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En Oaxaca, los mecanismos de democracia directa debieran ser más accesibles a la ciudadanía

Una de las razones por las que la ciudadanización de los espacios públicos sigue siendo un espejismo, es porque los mecanismos de participación ciudadana y/o de “democracia directa” son materialmente inaccesibles. Ese es un problema base para la evolución de la democracia, porque uno de los mecanismos esenciales que debieran estar al alcance de los ciudadanos, resulta que se encuentran establecidos en la ley pero son inalcanzables para la gente que no es parte del sistema político. Es un problema de fondo que debiera ser visibilizado en su dimensión real.

En efecto, hoy a la luz del fracaso anticipado de las candidaturas independientes en México, es necesario voltear a ver los mecanismos que se han implementado para ciudadanizar algunas de las decisiones del poder público en nuestro país. A nivel federal, además de las candidaturas independientes, ha quedado claro que otro de los mecanismos contemplados en la Constitución como de democracia directa, ha sido la iniciativa ciudadana y las consultas populares, que a pesar de existir han sido prácticamente cerradas a la posibilidad de que los ciudadanos de a pie accedan a ellas.

¿Qué dice la Constitución? En el caso de las iniciativas ciudadanas, la Constitución federal establece en su artículo 71 que los ciudadanos pueden iniciar leyes, sólo cuando cumplan con el requisito de contar con un número equivalente, por lo menos, al cero punto trece por ciento de la lista nominal de electores, en los términos que señalen las leyes. Dicho porcentaje corresponde a varios cientos de miles de ciudadanos. En el único caso en que se ha logrado una iniciativa ciudadana, hasta el momento, es en lo relativo a la reforma 3de3 impulsada por el IMCO, la cual fue sólo aceptada parcialmente por los poderes públicos a pesar del amplio consenso ciudadano que generaba dicha propuesta.

Ahora bien, en lo que corresponde a la consulta popular, dice la fracción VIII del artículo 35 que los ciudadanos tienen derecho a votar en las consultas populares sobre temas de trascendencia nacional, siempre que se sujeten a las reglas siguientes: 1o. Ser convocadas por el Congreso de la Unión a petición de:  a) El Presidente de la República; b) El equivalente al treinta y tres por ciento de los integrantes de cualquiera de las Cámaras del Congreso de la Unión; o c) Los ciudadanos, en un número equivalente, al menos, al dos por ciento de los inscritos en la lista nominal de electores, en los términos que determine la ley.

Con excepción —dice la Constitución— de la hipótesis prevista en el inciso c) anterior, la petición deberá ser aprobada por la mayoría de cada Cámara del Congreso de la Unión, 2o. Cuando la participación total corresponda, al menos, al cuarenta por ciento de los ciudadanos inscritos en la lista nominal de electores, el resultado será vinculatorio para los poderes Ejecutivo y Legislativo federales y para las autoridades competentes.

Dice también la Constitución que no podrán ser objeto de consulta popular la restricción de los derechos humanos reconocidos por esta Constitución; los principios consagrados en el artículo 40 de la misma; la materia electoral; los ingresos y gastos del Estado; la seguridad nacional y la organización, funcionamiento y disciplina de la Fuerza Armada permanente. La Suprema Corte de Justicia de la Nación resolverá́, previo a la convocatoria que realice el Congreso de la Unión, sobre la constitucionalidad de la materia de la consulta; 4o. El Instituto Nacional Electoral tendrá́ a su cargo, en forma directa, la verificación del requisito establecido en el inciso c) del apartado 1o. de la presente fracción, así́ como la organización, desarrollo, cómputo y declaración de resultados; 5o. La consulta popular se realizará el mismo día de la jornada electoral federal; 6o. Las resoluciones del Instituto Nacional Electoral podrán ser impugnadas en los términos de lo dispuesto en la fracción VI del artículo 41, así́ como de la fracción III del artículo 99 de esta Constitución; y 7o. Las leyes establecerán lo conducente para hacer efectivo lo dispuesto en la presente fracción.

¿Y OAXACA?

Contrario a lo que pudiera pensarse, en Oaxaca la ley sí contempla los mecanismos para —supuestamente— obligar a un gobernante a hacer mejor su trabajo. El problema es que el grueso de la población no los conoce. Y al gobierno en turno —sea del color que sea— lo que más le conviene es precisamente mantener “ocultos” esos mecanismos para que nadie les exija hacer lo que tienen el deber de cumplir.

¿De qué hablamos? De que la Constitución de Oaxaca establece por lo menos seis mecanismos de participación ciudadana, que son letra muerta. Éstos son el plebiscito, el referéndum, la revocación de mandato, la audiencia pública, el cabildo en sesión abierta, y los consejos consultivos. Quizá en nuestra vida cotidiana el único que más o menos conocemos son las audiencias públicas. Pero hoy en día también sabemos que éstas, en la práctica, sirven para muy poco.

¿Qué son? El plebiscito, dice la Constitución local, es el instrumento mediante el cual los ciudadanos del Estado, por medio del sufragio, pueden objetar las decisiones administrativas del Gobernador del Estado. El referéndum, por su parte, es la consulta a los ciudadanos del Estado que se realiza por medio del sufragio, para que expresen su voluntad sobre la creación o reforma de normas generales y/o de normas secundarias.

Por su parte, la revocación de mandato está sujeta a reglas que establece la propia Constitución, pero procede cuando, cumpliendo los requisitos de procedibilidad que señala la ley, un número determinado de ciudadanos logra someter al propio Gobernador a un proceso de ratificación o revocación de su mandato, una vez que haya transcurrido cuando menos la mitad de la gestión para la que fue electo.

Luego, sobre las audiencias públicas, la Constitución dice que las autoridades administrativas estatales y municipales, deberán realizar audiencias públicas y periódicas para que los ciudadanos del Estado, de manera directa, les planteen asuntos de interés público. El problema es que no establece ningún mecanismo o deber para canalizar esas inquietudes, y por ello este mecanismo ha degenerado en un mero acto para la foto, sin mayor capacidad de respuesta o de incidencia en los problemas de la gente.

¿Alguien conoce algún municipio que haya puesto en práctica el mecanismo de Cabildo en Sesión Abierta? Como ese sería un mecanismo más deliberativo, parece que no es alentado por las autoridades municipales. Al final, queda claro que nos perdemos en el lamento pero no hemos aprendido, como ciudadanos, a utilizar la ley a favor de nuestras supuestas inconformidades.

