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Terminación anticipada de mandato: nuevo revés de la Corte

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+ LXII Legislatura tropieza de nuevo con sus excesos y errores


Nuevamente, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) enderezó un revés a la LXII Legislatura del Congreso local, al declarar inconstitucional la figura de la terminación anticipada de mandato de los ayuntamientos regidos por el régimen de sistemas normativos internos. Esa decisión la tomaron los ministros al corroborar que el Congreso no consultó de manera previa a municipios de poblaciones indígenas sobre ese apartado, relativo a la Asamblea General Comunitaria.

En efecto, de acuerdo con la información los ministros de la Corte invalidaron el artículo 65 Bis de la Ley Orgánica Municipal, la cual sólo tendrá efecto en los municipios que promovieron las controversias, ya que no se alcanzaron los ocho votos que establece la Ley Reglamentaria de las Fracciones I y II del artículo 105 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, para que la declaratoria de inconstitucionalidad tenga efectos generales. No obstante, esto representa un precedente sobre la defensa de los derechos de los pueblos indígenas, y exhibe —otra vez— al Congreso por su desaseo y falta de cuidado al emitir normas contrarias a la Constitución. Pues resulta que, por unanimidad, los ministros consideraron que para la aprobación de los preceptos antes mencionados, el Congreso oaxaqueño no respetó el derecho de consulta previa varios municipios indígenas.

Ahora bien, como antecedente vale la pena recordar que el año pasado en la reforma político-electoral se estableció la figura de la terminación anticipada de mandato, en el artículo 113 de la Constitución local. Dicho artículo establecía que la reglamentación de esa figura estaría contenida en la Ley Orgánica Municipal. Sólo que, deliberadamente, los legisladores locales metieron esa figura en la Ley de Instituciones Políticas y Procedimientos Electorales (LIPPEO) que en octubre de 2015 fue declarada inconstitucional por la Corte. Luego de esto, la Legislatura local reformó la Ley Orgánica Municipal para establecer ahí la terminación anticipada de mandato.

¿Qué decía el texto de la LIPPEO? El artículo 282 establecía que para la terminación anticipada del mandato de un ayuntamiento indígena había que recorrer un largo e intrincado camino legal, y cumplir un conjunto complejo de requisitos ante el Tribunal Estatal Electoral (TEE), únicamente para que éste autorizara la celebración de la asamblea en la cual se decidiría, mediante votación de las dos terceras partes del total del padrón de ciudadanos del municipio o comunidad, si se declaraba la terminación anticipada del mandato de sus autoridades. El resultado de dicha asamblea debía ser revisado por el TEE, quien resolvería la procedencia de la determinación y, en caso de tratarse de municipios, lo remitiría al Congreso.

Únicamente en este punto, el Congreso conservaría la facultad de continuar nombrando a los administradores municipales y autorizando la celebración de nuevos comicios. Pero básicamente perdía todo el control respecto al manejo político de los conflictos municipales, entregándolo al TEE, cuyos integrantes ya no serán designados por el Poder Judicial del Estado, sino por el Senado, y por ende ya no responderían a los intereses del régimen o los diputados en turno, y tampoco estarían sujetos a sus conocidas medidas de presión o chantaje.

FALLO TRASCENDENTE

Esta resolución es trascendente, a pesar de que los ministros ni siquiera entraron a la revisión del fondo del asunto. ¿Qué regula el artículo 65 bis, que fue declarado inconstitucional? Dicho numeral, establece que la terminación anticipada procederá únicamente cuando lo solicite el 30 por ciento del número de integrantes de la Asamblea que eligió a las autoridades, y no el 20 por ciento del total de la ciudadanía reconocida conforme al sistema normativo del municipio.

Es decir, que el Congreso redujo drásticamente el número de personas que se necesitan para pedir la revocación, para establecer que se necesita únicamente un porcentaje del número de personas que participaron en la Asamblea, independientemente de que éstas hubieran participado o no en la asamblea electiva.

Otra diferencia notable es que eliminaron completamente la participación del TEE, para remitirla al IEEPCO. Ahora será éste, y no el Tribunal y su nueva autonomía, quienes substanciarán el procedimiento y declarar su procedencia para que se realice la Asamblea.

Todo ese procedimiento, sin embargo, no sirve para decidir la terminación anticipada. Ésta únicamente ocurrirá cuando el Congreso determine, por mayoría simple, emita un decreto declarando la terminación anticipada. Y entonces sí, el Congreso nombrará al administrador municipal y —cosa que no ocurre hoy en día— “autorizará” al IEEPCO a que convoque a la Asamblea para elegir a sus nuevas autoridades.

