estatales, que o necesitan ir a fondo en el replanteamiento de sus esquemas salariales y laborales, o necesitarían inversiones extraordinarias para continuar operando en el mediano y largo plazo.

Gracias al criterio político, y a que en nuestro sistema persiste el ciclo de que todo puede ser heredado para que lo intente resolver el gobernante siguiente, no ha habido una valoración seria y responsable de este problema que bien podría ser una de las mejores herencias de cualquier administración, así como una demostración de responsabilidad y visión de Estado frente a problemas que —de forma irresponsable— casi siempre terminan evadiéndose, y heredándose.

REVISIÓN A FONDO

Casi cualquier relación laboral que pueda ser objeto de revisiones en la actualidad, entre el gobierno y sus distintos sindicatos, arrojará la acumulación de pasivos y el pago de prestaciones que en realidad deberían ser insostenibles. Esto no es un secreto para nadie, y menos para quienes enfrentan el reto de continuar solventando y sorteando esos pagos que irresponsablemente fueron convenidos en el pasado gracias a criterios políticos y no a la capacidad financiera del Estado.

De hecho, en Oaxaca la relación que modeló esa situación fue la del gobierno estatal y la Sección 22 del SNTE, que durante casi tres décadas mantuvieron una relación de negociaciones paralelas a las que se realizaba entre la dirigencia nacional del sindicato y el gobierno federal, y a través de ello se generó un boquete financiero que finalmente fue absorbido por el gobierno federal como parte de la ruta de la reforma educativa. Hasta hace dos años, el gobierno de Oaxaca enfrentaba un problema presupuestal recurrente para el pago de los salarios y prestaciones de los trabajadores de la educación, que en realidad era muy similar al que enfrenta hoy la UABJO. ¿Por qué?

Porque gracias a la doble negociación, el presupuesto federal que se asignaba era insuficiente para cubrir el pago de la nómina y prestaciones del magisterio. Por eso, antes de que terminara el año, el gobierno estatal a través del IEEPO comenzaba a pedir al gobierno federal “adelantos” de recursos, con cargo al presupuesto educativo del año siguiente. Así, se creó un círculo vicioso que —igual que en el caso de la UABJO— no sólo no resolvía el problema de fondo, sino que lo iba aplazando.

Tuvo que venir el colapso de la relación política entre el Estado mexicano y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, para que finalmente el gobierno federal le diera un gran bocado a la fuerza política magisterial, comiéndose su potencial de cooptación a través de los salarios. En ese bocado, decidió absorber los pasivos magisteriales gracias a que en el costo/beneficio vio que era mejor solventar los faltantes que seguir permitiendo que la Sección 22 tuviera en Oaxaca el control de los salarios y de la administración de la educación a través del IEEPO.

¿NUEVA HERENCIA?

En el escenario actual, ¿tendrá que esperar el gobierno hasta que una de sus relaciones haga crisis para intervenir? El caso de la UABJO pende de hilos, que se pueden romper cuando se llegue al tope el faltante económico; pero también puede ocurrir con cualquiera de los sindicatos y gremios con los que tiene relación el gobierno de Oaxaca, porque en prácticamente todos los casos la situación es muy parecida. No tiene que haber crisis con la burocracia para corroborarlo. Por eso bien harían en no decidir heredar el problema a los siguientes gobernantes, y enfrentarlos desde ahora.

Control del IEEPO: la próxima batalla entre la S-22 y el gobierno de Oaxaca

En varias ocasiones, la Asamblea Estatal de la Sección 22 del SNTE ha establecido en sus resolutivos exigir “la salida” de Germán Cervantes Ayala de la Dirección General del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca, así como la negativa a reconocer su autoridad en cualquier mesa de trabajo. Dicho resolutivo es un indicio claro de la batalla que ahora intentará librar el magisterio contra el gobierno, en el marco de la elección presidencial de 2018: Poner como moneda de cambio la dirección del IEEPO, a cambio de la paz de Oaxaca.

En efecto, en Asamblea Estatal de la Sección 22 realizada este fin de semana, se estableció claramente la exigencia de la renuncia de Cervantes Ayala de la dirección general del IEEPO. Esto ocurre luego de una serie de rounds de sombra que se han librado a lo largo de los últimos meses, entre el magisterio y el gobierno, por el control administrativo de la educación básica y media básica en la entidad. En el fondo, hay varios grupos interesados en expulsar de la entidad no sólo a Cervantes Ayala —él parece lo de menos— sino a todo el grupo orgánico de la SEP, que desde finales de la administración estatal anterior asumió el control del IEEPO.