HACER MÁS

Por eso es importante hacer evolucionar los mecanismos de democracia directa, hacia la democracia efectiva. Es decir, que estos sean mecanismos operantes, accesibles y posibles. ¿Alguien los tiene en el radar, como una manifestación democrática que debe ser perfeccionada?

Convoca Poder Judicial a curso sobre el sistema penal acusatorio

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Podrán ingresar servidores públicos, académicos, investigadores y profesionales del derecho que deseen actualizarse en el nuevo modelo de justicia

Con la finalidad de continuar fortaleciendo el conocimiento y profesionalizar bajo estándares de calidad a los servidores públicos judiciales así como a los integrantes del foro de abogados, el Poder Judicial del Estado abrió la convocatoria pública para el ingreso a un Curso de Formación y Actualización Especializada en el Sistema Penal Acusatorio, que se impartirá a partir de 24 de noviembre.

La Comisión Permanente de Evaluación y Seguimiento de la Operatividad y Consolidación del Sistema Acusatorio en el Estado y la Escuela Judicial de la Judicatura establecieron los requisitos que deberán cumplir los interesados en ingresar al curso, que consiste en tres fases de acuerdo con las bases de la convocatoria disponible para su consulta en la página web.

En el curso podrán participar integrantes del Poder Judicial del Estado, académicos, investigadores y profesionales del derecho que se desempeñen en otras instituciones externas de la administración de justicia que cuenten con título y cédula profesional de licenciado en Derecho; en el supuesto de tener en trámite estos documentos deberán anexar documentación legal que justifique que se encuentra en ese proceso.

Los interesados deberán presentar su documentación oficial, con el formato de solicitud de inscripción, currículum vitae, constancia de antigüedad de la institución en que se desempeñe o hubiere desempeñado, carta de antecedentes no penales y constancia de no inhabilitación, a partir de esta fecha y hasta el 27 de octubre, en un horario de 9 a 15:30 horas en las instalaciones de la Escuela Judicial ubicada en el Centro del Poder Ejecutivo “General Porfirio Díaz, soldado de la Patria”, en Reyes Mantecón.

Cerrado el plazo para la inscripción, se verificará que las solicitudes contengan los requisitos establecidos en la convocatoria y que estén acompañadas de los documentos justificatorios, para dar paso a la segunda fase que comprenderá en entrevista de los aspirantes con la Comisión Permanente de Evaluación y Seguimiento de la Operatividad y Consolidación del Sistema Acusatorio en el Estado.

El desarrollo del curso será los días viernes en un horario de 9:00 a 16:00 horas y los sábados de 9:00 a 14:00 horas.  Para mayores informes los interesados pueden consultar la convocatoria publicada en la página web www.tribunaloaxaca.gob.mx

De esta manera, el Poder Judicial del Estado continúa con la formación de profesionistas para la consolidación y fortalecimiento del modelo de justicia en México, bajo el esquema de los juicios orales.

En México sigue siendo un espejismo la “ciudadanización” de los cargos públicos

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Resulta irónico que hoy que el proceso electoral se encuentra en el umbral de la definición de las candidaturas presidenciales, haya quienes se digan alarmados por la inaccesibilidad material de las candidaturas independientes. En este nuevo triunfo de la partidocracia, queda claro que será muy difícil, primero, que uno de los registrados como aspirantes a una candidatura independiente, logre acreditar el apoyo ciudadano; y segundo, que habiendo conseguido lo primero, pueda competir equitativamente con los candidatos presidenciales de los partidos políticos. Esto revela el espejismo de la ciudadanización del sector público que, en realidad, se extiende a otros ámbitos.

En efecto, de acuerdo con la legislación electoral actual —en la que fue anotado como un triunfo de la ciudadanía, el reconocimiento a las candidaturas independientes— cada uno de los aspirantes a una candidatura ciudadana debe acreditar alrededor de 980 mil firmas de personas inscritas en el padrón electoral, en por lo menos 17 entidades federativas. Quien logre tal hazaña, luego tendrá que hacer una campaña proselitista con recursos económicos provenientes del fondo público para la democracia meramente testimoniales, y por ende tendrá que hacerlo o a través de la caridad ciudadana, del apoyo de poderes fácticos, o del respaldo de organizaciones criminales —que luego buscarán cobrar sus dividendos en impunidad, corrupción o canonjías. No habrá más.

¿Cuál es el resultado? Que desde ahora se puede prever que de los cuarenta ciudadanos a los que el Instituto Nacional Electoral les reconoció la calidad de aspirantes a una candidatura independiente —por haber cubierto los requisitos iniciales para conseguir tal cuestión— sólo quienes estén verdaderamente aventajados política, social o económicamente podrán conseguirlo. Y que, aún, entre ellos habrá luego una depuración relacionada con su capacidad para financiar u organizar una campaña, o de poder abarcar las 32 entidades federativas con su labor proselitista.

Esto revela lo que ya es por casi todos conocido, pero paradójicamente poco reconocido: que en realidad, las candidaturas independientes fueron establecidas como una forma en la que la clase política mexicana decidió maquillarse de democrática e inclusiva, aunque en realidad no tenía ninguna intención de romper el esquema de los partidos, bajo el cual ellos tienen el monopolio del acceso al poder público. Fue, pues, la forma de cumplir con un requisito democrático, con una sentencia internacional, y con una exigencia social, pero sólo en las apariencias.

En los hechos, el régimen de partidos —que bien pudiera ser hoy denominado como “régimen de partidos hegemónicos”— nunca perdió la noción de cómo protegerse del escrutinio ciudadano y de la competencia basada en condiciones equitativas. Por eso, a los candidatos ciudadanos no sólo les estableció requisitos importantes de apoyo ciudadano comprobado —eso hasta parece no sólo aceptable sino necesario—, sino que sobre todo los marginó del presupuesto público para la financiación de sus campañas, una vez habiendo obtenido la candidatura en cuestión.

De hecho, el único escenario en el que podría haber cierta “equidad” entre los candidatos emanados de un partido político y quienes intentan surgir de las trincheras ciudadanas, es el que se planteó luego de los sismos del mes de septiembre pasado —y que a pesar de su estruendo y respaldo ciudadano, se está diluyendo rápidamente— relativo a que los partidos entregaran el total de su presupuesto para la reconstrucción de las ciudades afectadas por los sismos, y que entonces los candidatos de los partidos se vieran obligados a buscar el financiamiento privado.