EL CONGRESO, DE NUEVO EXHIBIDO

Es una pena que esta Legislatura esté teniendo tantos desencuentros con la Suprema Corte. En lo que va de la LXII Legislatura, el Alto Tribunal les declaró inconstitucional la reforma sobre la residencia mínima para ser candidato a Gobernador; sacó del orden jurídico prácticamente toda la legislación secundaria de la reforma electoral; declaró también inconstitucional la Ley del Consejo de Sistemas Electorales Indígenas; y ahora ocurre esta nueva declaratoria. Lo más alarmante es que nadie en el Congreso asume su responsabilidad. Ni quienes tienen el deber técnico de cuidar la constitucionalidad de lo que legislan, y ya ni pensar en quienes tienen algún tipo de responsabilidad política. Vergonzante.

Sistema Nacional Anticorrupción duerme, y a Tenorio lo exculpan

Germán Tenorio

+ Ocupan mismo mecanismo con que URO exculpó a sus funcionarios


Mientras la legislación reglamentaria del Sistema Nacional Anticorrupción chapalea en el fango legislativo federal, en Oaxaca pareciera que el grupo gobernante tiene prisa por comenzar a vacunar con impunidad a sus integrantes acusados de corrupción. A eso apunta la prisa por exonerar, a priori, a Germán Tenorio Vasconcelos, de cualquier quebranto cometido durante su gestión como titular de los Servicios de Salud de Oaxaca. En realidad, están utilizando una vía muy parecida a la que el ulisimo ocupó para dejar tranquilos a varios de sus funcionarios.

En efecto, ayer TIEMPO daba a conocer que tanto la Secretaría de la Contraloría y Transparencia Gubernamental, como la propia Secretaría de Salud, emitieron sendos documentos a través de los cuales liberan de toda responsabilidad o faltante en la dependencia durante el tiempo en que fungió como Secretario de Salud y Director de los Servicios de Salud de Oaxaca.

En el primero de los documentos —de los cuales ayer daba cuenta este diario—, la Contraloría reconoce que sobre Tenorio Vasconcelos no existe ninguna inhabilitación para el desempeño de cargos públicos de carácter estatal. Ello se refuerza con un segundo documento, emitido por Hugo Alberto Espinosa Morales, subdirector General de Administración y Finanzas de los Servicios de Salud de Oaxaca, mediante el cual hace constar que Tenorio Vasconcelos no tiene adeudo o faltante alguno relacionado con recursos financieros y patrimoniales durante el tiempo que ostentó los cargos antes descritos en los Servicios de Salud.

¿Qué indican estos dos documentos? La certeza jurídica —que no legitimidad— de que para el gobierno de Oaxaca, Tenorio no tendría responsabilidad alguna por la cual responder ante alguna instancia administrativa o judicial, de entrar su gestión a una verdadera revisión. Esto no significa que, en los meses o años siguientes, no se le pudiera iniciar algún procedimiento sancionador. Pero esos dos documentos sí son elementos importantes a su favor para establecer que, independientemente de cualquier revisión, a él ya se le habría liberado de responsabilidad por su desempeño como servidor público.

¿Qué intentan hacer? Algo muy parecido a lo que, en su momento, hizo el gobierno de Ulises Ruiz con la gran mayoría de los funcionarios de su administración, que manejaron recursos económicos sensibles y que, de una u otra forma, habrían podido tener un destino distinto al que originalmente le habría sido asignado.

En su momento, el gobierno de Ruiz, con la colaboración incluso de las instancias de fiscalización, habrían emitido documentos más o menos similares de reconocimiento de no adeudos o faltantes a favor de distintos funcionarios, con los que ya no hubo posibilidad de continuar los procedimientos administrativos en su contra por el supuesto “saqueo” que luego acusó Perla Woolrich como titular de la Contraloría estatal.

CON LA LEY A FAVOR

Respecto al enriquecimiento ilícito, el Código Penal establece sanciones importantes que, sin embargo, ni a los “saqueadores” de Ulises Ruiz se les pudo aplicar. ¿Qué dice? El artículo 217 bis A señala que comete el delito de enriquecimiento ilícito el servidor público, que con motivo de su empleo, cargo o comisión, por sí o por interpósita persona, aumente su patrimonio, sin que pueda justificar la procedencia lícita del mismo, respecto de los bienes a su nombre o de aquellos respecto de los cuales se conduzca como dueño.

Incluso, como aparente señal de dureza, el precepto señala: “respecto de los bienes que se acredite que fueron obtenidos de manera ilícita, serán decomisados a favor del Estado y pasarán a formar parte del fondo para la procuración de justicia y administración de justicia por partes iguales”.

¿Cómo se le podría aplicar una sanción —necesaria, aunque surrealista— como ésta, a un funcionario como Germán Tenorio, sobre quien el Estado oaxaqueño ya no tiene ninguna presunción ni investigación en curso respecto a presuntas conductas indebidas en su desempeño como servidor público, y al que incluso ya le extendió documentos que materialmente le servirán como una especie de “finiquito” y de liberación de toda responsabilidad en su desempeño?