En esa lógica, habría que entender que Germán Cervantes Ayala fue uno de los enviados de la Secretaría de Educación Pública desde el momento en el que el gobierno federal acordó con la administración del entonces gobernador Gabino Cué Monteagudo, la expropiación del IEEPO a la Sección 22. Por eso, Cervantes arribó a Oaxaca prácticamente desde que se emitió el Decreto del Ejecutivo —el 21 de julio de 2015— que extinguía el IEEPO bajo el control orgánico magisterial, y daba paso a un “Nuevo IEEPO” con el control exclusivo de la autoridad estatal.

En aquellos momentos, junto con Cervantes llegó a la entidad un grupo de funcionarios de la SEP, que tendrían como objetivo retomar las funciones que hasta entonces habían realizado funcionarios designados por la Sección 22, en la estructura administrativa del IEEPO. Dentro de ese grupo estaba, por ejemplo, la actual coordinadora de nivel preescolar, Gabriela Santoscoy.

Todos seguían bajo el mando de Moisés Robles Cruz, funcionario nombrado por el gobernador Cué al frente del IEEPO, y ratificado luego del decreto de refundación del IEEPO. No obstante, antes del cierre de la administración —y como un acto preparativo a la transmisión de poderes en Oaxaca— hubo un acuerdo entre el Titular de la SEP y el entonces Gobernador, para generar una dirección de transición en el IEEPO. Por eso, Robles fue llamado a integrarse a la SEP y en su lugar fue nombrado Cervantes Ayala, como un funcionario neutro a los grupos que se transmitirían el poder público en la entidad, y que sobre todo representaba la garantía de que independientemente del cambio de poderes en Oaxaca continuaría la implementación de la reforma educativa.

Por eso Germán Cervantes no fue removido ante el cambio de administración, en diciembre del año pasado, pero sí hubo una reestructuración importante —y hasta natural— en las demás posiciones administrativas del IEEPO por el nuevo grupo gobernante. Hasta ahí, parecía que todos habían logrado convivir civilizadamente, hasta que hace algunos meses se dejaron ver los primeros visos del agotamiento de ese acuerdo inicial —en el que, disimuladamente, también participó la Sección 22— y por eso comenzó el golpeteo libre en contra de algunas de las posiciones emocionalmente relevantes para ese grupo que ni es de Oaxaca, ni pertenece al gobierno estatal, ni le es cómodo a la Sección 22 por su afán de implementación de la reforma educativa.

GUERRA DE BAJA INTENSIDAD

Todo eso explica, por ejemplo, por qué la Sección 22 enfiló sus baterías, desde hace varios meses, en contra de Gabriela Santoscoy. Ella, que no ha sido una funcionaria moderada ni prudente, comenzó a ser torpedeada por el magisterio oaxaqueño acusándola de prepotencia y malos tratos a los trabajadores.

Sin entrar en la veracidad o mentira de las acusaciones —parecen, de hecho, ciertas—, lo cierto es que ella no es ni la primera ni la única funcionaria del IEEPO que tiene una conducta polémica y, quizá, hasta indebida. Sin embargo, en realidad la virulencia con la que ha actuado la Sección 22 en su contra —bloquearle sus oficinas, secuestrar por varios días a varios de sus trabajadores, y desconocerla por completo— radica en dos cuestiones:

Primera, que es una de las funcionarias de la SEP enviada al IEEPO para tratar de desmantelar la estructura sindical que controlaba todas las funciones administrativas en el instituto; y segunda, porque Santoscoy sostiene una relación sentimental con el Director General del IEEPO —cuestión que no debiera tener ninguna trascendencia en el espacio público, si no fuera porque ese ha sido un factor que ha incidido en la medición de fuerzas entre grupos políticos. Por eso, al tratar de conseguir su destitución, la Sección 22 intenta no sólo hacer escarmentar a una funcionaria, sino sobre todo dar una demostración de fuerza contra la SEP, y en lo personal contra el Director General del IEEPO.

En todo eso, lo que queda claro es que la Sección 22 está intentando generar un escenario en el que de verdad pueda establecer como una moneda de cambio el tema del IEEPO. El magisterio ha contado, en los últimos meses, con el apoyo de algunos de los grupos que confluyen al interior de la administración estatal. Saben todos que la relación política más compleja y delicada que tiene el gobierno de Oaxaca en la actualidad, por mucho, es con la Sección 22. Y saben que en realidad habrá mucho más de fondo en esa relación que las intrigas actuales que algunos de ellos sostienen con los funcionarios enviados desde la SEP.

En eso se entrelaza la política nacional: la indefinición sobre el destino de la candidatura presidencial —que en uno de sus escenarios puede tener al secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, como el destinatario— hace a sus funcionarios en el IEEPO un blanco importante que debiera ser acotado, eliminado o neutralizado. Si Nuño llegara a ser candidato presidencial, Oaxaca sería el estandarte de sus acciones como titular de la SEP; pero eso mismo constituiría la base para unir y polarizar a la llamada “cuenca del descontento” del sureste del país que encabeza el magisterio junto con organizaciones sociales radicales de izquierda.