Esta última situación no ocurrirá, como tampoco pasará que se les abra la llave del financiamiento a los independientes. Y en un ambiente electoral en el que el común denominador son las carretadas de dinero público, privado e ilegal para comprar votos y conciencias, queda claro que los independientes no tendrán cabida. No será así porque a pesar de sus esfuerzos carecen de tiempos en radio y televisión; carecen de plataformas de clientelismo electoral; carecen de financiamiento público y, seguramente, también carecerán de la legitimidad suficiente —cuestión que el propio régimen de partidos se encargará de minar— como para ir en contra del pesado dique de la partidocracia mexicana.

LA FARSA

Esto no es extensivo a las candidaturas presidenciales independientes. En realidad, uno de los conceptos más pretenciosos de los últimos tiempos ha sido el de la ciudadanización de los cargos públicos, y de los que son electos por la vía de la voluntad popular. Pues por todos lados se aduce lo anterior, y hasta se utiliza frecuentemente como un eslogan de campaña o como una forma de presentarse ante los ciudadanos, aunque en realidad es muy poco lo que se procura, desde el sector público y desde los partidos, para llevarlo a la realidad.

Ejemplos sobran. En el ámbito nacional, por ejemplo, algunas facciones políticas intentaron denodadamente derrocar al ahora ex procurador General de la República, Raúl Cervantes Andrade. Lo lograron a partir del cuestionamiento sistemático a su cercanía con el grupo que gobierna en el ámbito federal, y finalmente luego de varios años de cuestionamientos frontales —muy pocas veces a sus cualidades como jurista, y casi siempre por temas personales, familiares y por el grupo político del que emanó, desde que lo intentaron promover como Ministro de la Suprema Corte, y luego cuando finalmente lo llevaron a la PGR— lograron removerlo a tal nivel, que aseguran que Cervantes no volverá ni a su escaño como Senador.

El triunfo, en realidad, no tendría que radicar en que Cervantes se fue de la PGR porque era cercano al grupo gobernante, o que no será un aspirante a la primera integración de la Fiscalía General de la República y que tampoco será el beneficiario del llamado “pase automático”: el triunfo en realidad radicaría —y quién sabe si se consiga— en establecer que será un perfil verdaderamente ciudadano —y por ende, apartidista— quien ocupe esa posición. Es muy probable que no ocurra, porque la ciudadanización le aterra no sólo a la clase gobernante, sino a la clase política en general que espera cualquier cosa, menos perder el control del estado de cosas en el que se sigue excediendo. Es tan fácil, pero tan complejo, como eso.

CIUDADANIZACIÓN FALLIDA

En Oaxaca eso lo vemos con los mecanismos de democracia directa. ¿Recordamos cuán inaccesibles son? La mejor muestra de todo, la tenemos aquí, en casa. Abundaremos.

En el Istmo, Bolaños Cacho supervisa juzgados afectados por los sismos

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En un recorrido por juzgados en Juchitán, Tehuantepec y Salina Cruz, constató que las reparaciones se hayan realizado con la responsabilidad debida

El presidente del Poder Judicial, Magistrado Raúl Bolaños Cacho realizó este martes una visita de supervisión a seis juzgados y un tribunal de juicio oral establecidos en Juchitán, Tehuantepec y Salina Cruz para constatar que las reparaciones a esos inmuebles, afectados por los sismos ocurridos en días recientes, se hayan realizado de manera responsable y se garantice la seguridad tanto del personal que ahí labora como de los justiciables.

Acompañado por el magistrado Arturo León de la Vega, integrante de la Tercera Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia del Estado, así como del arquitecto Rafael Vergara Rodríguez, director de Infraestructura Judicial, Bolaños Cacho visitó en Juchitán los juzgados penal, de control, civil, así como el juzgado primero familiar que se encuentran en sitios diferentes de ese municipio devastado por los movimientos telúricos.

“Les traigo un mensaje de solidaridad de los magistrados, del personal que labora en el Tribunal Superior de Justicia y en la Judicatura, porque el Poder Judicial es una gran familia que trabaja para engrandecer a Oaxaca y ustedes forman parte de ella; queremos que ustedes estén seguros en el lugar en el que laboran, por eso estoy aquí para ver que eso ocurra”, señaló.

El Magistrado Presidente pidió a los jueces que actúen con sentido humano y que al presentarse un sismo permitan al personal retirarse a sus hogares para estar con los suyos en esos momentos difíciles.

Más tarde recorrió el Juzgado de Control que se ubica en Tehuantepec el cual resultó afectado al caerse los plafones de las salas y con daños en el  equipo de grabación, cámaras, cubículos de los jueces, así como en la fachada principal.

En Salina Cruz estuvo en el Juzgado de Control y Tribunal de Juicio Oral. Ahí, la jueza Ana Miriam Mendoza Pineda, dijo: “Su presencia nos motiva y nos da seguridad para seguir adelante; gracias por el apoyo que hemos recibido para rehabilitar los inmuebles dañados por los sismos”.

En presencia del Visitador General, Roberto Sánchez López,  Bolaños Cacho les informó que el administrador regional del Istmo, Chiristian Rodrigo Santiago Chávez contará con un fondo revolvente, así como un vehículo de motor para desempeñar mejor sus funciones.

“Sé de la capacidad de ustedes para sacar adelante el trabajo en el Poder Judicial, por ello les digo que no están solos y que tienen mi respaldo y mi solidaridad porque no hay más que la unidad para vencer obstáculos”, reiteró Bolaños Cacho.

Caída del Titular de la PGR: el verdadero fondo es la desconfianza hacia las instituciones

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Era visible el desgaste que cargaba Raúl Cervantes como titular de la Procuraduría General de la República, y aún así no se esperaba una renuncia tan abrupta y sentida como la que ocurrió ayer en el Senado de la República. En realidad, la caída de Cervantes no es sólo un tema personal ni político: es un reflejo de la desconfianza hacia las instituciones, y de lo dispuestos que están los grupos políticos a seguir descalificando al Estado con tal de ver desacreditados a sus adversarios. En esa conjunción se explica este intempestivo cambio en la PGR.