Todo esto cambiará cuando entre en vigor el Sistema Nacional Anticorrupción, que pretende establecer parámetros distintos, se supone que más estrictos, para revisar el desempeño de los servidores públicos, así como lo relacionado con la situación de su patrimonio.

El pequeño gran problema es que, como si todo esto fuera una gran burla para los ciudadanos, los partidos y los diputados —alentados por quienes se resisten a que este sistema tome forma y colme la demanda de los ciudadanos de no más impunidad frente a la corrupción—, la legislación reglamentaria del Sistema Nacional Anticorrupción está verdaderamente atorada en las cámaras federales, y como ésta no existe, hasta ahora las entidades federativas tampoco tienen puntos de referencia para comenzar a delinear cómo serían sus propios sistemas estatales en la materia.

¿Al final qué queda? Impunidad por todos lados, y ex funcionarios felices porque no tendrán que rendir cuentas por su desempeño como servidores públicos.

¡REPRESIÓN!

Es lo que quisieran gritar los menguados profesores de la Sección 22 que aún protestan en Oaxaca. No lo tendrán. La —aparente— tolerancia excesiva que ayer les tuvo la Policía Federal es una muestra clara de ello. Buscan provocar y hacerse presentes de cara a los comicios del 5 de junio. Eso explica todo.

Los partidos ¿apuestan a la judicialización de la elección?

Partidos políticos

+ En pragmatismo, no es tan malo construir “un cochinero”


En este último tramo de la campaña, y de cara a la jornada electoral, los ciudadanos vemos con cierto asombro cómo algunos partidos están preparando varios escenarios alternos al del resultado electoral. Uno de los que preparan —y lo anuncian— es el de la judicialización del resultados electoral; pero hay otros que ya piensan en organizar un cochinero para apostarle a entrampar la elección. Debe haber mucha atención frente a esos signos alarmantes y amenazadores para nuestra incipiente democracia.

En efecto, entramos ya en el último trecho del proceso electoral. El próximo 1 de junio —dentro de sólo seis días— terminarán las campañas, y vendrá el periodo de veda que no es sino la antesala de la jornada electoral. Siendo esto inminente, llama mucho la atención cómo desde el propio sistema de partidos se están comenzando a elaborar las líneas discursivas que escucharemos en las semanas siguientes, y que tienen que ver con las denuncias de abusos, de utilización indebida de todo tipo de recursos, y de intervenciones indebidas del sector público en las campañas y a favor de tal o cual candidato. Esta perspectiva no es fortuita: más bien, tiene que ver con la posible preparación del enrarecimiento postelectoral.

Pues resulta que para cualquier ciudadano medianamente interesado en cómo se han desarrollado las campañas electorales, es evidente que —de nuevo— los partidos están rasando los límites de la legalidad en el desarrollo de sus campañas pero que, todos, ya pasaron desde hace mucho tiempo todos los umbrales de la legitimidad política. Los hechos de los últimos días así lo demuestran: hay una guerra feroz, descarnada e inhumana en redes sociales entre todos los candidatos; y, acaso como nunca, unos y otros han echado mano de recursos tecnológicos para convertir en un auténtico chiquero, el estrecho contexto en el que la ciudadanía participa del proceso electoral… simplemente como espectadora.

Específicamente, estas campañas electorales han estado marcadas no por las propuestas y ya ni siquiera por el trabajo proselitista de los candidatos a distintos cargos de elección popular, sino que más bien ha estado inundada de ataques, de filtraciones de conversaciones telefónicas obtenidas y difundidas ilegalmente; todos los candidatos —cada uno según sus posibilidades— le ha apostado fuertemente a la promoción de campañas negras, al denuesto del adversario y a la demostración de cuán corrupto es el otro. En el fondo, más bien todos juntos han contribuido con denuedo a  demostrar cuán impresentable es toda la política actual.

Empero, ese no es el problema, sino el escenario que le depara al proceso electoral. ¿Qué buscan? Al parecer, todos esos elementos son el preámbulo a la táctica que más de uno intentará. ¿Cuál? No la de ganar, sino de enturbiar la jornada electoral. ¿La intención? Lograr, en el mejor de los casos, la anulación del proceso electoral… y que no haya un ganador.

APUESTAS DE RIESGO

No es una buena noticia cuando los partidos políticos comienzan a hablar de la judicialización del proceso electoral. No es bueno, cuando hablan de eso en boca propia, o cuando lo denuncian del adversario. Al final de cuentas, toda judicialización implica el no reconocimiento del resultado electoral, la inconformidad, y el riesgo —importante o no— de que pueda venirse abajo todo el proceso, con el resultado de la elección como “premio” principal.