FACTOR DE NEGOCIACIÓN

Por eso no deja de ser importante la definición sobre el IEEPO. En el último de los casos, la 22 buscará establecer la salida de Cervantes Ayala como una condición de negociación para el complejo escenario de 2018. Podría ser, incluso, una condición para mantener la civilidad durante la primera mitad del siguiente año, para luego buscar un director afín. Este último es un escenario cercano y posible que vale la pena no perder de vista.

Imparto diplomado en argumentación jurídica con perspectiva de género

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Poder Judicial y Sociedad Civil suman esfuerzos por una justicia incluyente

La organización EQUIS Justicia para las Mujeres y el Poder Judicial de Oaxaca dieron inicio al Diplomado ‘Argumentación jurídica con perspectiva de género’, como parte de la ejecución del proyecto Ciudadanizando la Justicia: un modelo de acompañamiento al Poder Judicial del Estado de Oaxaca, único en su tipo y financiado por la Unión Europea y la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AMEXCID) para lograr una transformación social y cambios en las políticas internas de la institución que permitan una justicia libre de discriminación.

La ceremonia protocolaria de apertura del programa académico fue presidida por la secretaria ejecutiva del Consejo de la Judicatura, Adriana Cecilia Zárate Ramírez, con la representación del Magistrado Presidente, Raúl Bolaños Cacho y por la coordinadora del Área Legal de EQUIS Justicia para las Mujeres, Fátima Gamboa, así como por las directoras de  Derechos Humanos, Estefanía Altamirano Jiménez y de la Escuela Judicial, Yanis Santiago Rodríguez.

 

En su intervención, la representante del titular del Poder Judicial puntualizó que el tema de los Derechos Humanos es hoy en día una de las piedras angulares de la impartición de justicia y la perspectiva de género debe incorporarse plenamente en la actuación cotidiana, por lo que exhortó a los asistentes a que los conocimientos que obtengan en este curso los apliquen en su actividad diaria.

En presencia también de la representante legal de la Fundación por la Equidad, Norma Banda Bustamante y de los 40 juezas y jueces de diferentes regiones de la entidad, magistrados y personal de las Salas en materia Civil, Penal y Familiar del Tribunal Superior de Justicia seleccionados para asistir al diplomado, indicó que México es parte del concierto internacional de las naciones, por lo tanto es una obligación incorporar las nuevas tendencias en el actuar cotidiano para mejor servicio de los justiciables.

Destacó las sinergias logradas por el Magistrado Bolaños Cacho con organismos como la AMEXCID, la Comisión Nacional de Tribunales Superiores de Justicia de los Estados Unidos Mexicanos, Conatrib y la Federación Latinoamericana de Magistrados, FLAM,  para ofrecer a los magistrados y jueces mayores y mejores opciones de actualización e intercambio que hagan efectivos los tratados internacionales que México tiene suscritos en la materia.

Por su parte, la directora de Derechos Humanos de la Judicatura consideró que el camino hacia el reconocimiento, garantía y respeto a los derechos humanos de las mujeres es todavía largo pero no imposible. “Para la transformación de las desigualdades materiales y estructurales como impartidores de justicia tienen un gran reto porque son agentes de cambio en el diseño y ejecución de sus sentencias y del proyecto de una vida con igualdad de oportunidades” les dijo.

A su vez, la coordinadora del Área Legal de EQUIS Justicia para las Mujeres señaló que esta capacitación  -parte de la segunda fase del proyecto Ciudadanizando la Justicia –  es innovadora pues atiende necesidades específicas de las personas juzgadoras ya que para diseñar la estructura curricular  se partió de un diagnóstico que se integró con entrevistas a más de 250 juzgadores y por primera vez se buscará medir el impacto de la formación en sentencias judiciales de las y los participantes, análisis que realizará un conjunto de organizaciones locales.

Explicó que la perspectiva de género es una herramienta que permite a las y los jueces cumplir con su obligación de garantizar el principio de igualdad y no discriminación, sobre todo en tratándose en casos relativos a  las mujeres, quienes históricamente han sido objeto de discriminación, por lo que reconoció la apertura y disposición del Magistrado Raúl Bolaños Cacho en este esfuerzo de la sociedad civil que pone a Oaxaca como referente y modelo a seguir a nivel nacional.

El primer módulo del Diplomado estuvo a cargo de la representante legal de la Fundación por la Equidad, APIS, Norma Banda Bustamante quien abordó aspectos del sexo, género y etnia.