En efecto, a través de su cuenta oficial de Twitter, la PGR dio a conocer que la mañana de este lunes, el funcionario anunció a la Junta de Coordinación en el Senado, que deja el cargo. Y luego del anuncio realizado de manera institucional, el propio Cervantes expuso dolorosamente algunas de las razones que lo llevaron a tomar la decisión de separarse de dicho cargo. De hecho, también a través de su cuenta de Twitter, Cervantes criticó que “algunos legisladores y políticos han usado mi nombre y mis supuestas aspiraciones como excusa para NO avanzar en aprobación de las leyes”, en referencia a las iniciativas relacionadas con la nueva Fiscalía General de la Nación.

“En próximos días, en la Cámara de Diputados se discutirán las nuevas Iniciativas relacionadas con la Fiscalía General de la Nación”, por lo que para “no detener más las urgentes leyes que México necesita, he decidido enviar al presidente Enrique Peña Nieto y al Senado mi renuncia irrevocable a la PGR (…) Yo NO tengo ninguna aspiración, fuera de servir con honorabilidad, en cualquier capacidad, pública o privada, a mi país”, aseveró.

Dijo que el Constituyente no se equivocó cuando decidió, hace tres años, crear una Fiscalía autónoma, pues “la Fiscalía General de la Nación es decisión correcta para que, con autonomía, fiscales o MPs decidan si procede o no ejercicio de acción penal”, ya que “sólo así se podrá brindar en nuestro país justicia a una sociedad agraviada por denuncias que en muchos casos no avanzan”.

En ese mismo texto, luego de enumerar los logros alcanzados durante los meses de su gestión al frente de la PGR, Cervantes Andrade aclaró que “estos logros no son suficientes. No podemos ir más rápido, ni ser más eficientes si no hacemos YA transición a nuevo esquema institucional, NO se trata de personas. Se trata de construir mejores instituciones que permitirían mejorar las condiciones y herramientas con las que se procura justicia en nuestro querido México”. Por lo que dijo esperar que tanto la Cámara de Diputados como la de Senadores, “tengan altura de miras y aprueben en breve las leyes que aseguren una fiscalía general y fiscalías eficaces, autónomas e independientes en todas las entidades”.

HISTORIA DE EXABRUPTOS

Todo esto ocurre después de una historia política particularmente atropellada, que se marcó desde que Cervantes intentó convertirse en Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Si se recuerda, luego de la aprobación de la reforma energética (periodo en el que Cervantes Andrade fungió como Presidente del Senado) presentó una licencia indefinida a su escaño bajo el pretexto de dedicarse a cuestiones académicas. Todos sabían que, en realidad, quería prepararse para brincar a la Corte, cuestión que no logró luego de que varios partidos se pronunciaran por su inviabilidad para convertirse en togado dada su afinidad política con el PRI.

Cervantes regresó a su escaño luego de hacer pública su declinación a cualquier posibilidad de buscar un espacio en el Máximo Tribunal de Justicia en el país; y meses más tarde fue propuesto por el Presidente para ocupar la titularidad de la PGR, cuando la también senadora Arely Gómez González fue propuesta para ocupar la titularidad de la Secretaría de la Función Pública, en sustitución de Virgilio Andrade. Cervantes no fue vetado porque aún cuando el nombramiento debe ser hecho por el Senado a partir de una propuesta presidencial, se entiende que mientras la PGR no sea autónoma ésta sigue siendo responsabilidad del Ejecutivo y por eso tradicionalmente el cargo no se veta independientemente de a quién proponga el Presidente para esa responsabilidad.

No obstante, el golpeteo llegó casi de inmediato cuando se puso sobre la mesa la posibilidad —de nuevo, nunca confirmada pero que sí era una intención presidencial— de que Cervantes se mantuviera el tiempo necesario hasta la emisión de la nueva Ley Orgánica de la Fiscalía General, para que entonces en automático —así lo establecía uno de los transitorios de la reforma constitucional que contempló la autonomía plena de la PGR, una vez que tomara el nombre y las atribuciones de la Fiscalía General de la República— fuera nombrado como Fiscal General y durara en su cargo el tiempo que establece la Constitución para ello (nueve años).

Voces variopintas denunciaron el supuesto madruguete —que los mismos partidos denunciantes habían respaldado cuando ocurrió la reforma— que intentaba cometer el Presidente para heredarle a Cervantes a la siguiente administración federal, y entonces acuñaron el mote del “fiscal carnal” para establecer que el nombramiento del ahora ex Procurador era consecuencia de un compadrazgo y no de sus verdaderas capacidades como jurista y como servidor público.

De nuevo, Cervantes fue un blanco contingente de las reyertas políticas entre grupos. Y finalmente eso le provocó una merma importante en su credibilidad, que en realidad no tenía casi nada que ver con su desempeño como titular del Ministerio Público de la Federación. La estocada final se la dieron hace algunas semanas, cuando se dio a conocer que es propietario de un vehículo Ferrari que está emplacado en una entidad en la que no se paga Impuesto sobre la Tenencia y Uso de Vehículos, cuando en realidad él radica y ostenta dicho vehículo en la Ciudad de México.

Por eso ayer, luego de esa cascada de señalamientos y descalificaciones, Cervantes Andrade presentó su renuncia en medio de un halo de amargura que denotaban sus palabras. Queda claro que finalmente pudo más su cercanía con el grupo gobernante —y el desgaste del peñismo— que sus capacidades personales y profesionales. Pudo más, también, el ánimo de otros grupos de golpear al Presidente incluso desdiciéndose de sus propias reformas, que la posibilidad de impulsar una discusión seria sobre el futuro de la Fiscalía —incluso sin Cervantes en ella— pero sin descalificar a esa institución, que de por sí ya enfrenta un descrédito natural, hoy agravado por las circunstancias.

SISTEMA, A PUNTO DEL FRACASO

Lo que debe verse, en el fondo, es que lo que peligra es el Sistema Nacional Anticorrupción. Pues el Presidente no tiene la voluntad suficiente para impulsarlo, pero la oposición tampoco. El Sistema sigue estando ‘mocho’, y lejos de abonar a la conformación de las figuras periféricas del sistema —la Fiscalía General, entre ellas—, todos apuestan a seguir desacreditando a las instituciones como una forma eficaz de ganar batallas políticas. Lamentable.