Por ejemplo, el martes el dirigente nacional del PRD, Agustín Basave, estuvo en el Senado de la República para solicitar la intervención política de la Comisión Especial de Seguimiento de los Procesos Electorales, que presidente el diputado perredista Guadalupe Acosta Naranjo. “Es una intervención política —reconoció Basave—, cuidando que las elecciones no se nos vayan a desbordar, ya hay muchos incidentes, eso es lo que vine a hacer y por eso hablé con el diputado Guadalupe Acosta Naranjo. Durango, Oaxaca, Veracruz, Quinta Roo, Tlaxcala, Tamaulipas, son los que vemos como ‘focos rojos’, probablemente Zacatecas, también. Pero, tenemos ya muchos  reportes y ya muchas denuncias en varios de estos estados”.

En esa misma lógica, hace dos días Santiago Creel afirmaba en Oaxaca que el PAN no le apuesta a alentar la judicializar; sin embargo, advirtió que en Acción Nacional no van a permitir que se burle un solo voto y “también estamos denunciando las intervenciones ilegales que ocurren a lo largo y ancho del país, particularmente la ocurrida en Oaxaca con una bodega llena de despensas porque todo eso ensucia la elección”.

En el bando contrario, están las declaraciones que han realizado en la Ciudad de México varios integrantes del Comité Ejecutivo Nacional del PRI en esa misma lógica. ¿Qué significa? Que al margen de quién lo protagonice, todos ven un “cochinero” inminente, del cual uno de ellos podría salir ganador al enturbiar el proceso, deslegitimar el resultado y, en el último de los casos, conseguir que se repita el proceso electoral. ¿Quién puede ser? Cualquiera. Lo importante —y terrible— es que los que perderíamos, por partida doble, seríamos los ciudadanos.

INSISTENTES

Los profesores de la Sección 22 que no dejan de buscar la posibilidad de una respuesta gubernamental a su paro —testimonial— de labores. Por eso han buscado cerrar carreteras, comercios y oficinas públicas. Buscan coronar su papel de grupo de presión, con el que participan en cada proceso electoral. Difícilmente, en este caso, lograrán su cometido.

UABJO: Helmes sigue siendo Rector; Bautista, entre dos fuegos

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+ Martínez Neri chantajeó para ganar la mitad de la administración


Desde el arranque de su gestión, Eduardo Bautista está prácticamente solo en la rectoría de la UABJO. Al verse obligado a ceder posiciones administrativas a los factores de poder que permitieron su arribo al máximo cargo universitario, Bautista no logró acomodar a ninguno de los que pudieran considerarse como sus aliados. Por eso, a partir de ahora vivirá entre el fuego cruzado de los ex rectores Eduardo Martínez Helmes y Francisco Martínez Neri, y con la espada de Damocles pendiendo permanentemente sobre su gestión. Vale la pena revisar por qué.

En efecto, ayer en un comunicado, la administración universitaria anunció que el rector Bautista hizo los primeros nombramientos. Según la información, como secretaria General fue ratificada la maestra Leticia Mendoza Toro; como secretaria Particular, fue designada María del Refugio Caballero Merlín; como abogado General fue nombrado Héctor López Sánchez; como Contralor fue designado el contador Hilarino Aragón Matías, y el arquitecto Enrique Mayoral asumirá el cargo de Secretario Técnico.

Asimismo, se anunció que el doctor Aristeo Segura Salvador fue confirmado en la Secretaría de Planeación; que Amilcar Sosa Velasco es el nuevo Secretario Administrativo, y que la contadora Esther Jiménez Ochoa será la nueva encargada de la Secretaría de Finanzas. Para todo aquel que conozca los intríngulis universitarios, es evidente que cada uno de esos nombres revela la magnitud y el resultado de la negociación que debió entablar —con el respaldo oficial— el ex rector Martínez Helmes para permitirle el arribo a Bautista, pero también el peligro que ronda sobre él por el cruce de intereses incompatibles.

En ese sentido, de entrada se confirma lo que apuntamos en este espacio el pasado 16 de mayo, cuando apuntamos que Eduardo Bautista tendría un rectorado particularmente supeditado a demasiados ‘liderazgos’. Para lograr su triunfo —apuntamos entonces—, Abraham Martínez Alavés se vio obligado a pactar con un grupo demasiado extenso de liderazgos universitarios. Ahora tendrá que pagarle, con posiciones y recursos de la Universidad, a grupos incompatibles entre sí que querrán compartir el poder. El problema no será para los Martínez —Abraham, y su ‘familia real’— sino para Eduardo Bautista, que tendrá un gabinete no plural, sino internamente irreconciliable. Ahí no habrá política que logre conciliar intereses tan heterogéneos como los que permitieron su arribo a la rectoría. Pero esa será su realidad.