El espejismo de los órganos autónomos ante el dilema del Sistema Nacional Anticorrupción

Una de las más importantes manifestaciones del espejismo que resulta ser la supuesta “ciudadanización” de los órganos del Estado, se encuentra en el hecho de que el propio Estado es el primero que intenta colonizar los espacios de vigilancia o control que se supone que le cede a la ciudadanía. Esto ha ocurrido en reiteradas ocasiones desde el surgimiento de los órganos constitucionalmente autónomos, y es una historia que se repite prácticamente en esos mismos términos ante la inminente entrada en operación del Sistema Nacional Anticorrupción, y sus correspondientes sistemas locales.

En efecto, la historia de los órganos constitucionalmente autónomos en México está llena de claroscuros. Desde su aparición en la Constitución de la República, esos órganos fueron reconocidos como uno de los más modernos contrapesos a la composición tradicional de la división de poderes. Al no estar sujetos orgánicamente a ninguno de los tres poderes del Estado, se suponía que esos órganos serían un punto de equilibrio y constituirían un freno a la actividad del Estado, que generaba desconfianza y poca credibilidad entre la ciudadanía. Esa fue, de hecho, la razón de su surgimiento. Y se suponía que por eso esos órganos debían ser ajenos a las estructuras gubernamentales tradicionales e integrados por ciudadanos comprometidos con causas que no fueran las de los partidos o los grupos políticos.

El problema es que eso último, o fue ocurriendo de manera muy gradual, o definitivamente no pasó. En el ámbito federal, la presión y la observación ciudadana estricta, fueron generando un ambiente en el que cada vez ha sido más difícil que los grupos políticos se lograran apoderar de los espacios autónomos. Aún así, prácticamente en cada nombramiento del titular de alguno de los órganos autónomos, los grupos parlamentarios en el Congreso, o los partidos directamente, llevan a cabo intensas negociaciones para lograr decisiones de consenso que —aunque sea parcialmente— cumplan con su interés de que sea una persona afín a ellos.

El problema es que, en las entidades federativas, ese ha sido un proceso mucho más precario. La excesiva concentración de poder en los gobernadores, y las concesiones que éste le da al Congreso para negociar intereses, han generado que los órganos constitucionalmente autónomos hayan sido un verdadero espejismo de ciudadanización.

¿Por qué? Porque en muchos de los casos, cuando se crearon esos órganos no subordinados directamente a los poderes del Estado, los gobernadores establecieron que su aportación democrática se limitaría a la creación del órgano, pero que a otros —en el futuro— les tocaría la misión de procurar la verdadera democratización de dichos órganos. Así nacieron y crecieron los órganos autónomos —con una autonomía muy a medias— en la mayoría de las entidades del país, y ese ha sido un verdadero obstáculo para el avance democrático en los controles, la vigilancia y la rendición de cuentas, así como de la verdadera ciudadanización de esos espacios.

Todo esto, de hecho, cobra particular relevancia ante dos hechos incontrovertibles: el primero, que hoy en día la sociedad mexicana reclama denodadamente que el poder público dé los pasos siguientes para la verdadera ciudadanización de los órganos constitucionalmente autónomos —frente a la resistencia casi total del poder público para soltar los controles fácticos que aún ejerce en esos espacios—; y segundo, que la puesta en marcha del Sistema Nacional Anticorrupción, nos recuerda la existencia de ese “fantasma” o espejismo de la ciudadanización de los espacios públicos.

No nos podemos dar el lujo de seguir repitiendo ese patrón ominoso que sólo provoca un profundo engaño colectivo e inutiliza los esfuerzos para transparentar y limpiar de corrupción las tareas del Estado.

ÓRGANOS COLONIZADOS

La colonización de los órganos constitucionalmente autónomos, y el espejismo de la ciudadanización, permea a todos los niveles ante el reto que significa la conformación del Sistema Nacional Anticorrupción y esos mismos sistemas en las entidades federativas. Por eso el Auditor Superior de la Federación, Juan Manuel Portal ha lanzado importantes llamados para no permitir que los Sistemas Locales Anticorrupción (SLA) queden capturados por intereses de grupo ajenos a los objetivos que se persiguen.

Portal dijo, por ejemplo, que en algunas entidades se han introducido cambios a la conformación del sistema que no corresponden con el diseño que se ha seguido a nivel nacional. “Más aún, en algunos casos, se han pretendido implementar estructuras paralelas a los canales oficiales bajo el supuesto de que la ciudadanización del sistema pasa por dotar a estas instancias de atribuciones similares a las de las instituciones gubernamentales. Debemos, por esta razón, estar en guardia para que el Sistema Nacional Anticorrupción no se vea sujeto a ese tipo de presiones, que en último término mermen su credibilidad o lleguen en casos extremos a cooptar su actuación a favor de intereses personales o de grupo”, señaló.

En esa misma lógica, Mauricio Merino, investigador del Centro de Investigación y Docencias Económicas (CIDE), dijo que se debe evitar que los órganos autónomos del Estado que han sido creados, no sean capturados por el poder político. “Las prácticas autoritarias, la opacidad y la corrupción siguen presentes en el corazón mismo del régimen político. Y ese círculo externo, formado por órganos autónomos y sistemas nacionales está hoy amenazado por esas prácticas del corazón mismo del régimen, que se heredan a su vez del pasado autoritario”, dijo.