Por los sismos, y por la crisis que ya existía, es indispensable la reactivación de la imagen de Oaxaca

Es cierto que los sismos del pasado mes de septiembre metieron a Oaxaca en una dinámica que, en el mediano y largo plazo, cambiará todos los planes de desarrollo preestablecidos. También lo es, que Oaxaca ya tenía problemas sociales y políticos que bien podían catalogarse como críticos, y que ellos no son consecuencia directa de hechos o decisiones recientes. Sin embargo, aún con todo eso, es importante que el gobierno de Oaxaca busque los mecanismos necesarios para remontar cuanto antes la crisis por los sismos, y los problemas que ya existían antes de esa contingencia.

En efecto, los sismos de septiembre cambiarán en gran medida las prioridades que pudiera tener preestablecidas el gobierno oaxaqueño. La dimensión de los daños ocasionados por los sismos, y las necesidades actuales de atención e inversión pública, rebasan por mucho cualquier posible planeación o protocolo —que no existían— para una situación de esa naturaleza. Toda una región de la entidad quedó devastada por el siniestro, y pasará mucho tiempo antes de que distintas áreas del gobierno puedan ocuparse de cualquier otro tema que no sea la atención a los damnificados, a la reconstrucción y a la vigilancia de que las inversiones para dichas labores se lleven a cabo correctamente.

Sin embargo, de manera concomitante a ello, es evidente que Oaxaca mantendrá su dinámica en todos los demás problemas que ya existían. Temas como la atención del conflicto magisterial, a las organizaciones sociales, a los conflictos agrarios y de autoridades municipales, además del proceso electoral federal que ya se desarrolla, seguirán su curso; y, además, tendrá que haber también atención institucional a las regiones que no resultaron tan afectadas por los sismos, pero que ya habían sido lastimadas por otras situaciones de índole social.

En esa lógica, el refuerzo a la imagen y al potencial que tiene la entidad, será determinante si es que de verdad se tienen coordenadas claras de qué más se debe hacer aparte de la atención a los damnificados por el sismo, ya que ese no es el único ni el más añejo problema que enfrenta la entidad.

¿De qué hablamos? De que, en temas que tienen que ver con la actividad económica y turística de la entidad, deben procurarse las señales de preocupación debidas para que no parezca que los espacios potencialmente más importantes se encuentran abandonados. Por ejemplo, la capital oaxaqueña sufrió mermas menores en cuestión de ocupación hotelera y arribo de turistas luego del sismo, y sería muy importante que con coordinación institucional se reforzaran las condiciones de atracción hacia Oaxaca.

Lamentablemente, esa no ha sido una constante en el gobierno en los últimos meses. Por ejemplo, el año pasado a La Carrera Panamericana se le atravesó el enfrentamiento de Nochixtlán, en junio, y la larga resistencia magisterial —que cerró durante semanas el paso de la súper carretera Oaxaca-Cuacnopalan, por donde se desarrolla buena parte de la competencia en la ruta de Oaxaca a la ciudad de Puebla—, por cuya contingencia se tuvo que cancelar su paso por Oaxaca.

La situación, frente a las circunstancias, fue ampliamente comprendida; y por esa razón se lamentó la cancelación de la sede en Oaxaca, pero realmente nadie cuestionó la decisión tomada por los organizadores. Lo que no se termina de comprender es por qué en 2017, La Carrera Panamericana nuevamente decidió no pasar por Oaxaca,

En su trigésima edición, La Carrera Panamericana se desarrolla de Querétaro a Durango, pasando por Puebla, la Ciudad de México, Morelia, Guanajuato, San Luis Potosí y Zacatecas. Por segunda ocasión consecutiva, excluyeron a todo el sureste del país, ya que en diversas ocasiones la competencia había iniciado o en Tuxtla Gutiérrez, el Puerto de Veracruz, la capital oaxaqueña o en Bahías de Huatulco.

SIN EXPLICACIONES

Cuando en febrero pasado, desde la cuenta oficial de Facebook de La Carrera Panamericana, se dio a conocer el itinerario oficial en que se confirmó que Oaxaca estaba nuevamente excluido de la competencia, innumerables fanáticos de la competencia oriundos de Chiapas y nuestra entidad, cuestionaron duramente la decisión de los organizadores.

Éstos, cortésmente contestaban a quienes pedían una explicación por la exclusión de Oaxaca y Chiapas en la edición de 30 aniversario de la competencia, que “se deben alinear los factores para tener una gran carrera en todos los aspectos”; que había “factores ajenos al Comité Organizador de la Carrera”; y que “la planeación de la ruta requiere de muchos elementos”, entre otras respuestas que, aunque decían poco, dejaban ver mucho.

¿Qué dejaban ver? Primero, que a nivel nacional se seguía teniendo una percepción negativa de la entidad, como un territorio dominado por el conflicto magisterial, y por la inestabilidad social que inhibe la certidumbre sobre algo tan básico como la posibilidad de que las carreteras estén abiertas y disponibles en un periodo en específico —y siempre. Esta percepción, sigue sin tener un contrapeso real a través de acciones gubernamentales y civiles para revertir dicha imagen. Parece, pues, que a nadie le importa la imagen socialmente violenta y de inestabilidad de Oaxaca.

Pero, en segundo término, esas respuestas lacónicas de los organizadores de la Panamericana, también dejaban ver que o no hubo la suficiente concertación y apoyo de los representantes gubernamentales para lograr la reinserción de la entidad dentro del mapa de la competencia; o que, aún habiéndolos, de todos modos los organizadores de la competencia no le tomaron la suficiente seriedad a sus interlocutores del gobierno estatal, y de ahí la decisión de dejar de todos modos fuera a la entidad. Todo esto, a pesar de que durante prácticamente todo el año, no se presentaron bloqueos importantes de vías carreteras en la entidad; y de que incluso la agenda magisterial tampoco ha tenido exabruptos importantes a lo largo de todo el año.

En cualquier caso, lo que queda claro con esta nueva exclusión de Oaxaca de la ruta de La Carrera Panamericana, es que hay quienes no están haciendo su trabajo. Y no se trata de pensar que la Panamericana es el único o el mayor evento del año del que dependa la economía o el turismo local; pero tampoco es aceptable la posibilidad de que las dependencias estatales desestimen la importancia significativa y simbólica, de que Oaxaca aparezca al menos en alguno de los eventos deportivos que tienen eco nacional e internacional por su tradición, por sus participantes, o por el entusiasmo que despierta en los aficionados de todo el país.