Todo esto se confirma a partir del evidente reparto que hicieron de la administración universitaria. ¿De qué hablamos? De que, para generar estabilidad, Eduardo Martínez Helmes pactó con Francisco Martínez Neri —y su nuevo aliado, Rafael Torres Valdés— la entrega de al menos cinco de las posiciones clave de la administración universitaria. Por la sola ascendencia de los nombres, es claro que las secretarías Académica, de Finanzas, de Planeación y la Administrativa, además de la Contraloría, fueron cedidas a Martínez Neri. Helmes, a su vez, sólo se habría quedado con la Secretaría Particular de la Rectoría, y con la posición del Abogado General.

¿Por qué es relevante esto?

AYUDA OFICIAL

En primer término, resalta el chantaje del que Neri hizo objeto a Martínez Helmes, pero con el que terminará siendo su cómplice, o su socio. ¿Por qué? Porque a partir del millonario quebranto financiero que tiene la Universidad —unos 250 millones de pesos, por lo menos— Neri habría exigido posiciones a cambio de no atizar las revisiones que realiza la Auditoría Superior de la Federación a las cuentas universitarias.

Neri, no lo perdamos de vista, es coordinador de la bancada perredista en la Cámara de Diputados, y la ASF es el órgano técnico de fiscalización de la Cámara baja, y por ende un órgano dependiente de San Lázaro. Así, la negociación habría sido “posiciones de control, a cambio de impunidad”. Cuestión a la que claramente cedió Martínez Helmes, aunque hipotecando el futuro de su sucesor.

En la otra parte de la negociación, Helmes se quedó con posiciones clave dentro de la Universidad, como lo es el cargo que él mismo ostentó durante dos rectorados: la Secretaría Particular, que es la puerta de entrada —y la garantía de control— de cara al Rector. Así, Helmes tendrá la certeza de conocer cada movimiento de Bautista.

Todo esto —y la denodada negativa a entablar diálogo con Silviano Cabrera y Miguel Ángel Reyes Franco— fue avalado por el gobierno estatal, que en esta ocasión no entabló diálogo a través de la Secretaría General de Gobierno sino que, por órdenes de Jorge Castillo Díaz, habría actuado a través de la Fiscalía General del Estado —llevando además de por medio, la amenaza de la integración de averiguaciones previas en contra de los inconformes con el resultado de la elección.

FUTURO INCIERTO

Sí, futuro incierto para el atribulado Eduardo Bautista, que no sabe en la que se metió. En la administración universitaria está en medio de dos fuegos: el de Martínez Neri que tiene en sus manos dos terceras partes de la estructura administrativa; y el de Martínez Helmes, que conservará espacios de control político y económico como la Dirección de Redes. No podrá aliarse más con uno que con otro; si lo hace con uno, será blanco del otro. Por eso, a menos que demuestre las virtudes políticas que aún pudiera tener escondidas, no tiene hacia dónde moverse. Y por eso mismo no le quedará más que ser un “Rector fachada”.

Oaxaca de Juárez: segundo mayor escenario de competencia electoral

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+ Elección cerrada; resultado al aire: los números no dan certeza alguna


Poco se ha analizado el reto mayúsculo que significa la elección de la próxima autoridad en el ayuntamiento de la capital oaxaqueña. Sin exagerar, este municipio significa el segundo mayor capital político a disputarse luego de la gubernatura, y pasando muy por encima de las diputaciones locales y, sin menospreciar, de cualquier otro ayuntamiento en la entidad. Si Oaxaca de Juárez es el epicentro de la actividad política en la entidad, la competencia por conquistar ese espacio es, como nunca, de pronósticos reservados.

En efecto, esta será una elección municipal atípica en la capital del Estado, por la desconcertante selección de candidatos que ocurrió en los dos principales partidos. Por un lado, en la coalición que integran el PRI-Partido Verde-Nueva Alianza, se decidieron por José Antonio Hernández Fraguas, y en la coalición PAN-PRD por el panista Sergio Bello, rompiendo con esas dos decisiones la inercia aparente de que la alcaldía citadina se la disputarían esencialmente mujeres. Esta es una cuestión relevante, aunque no precisamente por el impulso a la fuerza electoral sino porque, en apariencia, ambos bloques habrían intentado deprimir la participación y el interés del electorado.

Para explicar esa situación, sólo basta con voltear a ver a sus candidatos: por el lado priista se encuentra Hernández Fraguas, que en realidad no goza de todo el prestigio y los buenos antecedentes que presume como político y como ex gobernante de la capital. Si se recuerda, su gestión estuvo enmarcada por la intermitencia en la atención al municipio, derivada de los evidentes afanes electorales que hicieron creer a Hernández Fraguas que podía ser candidato a Gobernador. Además de eso, en su gestión no se consiguió ningún resultado relevante y tampoco hubo signos distintivos. Tan no fue así, que casi faltándole un año para terminar su trienio, Hernández Fraguas se separó definitivamente de la alcaldía para sumarse a otra campaña —la de Eviel Pérez Magaña— fallida.