En México, queda claro, nadie ha sido ajeno a ello. Al contrario: lo que hemos visto son reiteradas historias de órganos colonizados y de ciudadanización sólo aparente. Ese esquema, aunque insostenible, ha sido una expresión más de la gradualidad con la que se ha ido abriendo la democracia mexicana a nuevas formas y manifestaciones.

Sin embargo, queda claro que si ya de por sí el Sistema Nacional Anticorrupción representa una respuesta al profundo enojo ciudadano por el flagelo de la corrupción, en ese contexto la ciudadanización real se vuelve una condición indispensable para la credibilidad y legitimidad del órgano, aunque en esa misma proporción es la tentación, y serán los intentos, del poder público porque haya una ciudadanización gradual, parcial o simulada, para que de ese modo puedan garantizar los intereses que seguro intentarán proteger.

AUTONOMÍA REAL

Por eso es indispensable empujar la necesidad de órganos verdaderamente autónomos, que cumplan con los parámetros constitucionales y que no estén subordinados al poder, sino que sean un contrapeso de éste. Es algo complejo pero posible, siempre que la ciudadanía no se vuelva a resignar a las simulaciones y concesiones parciales que han ocurrido hasta ahora.

Personal del Poder Judicial se actualiza sobre transparencia

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Servidores Públicos de diferentes áreas participaron en una jornada de capacitación respecto a las nuevas disposiciones en la materia

Al ser la rendición de cuentas y transparencia aspectos fundamentales en el ejercicio de la función pública, personal del Honorable Tribunal Superior de Justicia y del Consejo de la Judicatura participaron en la ‘Jornada de capacitación por una cultura de transparencia’ organizada por la Escuela Judicial en coordinación con el Instituto de Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales del Estado, IAIP Oaxaca.

Durante dos días, servidores públicos que laboran en áreas administrativas y las distintas direcciones, revisaron aspectos de los nuevos lineamientos y disposiciones establecidas en la Ley General de Transparencia y Acceso a la información pública federal y la del Estado, en lo que corresponde al tratamiento de la información judicial, con la finalidad de mejorar los mecanismos para que la ciudadanía pueda acceder a ésta.

La jornada fue impartida por la capacitadora del IAIP, Persilia Calvo Ramírez quien abordó los temas de: Clasificación de la información, obligaciones de transparencia y datos personales. Sobre este último, la especialista puntualizó que es un derecho humano que da a los individuos el poder de controlar la información personal que comparten con terceros, así como el derecho a que ésta se utilice de forma adecuada para evitar daños a su titular.

Resaltó la importancia de que el personal del Tribunal Superior de Justicia y del Consejo de la Judicatura pueda definir claramente las responsabilidades y límites que se encuentran en el derecho de acceso a la información,  el marco jurídico y los lineamientos en la materia, así como la obligación en la protección de la información considerada como reservada, confidencial y sensible.

Cabe señalar que en su compromiso por fortalecer los canales de comunicación que permitan transparentar y rendir cuentas a la ciudadanía sobre el quehacer del Poder Judicial del Estado, se realizan al interior de la institución las adecuaciones necesarias para cumplir con la ley ya que tanto el Tribunal Superior de Justicia como el Consejo de la Judicatura están obligados a garantizar este derecho fundamental de los ciudadanos y dejar atrás la opacidad.

En Oaxaca, los mecanismos de democracia directa debieran ser más accesibles a la ciudadanía

Una de las razones por las que la ciudadanización de los espacios públicos sigue siendo un espejismo, es porque los mecanismos de participación ciudadana y/o de “democracia directa” son materialmente inaccesibles. Ese es un problema base para la evolución de la democracia, porque uno de los mecanismos esenciales que debieran estar al alcance de los ciudadanos, resulta que se encuentran establecidos en la ley pero son inalcanzables para la gente que no es parte del sistema político. Es un problema de fondo que debiera ser visibilizado en su dimensión real.

En efecto, hoy a la luz del fracaso anticipado de las candidaturas independientes en México, es necesario voltear a ver los mecanismos que se han implementado para ciudadanizar algunas de las decisiones del poder público en nuestro país. A nivel federal, además de las candidaturas independientes, ha quedado claro que otro de los mecanismos contemplados en la Constitución como de democracia directa, ha sido la iniciativa ciudadana y las consultas populares, que a pesar de existir han sido prácticamente cerradas a la posibilidad de que los ciudadanos de a pie accedan a ellas.