RESCATAR LA MARCA OAXACA

Por eso sería muy importante considerar que, además del sismo, es fundamental rescatar la imagen y la marca Oaxaca, como un motor de recuperación en el corto y mediano plazo. La agenda gubernamental, evidentemente, no puede quedar supeditada a un solo tema. Por eso, en la diversificación y en la revalorización de algunos asuntos, podrían obtenerse importantes ganancias para todos los oaxaqueños.

¿Quiénes están operando en contra del rescate de la UABJO?

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Con varios meses de anticipación, el Rector de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca, Eduardo Bautista Martínez anunció que, de no atenderse, la crisis financiera por la que atravesaba la Máxima Casa de Estudios llegaría a una situación preocupante durante los meses de septiembre u octubre. Por eso, desde hace varios meses ha mantenido como uno de los temas prioritarios de la agenda pública universitaria, el apremio porque los gobiernos estatal y federal contribuyeran a evitar la quiebra financiera de la Universidad. Aunque no hay respuestas claras al respecto, hoy más que nunca debe considerarse la urgencia de que eso no ocurra.

En efecto, para comprender esta crisis, es necesario también reconocer que hoy en la UABJO están entrelazadas las agendas financiera, política, y de corrupción habida en la administración anterior. En el caso de la agenda política, ésta ha estado fuertemente dominada por la intención de la llamada ‘familia real’ —el viejo cacique Abraham Martínez Alavés, y su hijo el ex rector Eduardo Martínez Helmes— de preservar el pernicioso control que presumía tener en las facultades más importantes, y que a lo largo del año se ha demostrado que ya no es así. A pesar de todo, los Martínez Helmes se han dedicado a enrarecer el ambiente para tratar de sacar el mejor provecho de la incertidumbre que priva en ciertas escuelas universitarias.

En el aspecto financiero, también desde hace meses el rector Bautista Martínez estableció la necesidad de que todos los trabajadores y académicos de la Máxima Casa de Estudios tuvieran la capacidad y la disposición para asumir la crítica situación que permea en la Universidad, y tratar . Pues para nadie es un secreto que mientras la Universidad enfrenta serios problemas de inversión en aspectos académicos —e incluso en cuestiones de mera dignidad en la prestación de los servicios educativos—, también tiene una abultada burocracia que sin ningún miramiento ha tratado de avanzar en el cumplimiento de sus conquistas sindicales.

Muchas de esas prestaciones, implican una fuerte carga económica para las arcas universitarias, debido a que en su momento fueron concedidas con base en criterios políticos y no a cuestiones de merecimientos reales o de capacidad financiera para costearlas. De hecho, muchas de ellas fueron parte del clientelismo bajo el cual en buena medida se construyó el poder de grupos como la llamada ‘familia real’ de los Martínez Helmes. Por eso, mientras los oaxaqueños tenemos una Universidad pobre, la Universidad tiene una burocracia llena de privilegios.

Todo eso se entrelaza con los escandalosos señalamientos de corrupción que hoy pesan sobre el ex rector Eduardo Martínez Helmes. A éste se le señala, concretamente, de haber realizado una administración irresponsable, opaca y suntuosa de la cual habría salido ampliamente beneficiado. Incluso se señala que a través de despachos y prestanombres, Martínez Helmes habría tenido una “utilidad” —mal habida— que oscila en los veinte millones de dólares, evidentemente sustraídos de las arcas universitarias a través de diversos mecanismos e invertidos en bienes y empresas para tratar de diversificarlo y ocultar su origen.

¿Y EL RESCATE?

En todo eso, hay un ingrediente adicional: la convicción demostrada en la Secretaría General de Gobierno, de presionar al actual rector Eduardo Bautista, para que haga patente su sometimiento a la familia real. Lo han hecho desde que inició la administración, cuando Alejandro Avilés era titular de la Segego, y lo han continuado haciendo en la gestión de Héctor Anuar Mafud Mafud, con la intención de lograr la renuncia del rector Bautista y permitir el arribo de la actual Secretaria General a la Rectoría, Leticia Mendoza Toro.

Y es que Avilés, en su momento, intentó sortear el conflicto universitario sin generar una intervención a fondo, porque lo que intentaba era ver caer tanto a la ‘familia real’ como al rector Bautista, para que producto de ello ascendiera por ministerio de ley a la Rectoría, la actual Secretaria General Mendoza Toro. Luego, una vez que Avilés fue defenestrado de la Segego, llegó Mafud y en realidad su cambio de actitud hacia la Universidad se notó en el intento por reencumbrar a la ‘familia real’ como fiel de la balanza en la política universitaria.

Por eso, con la ayuda de Mafud desde la Segego, la familia real intentó descarrilar los conflictos en las facultades de Derecho y Contaduría, e inicialmente asumieron que el gobierno los respaldaría para retomar el control que habían perdido dentro de la gobernabilidad universitaria. Quién sabe en dónde quedó ese intentó de Mafud, pero lo que sí es cierto es que más pronto de lo que todos imaginaron, salieron a la luz detalles de la relación —sociedad de negocios a costa de las arcas universitarias— entre Eduardo Martínez Helmes y Jorge Castillo Díaz, y ello hizo insostenible la intención de la Segego de ayudar a la familia real a recuperar los hilos políticos con los que según el viejo cacique Abraham Martínez Alavés continuaría controlando la UABJO para beneficio del grupo gobernante.

Luego vino el anuncio del Gobernador, en agosto pasado, respecto al rescate de la Máxima Casa de Estudios. El gobernador Murat dijo en aquella ocasión que se había reunido con representantes de los seis sindicatos de la UABJO y con el rector Eduardo Bautista, y que ahí le habían planteado una reestructura administrativa de la institución. El Gobernador dijo que esta reestructuración fue aceptada por todas las fuerzas sindicales que confluyen en la Máxima Casa de Estudios, y que él como Gobernador del estado se declaró dispuesto a entrarle juntos para resolver los problemas, y a devolver a la UABJO al primer lugar de importancia en el país.