El caso de Sergio Bello es tanto o más alarmante. Es un empresario hotelero que consiguió la curul —¿a la que alguien sabe si solicitó licencia?— en el Congreso local gracias no al trabajo político sino a las amistades que tiene en el Comité Ejecutivo Nacional del PAN. A decir de los mismos panistas, Bello no tiene trabajo político ni capitales electorales, además de que su desempeño como legislador local plurinominal tampoco ha tenido un solo signo distintivo como para pensar en la segunda candidatura más importante de esta contienda. ¿Qué pasó entonces? Que las dos coaliciones tomaron sus respectivas decisiones considerando al adversario. Y este fue el resultado.

No obstante, aunque pudiera parecer esto lo interesante, en realidad hay mucho más. Porque resulta que antes de Fraguas y Bello como candidatos en esta contienda, la capital de Oaxaca ya tenía su propia historia de desencuentros electorales entre esos partidos. Apenas la contienda de 2013 por la alcaldía citadina, estuvo enmarcada por la rudeza y la incapacidad de las fuerzas políticas de construir escenarios definidos.

Fue tal la polarización, que Javier Villacaña logró alzarse con la victoria en alguna medida impulsado por la división de las fuerzas coaligadas que se generó desde el gobierno estatal, por la aversión del grupo gobernante contra Luis Ugartechea como presidente saliente, y qué decir de Francisco Reyes Cervantes como abanderado de un sector panista con el que el gabinismo no sentía ningún compromiso.

DEVENIR ELECTORAL

Los resultados de la elección municipal de 2013 en la capital fueron, según el IEEPCO, los siguientes: la Coalición Compromiso por Oaxaca (PRI-Verde, que impulsó a Villacaña) obtuvo 35 mil 913 votos; la coalición Unidos por el Desarrollo (PAN-PRD-PT, que abanderó a Reyes Cervantes) logró 35 mil 282 votos. Una diferencia de sólo 631 votos, en un contexto en el que el propio gobierno estatal envió al perredista Hugo Jarquín, a dividir (y romper) el esquema de triunfo de la propia coalición, a través del Partido Unidad Popular, del que fue candidato. Jarquín obtuvo —en esa elección definida por menos de mil votos— un total de nueve mil 448 sufragios.

¿Qué es lo relevante de todo esto? Primero, que si otra hubiera sido la decisión del PAN, y ésta hubiera sido acorde con los intereses del gobierno estatal, entonces no habría habido una división de las fuerzas de izquierda y la coalición PAN-PRD habría barrido sin problemas a un priismo que aún con todos los votos que logró Villacaña no habría tenido lo suficiente para ganarle al abanderado de la otra coalición con al menos tres cuartas partes de los votos que le robó Hugo Jarquín.

Hay un segundo efecto: hoy, aún con el poco entusiasmo que generan los dos principales candidatos a la alcaldía, hay elección de Gobernador en la que, por un lado, se encuentra Alejandro Murat como candidato creciente; pero en la que, en el otro extremo, hay una coalición no dividida, en la que Bello y Jarquín juegan más o menos en el mismo carril de los intereses electorales.

ELECCIÓN INÉDITA

Por todo eso, la pregunta que debían hacerse los candidatos —y particularmente Hernández Fraguas— es qué tan sobrado puede estar en la campaña. La capital no es un territorio que fácilmente se presta a ser indulgente con el priismo. Pero la coalición lleva una carrera muy cuesta arriba con un candidato como Bello. Por eso no es exagerado afirmar que el resultado será de pronóstico reservado.

¿Por qué el Chapo Guzmán sí puede ser extraditado a EEUU?

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+ No le aplicarían la pena de muerte; la ley mexicana lo prohíbe


El manejo informativo sobre la posible —y dicen que hasta “inminente”— extradición a Estados Unidos de Joaquín El Chapo Guzmán, genera más interrogantes que luces sobre la veracidad de esos dichos, pero sobre todo apunta a que este es un doble juego mediático para generar presión y desconcierto entre la ciudadanía. El gobierno federal mantiene viva la discusión porque sabe que uno de los temas que preocupa a la sociedad mexicana, es la posible tercera fuga del capo; y éste sabe que en la medida que pueda mantener la discusión su posible extradición, gana tiempo para seguir interponiendo recursos legales en México, y quizá hasta para negociar una pena —relativamente— benévola con la justicia de la Unión Americana.

En efecto, hace dos semanas trasladaron a Guzmán Loera del penal de máxima seguridad de El Altiplano, en el Estado de México, a un centro penitenciario federal localizado en Ciudad Juárez. En aquel momento, se dijo como rumor —hecho correr por el propio gobierno federal— que ese traslado de centro penitenciario tenía como objeto avanzar en el proceso de entrega a la justicia estadounidense. Rápidamente, los abogados del encarcelado desmintieron la versión y anunciaron que interpondrían diversos recursos legales en contra de la posible entrega a los Estados Unidos.