¿Qué dice la Constitución? En el caso de las iniciativas ciudadanas, la Constitución federal establece en su artículo 71 que los ciudadanos pueden iniciar leyes, sólo cuando cumplan con el requisito de contar con un número equivalente, por lo menos, al cero punto trece por ciento de la lista nominal de electores, en los términos que señalen las leyes. Dicho porcentaje corresponde a varios cientos de miles de ciudadanos. En el único caso en que se ha logrado una iniciativa ciudadana, hasta el momento, es en lo relativo a la reforma 3de3 impulsada por el IMCO, la cual fue sólo aceptada parcialmente por los poderes públicos a pesar del amplio consenso ciudadano que generaba dicha propuesta.

Ahora bien, en lo que corresponde a la consulta popular, dice la fracción VIII del artículo 35 que los ciudadanos tienen derecho a votar en las consultas populares sobre temas de trascendencia nacional, siempre que se sujeten a las reglas siguientes: 1o. Ser convocadas por el Congreso de la Unión a petición de:  a) El Presidente de la República; b) El equivalente al treinta y tres por ciento de los integrantes de cualquiera de las Cámaras del Congreso de la Unión; o c) Los ciudadanos, en un número equivalente, al menos, al dos por ciento de los inscritos en la lista nominal de electores, en los términos que determine la ley.

Con excepción —dice la Constitución— de la hipótesis prevista en el inciso c) anterior, la petición deberá ser aprobada por la mayoría de cada Cámara del Congreso de la Unión, 2o. Cuando la participación total corresponda, al menos, al cuarenta por ciento de los ciudadanos inscritos en la lista nominal de electores, el resultado será vinculatorio para los poderes Ejecutivo y Legislativo federales y para las autoridades competentes.

Dice también la Constitución que no podrán ser objeto de consulta popular la restricción de los derechos humanos reconocidos por esta Constitución; los principios consagrados en el artículo 40 de la misma; la materia electoral; los ingresos y gastos del Estado; la seguridad nacional y la organización, funcionamiento y disciplina de la Fuerza Armada permanente. La Suprema Corte de Justicia de la Nación resolverá́, previo a la convocatoria que realice el Congreso de la Unión, sobre la constitucionalidad de la materia de la consulta; 4o. El Instituto Nacional Electoral tendrá́ a su cargo, en forma directa, la verificación del requisito establecido en el inciso c) del apartado 1o. de la presente fracción, así́ como la organización, desarrollo, cómputo y declaración de resultados; 5o. La consulta popular se realizará el mismo día de la jornada electoral federal; 6o. Las resoluciones del Instituto Nacional Electoral podrán ser impugnadas en los términos de lo dispuesto en la fracción VI del artículo 41, así́ como de la fracción III del artículo 99 de esta Constitución; y 7o. Las leyes establecerán lo conducente para hacer efectivo lo dispuesto en la presente fracción.

¿Y OAXACA?

Contrario a lo que pudiera pensarse, en Oaxaca la ley sí contempla los mecanismos para —supuestamente— obligar a un gobernante a hacer mejor su trabajo. El problema es que el grueso de la población no los conoce. Y al gobierno en turno —sea del color que sea— lo que más le conviene es precisamente mantener “ocultos” esos mecanismos para que nadie les exija hacer lo que tienen el deber de cumplir.

¿De qué hablamos? De que la Constitución de Oaxaca establece por lo menos seis mecanismos de participación ciudadana, que son letra muerta. Éstos son el plebiscito, el referéndum, la revocación de mandato, la audiencia pública, el cabildo en sesión abierta, y los consejos consultivos. Quizá en nuestra vida cotidiana el único que más o menos conocemos son las audiencias públicas. Pero hoy en día también sabemos que éstas, en la práctica, sirven para muy poco.

¿Qué son? El plebiscito, dice la Constitución local, es el instrumento mediante el cual los ciudadanos del Estado, por medio del sufragio, pueden objetar las decisiones administrativas del Gobernador del Estado. El referéndum, por su parte, es la consulta a los ciudadanos del Estado que se realiza por medio del sufragio, para que expresen su voluntad sobre la creación o reforma de normas generales y/o de normas secundarias.

Por su parte, la revocación de mandato está sujeta a reglas que establece la propia Constitución, pero procede cuando, cumpliendo los requisitos de procedibilidad que señala la ley, un número determinado de ciudadanos logra someter al propio Gobernador a un proceso de ratificación o revocación de su mandato, una vez que haya transcurrido cuando menos la mitad de la gestión para la que fue electo.

Luego, sobre las audiencias públicas, la Constitución dice que las autoridades administrativas estatales y municipales, deberán realizar audiencias públicas y periódicas para que los ciudadanos del Estado, de manera directa, les planteen asuntos de interés público. El problema es que no establece ningún mecanismo o deber para canalizar esas inquietudes, y por ello este mecanismo ha degenerado en un mero acto para la foto, sin mayor capacidad de respuesta o de incidencia en los problemas de la gente.