En aquella ocasión, dijimos en este espacio (Al Margen 23.08.2017) que dentro del mismo gobierno había quienes, en contra de la palabra del Gobernador, abierta y denodadamente intentaban proteger el poder y el cacicazgo ominoso de los Martínez Helmes. “Han cerrado los ojos a los conocidos actos de corrupción cometidos durante el rectorado de Eduardo Martínez; intentan, desde el gobierno, apagar las expresiones de inconformidad y disidencia al poder de los Martínez; y no sólo no cuestionan, sino que privilegian, la preservación del poder de Abraham Martínez, como si fuera él, y no el consenso universitario, el único y verdadero factor de gobernabilidad de la Máxima Casa de Estudios”, dijimos en aquella ocasión.

BOICOT

Por eso, hoy que la UABJO enfrenta una crisis financiera mayúscula, y que parece que sus finanzas están viviendo momentos de excepcionales presiones, deberíamos preguntarnos en dónde quedó todo ese apoyo que debería estar fluyendo luego de que el Gobernador hiciera patente su compromiso con la UABJO, y si ya tienen identificados a los funcionarios e instituciones estatales que, según dijimos en agosto pasado, siguen haciendo todo para remozarle el abollado trono de cacique a Abraham Martínez Alavés.

Requiere sistema acusatoria de abogados especializados

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Integrantes de la Barra de Abogados del Valle Eteco concluyeron curso sobre el tema impartido por la Escuela Judicial

Ante los cambios que han surgido con la implementación del Sistema de Justicia Penal Acusatorio, vigente en Oaxaca desde el año 2007 y que se encuentra en la fase de  fortalecimiento y consolidación, un grupo de 33 profesionales del derecho e integrantes de la Barra de Abogados del Valle Eteco concluyeron un curso taller en la materia, impartido por el Poder Judicial del Estado, a través de la Escuela Judicial.

En distintas reuniones con Colegios, asociaciones y Barras de Abogados, el magistrado presidente, Dr. Raúl Bolaños Cacho ha señalado que las puertas de la institución están siempre abiertas para todos los abogados que tengan la disposición de coadyuvar con sus propuestas en el fortalecimiento de la administración de justicia en la entidad, así como que requieran capacitación especializada, como es el nuevo modelo basado en los juicios orales.

En este tema, el Presidente del Tribunal Superior de Justicia y del Consejo de la Judicatura integró la Comisión Permanente de Evaluación y Seguimiento de la operatividad y consolidación del Sistema Penal Acusatorio que impulsó la reestructuración administrativa de los Juzgados de Control y Tribunales de Enjuiciamiento y trabaja en diferentes acciones para colocar nuevamente a Oaxaca como referente a nivel nacional y modelo para otras entidades del país.

Durante la ceremonia de clausura del curso taller, realizada en el auditorio “Benito Juárez”, anexo al edificio de los juzgados Civiles y Familiares del Centro,  la directora de la Escuela Judicial, Yanis Santiago Rodríguez felicitó a los juristas por su compromiso y esfuerzo, hecho que motiva y responsabiliza a la institución a seguir mejorando, frente a una sociedad vigilante y exigente de sus derechos.

La capacitación se impartió durante un mes, con nueve módulos a cargo de jueces especializados que abordaron temas como: generalidades del Proceso Penal, el Control de Detención, Imputación inicial, medidas cautelares, orden de aprehensión, etapa intermedia, mecanismos alternativos de solución de controversias, etapa de juicio, etapa de ejecución y recursos.

En entrevista, el presidente de la Barra, Misael Reyes López reconoció la atención del titular del Poder Judicial para que los abogados postulantes fortalezcan sus conocimientos sobre el nuevo modelo de justicia, lo que les permitirá contar con las destrezas necesarias y tener un buen desempeño en su papel como defensores dentro de la reforma al sistema de justicia penal.

Juzgadores cursarán diplomado en materia de perspectiva de género

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Suman esfuerzos el Poder Judicial del Estado y la organización Equis Justicia para las Mujeres A.C.

En su compromiso con la consolidación de un modelo de justicia igualitaria y un entorno de actuación con perspectiva de género, el Poder Judicial del Estado y la organización Equis Justicia para las Mujeres A.C. iniciarán el Diplomado denominado “Argumentación jurídica con perspectiva de género”, dirigido a personas impartidoras de justicia y personal de los órganos jurisdiccionales.

La directora de Derechos Humanos del Consejo de la Judicatura, Estefanía Altamirano Jiménez indicó que con esta actividad se fortalecerán en quienes están involucrados en la administración de la justicia, las herramientas teóricas y prácticas para sensibilizarlos sobre la importancia de la aplicación de los estándares internacionales en materia de derechos humanos y de la perspectiva de género, así como delprincipio de igualdad, establecido en los artículos primero y cuarto constitucionales.

Destacó que al ser la argumentación jurídica, una capacidad que deben desarrollar los juzgadores en su práctica profesional con imparcialidad, independencia y aplicación del derecho en cada una de sus resoluciones, el diplomado abordará también aspectos sobre el papel de México y de los órganos de impartición de justicia desde los tratados internacionales.

Entre estos, mencionó la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) y la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención Belém Do Pará).

El claustro docente del Diplomado “Argumentación Jurídica con Perspectiva de Género”, estará a cargo de personas reconocidas por su trayectoria en materia de derechos humanos y género, de instituciones como la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales en México (FLACSO), la División Académica de Economía, Derecho y Ciencias Sociales del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), entre otras.

Comprenderá de cinco módulos que se impartirán los viernes y sábados con los temas Sexo y Género, Conceptos de género y normativa de los derechos de las mujeres, herramientas + metodología Perspectiva de Género, Análisis de resoluciones relevantes en materia de género y un taller de elaboración de sentencias. Para mayor información los interesados pueden comunicarse al teléfono 516 52 41 o a través del correo igualdad.genero.pjeo@gmail.com

El Diplomado forma parte del convenio de colaboración suscrito por el Poder Judicial del Estado con Equis Justicia para las Mujeres A.C., el pasado 17 de febrero de 2017 para establecer los lineamientos de colaboración y coordinación institucional para la ejecución del Proyecto “Ciudadanizando la justicia: un modelo de acompañamiento al Poder Judicial del Estado de Oaxaca”, que será financiada por la Unión Europea, a través del Laboratorio de Cohesión Social de la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AMEXCID).