Todo ocurría casi al mismo tiempo, cuando el nueve de mayo el Consejo de la Judicatura Federal confirmó que el juzgado tercero de distrito de procesos penales federales en la Ciudad de México había emitido ya una opinión jurídica en el sentido de que la solicitud de extradición presentada por la Embajada de Estados Unidos ante su similar de México, cumple con todos los requisitos establecidos en el tratado de extradición celebrado entre ambas naciones.

A partir de esta resolución, reconoció el Consejo de la Judicatura, corresponderá únicamente a la Secretaría de Relaciones Exteriores dar la autorización para que se cumpla con el traslado de “El Chapo” Guzmán a EU, para lo cual cuenta con un periodo de aproximadamente un mes. Y una vez que la Cancillería autorice el traslado, la defensa del líder del Cártel de Sinaloa podría presentar un amparo que retrasaría el proceso hasta por un año más si éste se lleva hasta sus últimas consecuencias.

Es decir, que se impugne ante tribunales colegiados e incluso ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Siete días después, otro juez federal emitió una segunda opinión favorable de extradición, a partir de que son dos cortes estadounidenses las que requirieron al gobierno mexicano al capo en extradición, para que responda por los delitos cometidos en aquel país.

JUEGO DE ESPEJOS

En este punto, es claro que tanto el gobierno mexicano como la defensa de Guzmán ha barajado una especie de juego de espejos. ¿Por qué? Porque cuando recién fue ingresado a El Altiplano, la defensa jurídica de Guzmán aseguró que éste mismo había pedido que aceleraran el trámite de extradición, ya que las condiciones en las que lo tenían eran inhumanas. Hoy, esos mismos abogados dicen que El Chapo tratará de hacer valer una suspensión de amparo que tenía a su favor en contra del traslado de centro de reclusión, justamente para que lo regresen al Estado de México.

En esa misma lógica, el gobierno mexicano ha también jugado con la verdad. ¿Por qué? Porque también dolosamente, dejó correr la versión de que en Estados Unidos podrían aplicarle la pena de muerte a Guzmán Loera por los delitos que cometió en contra de ese país. Luego, dejó también correr la versión de que ya había “arreglado” con los Estados Unidos para que se le aplicara otra pena, pero no la de muerte, y que el traslado podría ocurrir dentro de algunos días. Éstas son imprecisiones manejadas deliberadamente para manipular las apariencias sobre el verdadero proceso que se le sigue al criminal para presentarlo ante la justicia estadounidense.

Pues resulta que, por ejemplo, la fracción V del artículo 10 de la Ley de Extradición Internacional señala que el Estado Mexicano exigirá para el trámite de la petición de extradición, que el Estado solicitante se comprometa: a que si el delito que se impute al reclamado es punible en su legislación hasta con la pena de muerte o alguna de las señaladas en el artículo 22 constitucional, sólo se impondrá la de prisión o cualquier otra de menor gravedad que esa legislación fije para el caso, ya sea directamente o por substitución o conmutación.

Todo esto, ocurre a partir de la lógica simple de que en todo proceso de extradición debe haber reciprocidad sobre diversas cuestiones, que van desde el hecho de que, una vez entregado a otro país, el reo sólo puede ser juzgado por los delitos por los que se solicitó la extradición; que el delito por el que se le requiere, se encuentre también tipificado en México como delito; y que no se le pueda aplicar una pena mayor a la que se le podría aplicar en nuestro país, si aquí se le juzgara por dichos delitos, entre otras.

CALDEAR LOS ÁNIMOS

En el fondo esa parece ser la intención: decir verdades a medias, presentarse como “héroes” en asuntos que están perfectamente establecidos en una ley y, en resumen, tratar de jugar con el ánimo de los mexicanos que está cada vez en un nivel mayor de descontento. Al final, eso puede explicar tantas inconsistencias no legales, sino de administración de la información, en cuanto a un asunto judicial y de soberanía, como es la extradición del Chapo Guzmán.

¿El gobierno federal dejará en el olvido sus acuerdos con los traidores?

Estefan

+ Estaba anunciado que el ulisismo iría de lleno o con Eviel, o con JAEG


Los operadores del gobierno federal hicieron una operación política por demás cuestionable con los grupos que inicialmente pretendían que el candidato del PRI a la gubernatura fuera el senador Eviel Pérez Magaña. El régimen del presidente Enrique Peña Nieto, interesado en que Oaxaca vuelva a ser un estado gobernador por el PRI, intentó una operación cicatriz que no sólo ha sido fallida sino que, además, resultó en una alianza abierta con sus adversarios políticos. ¿Todo eso quedará impune?

En efecto, hoy es claro que por una especie de atracción natural, a la campaña de José Antonio Estefan Garfias se unieron dos grupos que hoy le pesan como lozas, y que ahora más que nunca es previsible que la pueden hundir: por un lado se encuentran los intereses del “facilitador” financiero de la actual administración, Jorge Castillo Díaz; y en el otro extremo está el acuerdo que la coalición CREO trabó con un sector del priismo resentido, porque ninguno de los integrantes de su grupo fue considerado como candidato a la gubernatura.