¿Alguien conoce algún municipio que haya puesto en práctica el mecanismo de Cabildo en Sesión Abierta? Como ese sería un mecanismo más deliberativo, parece que no es alentado por las autoridades municipales. Al final, queda claro que nos perdemos en el lamento pero no hemos aprendido, como ciudadanos, a utilizar la ley a favor de nuestras supuestas inconformidades.

HACER MÁS

Por eso es importante hacer evolucionar los mecanismos de democracia directa, hacia la democracia efectiva. Es decir, que estos sean mecanismos operantes, accesibles y posibles. ¿Alguien los tiene en el radar, como una manifestación democrática que debe ser perfeccionada?

Convoca Poder Judicial a curso sobre el sistema penal acusatorio

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Podrán ingresar servidores públicos, académicos, investigadores y profesionales del derecho que deseen actualizarse en el nuevo modelo de justicia

Con la finalidad de continuar fortaleciendo el conocimiento y profesionalizar bajo estándares de calidad a los servidores públicos judiciales así como a los integrantes del foro de abogados, el Poder Judicial del Estado abrió la convocatoria pública para el ingreso a un Curso de Formación y Actualización Especializada en el Sistema Penal Acusatorio, que se impartirá a partir de 24 de noviembre.

La Comisión Permanente de Evaluación y Seguimiento de la Operatividad y Consolidación del Sistema Acusatorio en el Estado y la Escuela Judicial de la Judicatura establecieron los requisitos que deberán cumplir los interesados en ingresar al curso, que consiste en tres fases de acuerdo con las bases de la convocatoria disponible para su consulta en la página web.

En el curso podrán participar integrantes del Poder Judicial del Estado, académicos, investigadores y profesionales del derecho que se desempeñen en otras instituciones externas de la administración de justicia que cuenten con título y cédula profesional de licenciado en Derecho; en el supuesto de tener en trámite estos documentos deberán anexar documentación legal que justifique que se encuentra en ese proceso.

Los interesados deberán presentar su documentación oficial, con el formato de solicitud de inscripción, currículum vitae, constancia de antigüedad de la institución en que se desempeñe o hubiere desempeñado, carta de antecedentes no penales y constancia de no inhabilitación, a partir de esta fecha y hasta el 27 de octubre, en un horario de 9 a 15:30 horas en las instalaciones de la Escuela Judicial ubicada en el Centro del Poder Ejecutivo “General Porfirio Díaz, soldado de la Patria”, en Reyes Mantecón.

Cerrado el plazo para la inscripción, se verificará que las solicitudes contengan los requisitos establecidos en la convocatoria y que estén acompañadas de los documentos justificatorios, para dar paso a la segunda fase que comprenderá en entrevista de los aspirantes con la Comisión Permanente de Evaluación y Seguimiento de la Operatividad y Consolidación del Sistema Acusatorio en el Estado.

El desarrollo del curso será los días viernes en un horario de 9:00 a 16:00 horas y los sábados de 9:00 a 14:00 horas.  Para mayores informes los interesados pueden consultar la convocatoria publicada en la página web www.tribunaloaxaca.gob.mx

De esta manera, el Poder Judicial del Estado continúa con la formación de profesionistas para la consolidación y fortalecimiento del modelo de justicia en México, bajo el esquema de los juicios orales.

En México sigue siendo un espejismo la “ciudadanización” de los cargos públicos

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Resulta irónico que hoy que el proceso electoral se encuentra en el umbral de la definición de las candidaturas presidenciales, haya quienes se digan alarmados por la inaccesibilidad material de las candidaturas independientes. En este nuevo triunfo de la partidocracia, queda claro que será muy difícil, primero, que uno de los registrados como aspirantes a una candidatura independiente, logre acreditar el apoyo ciudadano; y segundo, que habiendo conseguido lo primero, pueda competir equitativamente con los candidatos presidenciales de los partidos políticos. Esto revela el espejismo de la ciudadanización del sector público que, en realidad, se extiende a otros ámbitos.

En efecto, de acuerdo con la legislación electoral actual —en la que fue anotado como un triunfo de la ciudadanía, el reconocimiento a las candidaturas independientes— cada uno de los aspirantes a una candidatura ciudadana debe acreditar alrededor de 980 mil firmas de personas inscritas en el padrón electoral, en por lo menos 17 entidades federativas. Quien logre tal hazaña, luego tendrá que hacer una campaña proselitista con recursos económicos provenientes del fondo público para la democracia meramente testimoniales, y por ende tendrá que hacerlo o a través de la caridad ciudadana, del apoyo de poderes fácticos, o del respaldo de organizaciones criminales —que luego buscarán cobrar sus dividendos en impunidad, corrupción o canonjías. No habrá más.