De forma apremiante, los diputados deben darle legitimidad al órgano de fiscalización en Oaxaca

En el umbral del cambio de titular e integrantes del Órgano Superior de Fiscalización, que sustituirá a la actual Auditoría Superior del Estado, deberá prevalecer la intención de darle viabilidad y certidumbre a los órganos de fiscalización. Sólo así podrán garantizar que este nuevo órgano no sea nuevamente presa de los cuestionamientos y las tentaciones de remoción —como ha ocurrido en la última década, con las dos integraciones de la ASE— y sean verdaderamente reflejo de la intención constitucional de mantener órganos legitimados, autónomos y estables.

En efecto, luego de que se reformó la Constitución y se emitió una nueva Ley de Fiscalización, inició en la entidad el proceso para la elección de los integrantes del nuevo Órgano Superior de Fiscalización del Estado de Oaxaca. En medio de esto, resurgieron dos temas que serán centrales en los días y semanas siguientes: por un lado, el tema que es responsabilidad de la LXIII Legislatura del Estado, de elegir —ahora sí— a las personas más capaces para ocupar esos cargos; y en el otro extremo, la definición respecto a qué tanta autonomía y legitimidad le procurarán al OSFEO para que éste no termine siendo parte de las tentaciones sexenales que han llevado a la reintegración anticipada del órgano de fiscalización, en dos ocasiones consecutivas.

En el primero de los casos, es evidente que el Congreso tiene ahora la responsabilidad de demostrar que la reintegración del órgano de fiscalización tiene una intención positiva, y que ellos mismos harán lo necesario para que dicho órgano evite ‘nacer’ con cuestionamientos de origen. ¿Cómo lo harán? El único camino que tienen radica en elegir, al margen de cualquier criterio político o partidista, a las más preparadas y capaces mujeres y hombres para cumplir con las responsabilidades del OSFEO.

Esa es una labor titánica para un órgano altamente politizado como el Congreso local en el que, además, sus integrantes han estado acostumbrados a definir este tipo de cuestiones mediante el reparto de cuotas, o de las negociaciones eminentemente políticas y de intereses en las que el aspecto menos importante a evaluar es justamente la preparación técnica y profesional de quienes pueden integrar esos órganos.

De hecho, eso es lo que a la postre ha provocado las reintegraciones anticipadas de ese órgano de fiscalización, cuyos titulares no han podido gozar –ni la han propiciado, y mucho menos ganado— la estabilidad y la legitimidad en sus cargos, como para que no exista la tentación de removerlos. Esto, a pesar de que, en la lógica de los organismos constitucionalmente autónomos, estas dimisiones obligadas por la desconfianza sobre las lealtades al régimen antecesor, no debería ocurrir.

Aunque a la luz de los hechos, es claro que la responsabilidad política de que esto haya ocurrido recae en gran medida tanto en los respectivos gobernadores —Ulises Ruiz y Gabino Cué, respectivamente—, como en las dos Legislaturas del sexenio anterior, porque unos y otros, lejos de ponderar la urgencia de dar estabilidad y certidumbre a la reintegración de los órganos autónomos, prefirieron el camino fácil y cómodo de domar su autonomía con personajes no sólo cercanos, sino directamente ligados al régimen, y que además carecían de la legitimidad técnica, profesional y social que se supone que debía ser el pilar de la credibilidad de esos entes como contrapesos del poder público.

Por eso, si con algo los propios diputados podrán darle certidumbre a su obra, será justamente a través de procurar la designación de los perfiles ciudadanos más idóneos, y no necesariamente cercanos al régimen, con el objeto de que éstos no terminen cuestionados y defenestrados por sus propios intereses y antecedentes, y puedan ser garantes de la autonomía que la Constitución le está reconociendo a dichos órganos.

AUTONOMÍA REAL

La otra cuestión que será toral, es la relacionada con la autonomía que se le debe procurar al Órgano de Fiscalización. Ésta, documentalmente, ya existe en la Constitución. Sin embargo, queda claro que eso no es suficiente, y que más bien esa autonomía se debe establecer como un parámetro de conducta para todos.

Acaso, si para algo habrá de servir el recurso legal que presentó el auditor saliente, Carlos Altamirano Toledo, será justamente para poder discutir qué tanta autonomía le reconoce la Constitución del Estado al nuevo OSFEO a la luz de los sistemas estatal y nacional anticorrupción; y para establecer qué tanto están cumpliendo los diputados con ese principio constitucional al elegir al nuevo titular del órgano de fiscalización.

El asunto no es menor, porque en un ejercicio autocrítico debiera verse que esta nueva reintegración anticipada del órgano de fiscalización no abona a la estabilidad y certeza jurídica y constitucional que se supone que deben tener dichos órganos. Lamentablemente, en este caso, el propio auditor Altamirano Toledo decidió banalizar y rebajar esa discusión intentando este recurso constitucional, no como un medio para establecer una discusión deontológica-constitucional, sino como una forma de simple y llanamente frenar el proceso de selección y nombramiento de los nuevos integrantes del OSFEO, en el contexto del cruce de acusaciones con varios diputados sobre las peticiones —no satisfechas— de Altamirano para dejar el cargo sin recurrir a las impugnaciones.

Incluso, en detrimento de sus propias intenciones —que presentó en solitario, mediante un juicio de amparo— el juez que conoce del recurso constitucional que presentó, le concedió la suspensión provisional del acto reclamado, pero únicamente respecto al nombramiento del nuevo titular del OSFEO, pero sin tener la capacidad para detener el proceso de selección de auditor y sub auditores, que sigue en marcha. Pareciera que, aún con el cúmulo de razones e instituciones que pudieran estar a su favor en un tema tan relevante como la preservación de la autonomía y certeza jurídica de los órganos de fiscalización, Altamirano no cosechó la simpatía de nadie —profesional e institucionalmente— y por esa razón se vio obligado a ir solo a un recurso para tratar de defender sólo sus derechos y no necesariamente los temas de fondo que debieran dominar esta discusión.

¿QUÉ QUEDA?

Que los diputados traten de hacer su mejor papel posible en la conformación del órgano; que cumplan, como dice la Constitución, con el hecho de que quienes aspiren a conformar el OSFEO no sólo cumplan con los requisitos técnicos y profesionales que dice la propia Constitución, sino que lo acrediten. Y, en esencia, que rompan la inercia de que la autonomía es relativa, y la estabilidad de esos órganos es sólo sexenal. Como ha sido hasta ahora.