¿Cuál es el resultado? Que desde ahora se puede prever que de los cuarenta ciudadanos a los que el Instituto Nacional Electoral les reconoció la calidad de aspirantes a una candidatura independiente —por haber cubierto los requisitos iniciales para conseguir tal cuestión— sólo quienes estén verdaderamente aventajados política, social o económicamente podrán conseguirlo. Y que, aún, entre ellos habrá luego una depuración relacionada con su capacidad para financiar u organizar una campaña, o de poder abarcar las 32 entidades federativas con su labor proselitista.

Esto revela lo que ya es por casi todos conocido, pero paradójicamente poco reconocido: que en realidad, las candidaturas independientes fueron establecidas como una forma en la que la clase política mexicana decidió maquillarse de democrática e inclusiva, aunque en realidad no tenía ninguna intención de romper el esquema de los partidos, bajo el cual ellos tienen el monopolio del acceso al poder público. Fue, pues, la forma de cumplir con un requisito democrático, con una sentencia internacional, y con una exigencia social, pero sólo en las apariencias.

En los hechos, el régimen de partidos —que bien pudiera ser hoy denominado como “régimen de partidos hegemónicos”— nunca perdió la noción de cómo protegerse del escrutinio ciudadano y de la competencia basada en condiciones equitativas. Por eso, a los candidatos ciudadanos no sólo les estableció requisitos importantes de apoyo ciudadano comprobado —eso hasta parece no sólo aceptable sino necesario—, sino que sobre todo los marginó del presupuesto público para la financiación de sus campañas, una vez habiendo obtenido la candidatura en cuestión.

De hecho, el único escenario en el que podría haber cierta “equidad” entre los candidatos emanados de un partido político y quienes intentan surgir de las trincheras ciudadanas, es el que se planteó luego de los sismos del mes de septiembre pasado —y que a pesar de su estruendo y respaldo ciudadano, se está diluyendo rápidamente— relativo a que los partidos entregaran el total de su presupuesto para la reconstrucción de las ciudades afectadas por los sismos, y que entonces los candidatos de los partidos se vieran obligados a buscar el financiamiento privado.

Esta última situación no ocurrirá, como tampoco pasará que se les abra la llave del financiamiento a los independientes. Y en un ambiente electoral en el que el común denominador son las carretadas de dinero público, privado e ilegal para comprar votos y conciencias, queda claro que los independientes no tendrán cabida. No será así porque a pesar de sus esfuerzos carecen de tiempos en radio y televisión; carecen de plataformas de clientelismo electoral; carecen de financiamiento público y, seguramente, también carecerán de la legitimidad suficiente —cuestión que el propio régimen de partidos se encargará de minar— como para ir en contra del pesado dique de la partidocracia mexicana.

LA FARSA

Esto no es extensivo a las candidaturas presidenciales independientes. En realidad, uno de los conceptos más pretenciosos de los últimos tiempos ha sido el de la ciudadanización de los cargos públicos, y de los que son electos por la vía de la voluntad popular. Pues por todos lados se aduce lo anterior, y hasta se utiliza frecuentemente como un eslogan de campaña o como una forma de presentarse ante los ciudadanos, aunque en realidad es muy poco lo que se procura, desde el sector público y desde los partidos, para llevarlo a la realidad.

Ejemplos sobran. En el ámbito nacional, por ejemplo, algunas facciones políticas intentaron denodadamente derrocar al ahora ex procurador General de la República, Raúl Cervantes Andrade. Lo lograron a partir del cuestionamiento sistemático a su cercanía con el grupo que gobierna en el ámbito federal, y finalmente luego de varios años de cuestionamientos frontales —muy pocas veces a sus cualidades como jurista, y casi siempre por temas personales, familiares y por el grupo político del que emanó, desde que lo intentaron promover como Ministro de la Suprema Corte, y luego cuando finalmente lo llevaron a la PGR— lograron removerlo a tal nivel, que aseguran que Cervantes no volverá ni a su escaño como Senador.

El triunfo, en realidad, no tendría que radicar en que Cervantes se fue de la PGR porque era cercano al grupo gobernante, o que no será un aspirante a la primera integración de la Fiscalía General de la República y que tampoco será el beneficiario del llamado “pase automático”: el triunfo en realidad radicaría —y quién sabe si se consiga— en establecer que será un perfil verdaderamente ciudadano —y por ende, apartidista— quien ocupe esa posición. Es muy probable que no ocurra, porque la ciudadanización le aterra no sólo a la clase gobernante, sino a la clase política en general que espera cualquier cosa, menos perder el control del estado de cosas en el que se sigue excediendo. Es tan fácil, pero tan complejo, como eso.

CIUDADANIZACIÓN FALLIDA

En Oaxaca eso lo vemos con los mecanismos de democracia directa. ¿Recordamos cuán inaccesibles son? La mejor muestra de todo, la tenemos aquí, en casa. Abundaremos.