Respecto a todo esto, no deja de llamar la atención la forma en que tanto el gobierno federal, como el CEN del PRI, han desatendido los efectos de sus acuerdos fallidos. Pues como contexto, debemos recordar que el grupo del ex gobernador Ulises Ruiz Ortiz estaba resuelto a que el candidato a la gubernatura fuera su ‘delfín’, el senador Eviel Pérez Magaña. Ellos, como bloque, estaban resueltos a lograr ese objetivo aunque, desde hace casi un año, dejaron ver que no tendrían problemas en transitar a otros proyectos políticos si no eran satisfechos en sus intereses.

De hecho, desde septiembre del año pasado, los representantes del ulisismo dejaron ver esa posibilidad a través de un mensaje constatado justo en la celebración del cumpleaños del ahora candidato a gobernador por la coalición CREO, José Antonio Estefan Garfias. A aquel evento, que fue una especie de ‘pre-destape’, acudieron varios de los integrantes del grupo del ex gobernador Ruiz, con un mensaje claro: de darse las circunstancias, abandonarían a Eviel Pérez Magaña para caminar con Estefan Garfias.

Apuntamos en aquel entonces: “El ulisismo está desatado: en un evento político, disfrazado de “un cumpleaños”, este fin de semana todos los herederos del ex gobernador Ulises Ruiz se fueron a alinear con los prospectos a la gubernatura del grupo gobernante. Dejaron ver sus dos rutas: por un lado, seguir respaldando a sus desechables “candidatos naturales” (el senador Eviel Pérez y Héctor Pablo Ramírez); y por el otro —¡lo increíble!—, buscar una alianza con el gobierno estatal, para ir contra sus adversarios domésticos del PRI. Por eso, al “cumpleaños”, todo el ulisismo fue al pase de lista. Todo. De ese tamaño son las ambiciones, cuando de tratar de regresar al poder se trata (Al Margen 30.09.2015)”.

Hoy es evidente que, por un lado, la conversación filtrada a redes sociales entre Castillo Díaz y Beatriz Rodríguez Casasnovas, no deja duda de la alianza que finalmente sí trabaron con la campaña de Estefan Garfias, pero sí deja la interrogante de qué está haciendo el gobierno federal y el PRI para contener a este grupo que, por un lado, traicionó a Alejandro Murat al prometerle que caminarían como grupo con él a cambio de posiciones administrativas; pero que también está traicionando al propio Pérez Magaña, a quien finalmente dejaron solo —en ridículo— para caminar con sus adversarios ahora convertidos en aliados.

¿Y LOS ACUERDOS?

Cuando se definió a la candidatura al gobierno de Oaxaca por el PRI, se habló de que a Pérez Magaña —entonces senador con licencia— le habrían ofrecido un importante cargo en la administración pública federal, como parte del arreglo político al interior. Dicha versión se materializó justo cuando arrancó la campaña a la gubernatura, y Pérez Magaña —que era coordinador general de campaña— fue llamado a ocupar una de las subsecretarías de Desarrollo Social del gobierno federal. luego se repartieron algunas posiciones más para —según— consolidar el acuerdo entre los dos grandes bloques priistas en la entidad.

¿Qué pasó? Que de todos modos una parte importante del ulisismo se fue a la coalición CREO para apoyar a Estefan Garfias —que quién sabe qué tan bien le caiga el “apoyo” de un grupo tan desacreditado como ese—; que, pareciera que en el equipo de campaña de Murat Hinojosa sí se dio por cierta la idea de que esa operación cicatriz funcionó; pero que, a la luz de los hechos, resultó que los ulisistas tomaron las posiciones que les dieron en el gobierno federal, desde el PRI, pero que de todos modos consumaron la traición al proyecto de recuperación de la gubernatura del Estado.

En todo esto, la pregunta es: ¿De verdad el gobierno federal se quedará inmutado ante esta doble jugada con la que, gracias a dos traiciones, se pretenden quedar con sus “pagos de marcha” por no haber obtenido la gubernatura, y con lo que puedan obtener de enquistarse en el proyecto de sus supuestos adversarios?

SIN SORPRESAS

A nadie le sorprende la difusión de historias sobre la fortuna —y los problemas con la justicia— que enfrentan Castillo y los demás operadores financieros del gobierno estatal. Desde hace años, casi cualquier persona que haya hecho negocios o prestado servicios con el gobierno, sabía que ese era el verdadero conducto para estar dentro del presupuesto. Ahora sólo se está ventilando lo que fue secreto a voces casi desde que arrancó esta administración.

El desafío de la Coordinadora es un asunto serio

S22

+ Estado, ¿pierde ante dilema de actuar o negociar?


Contra los pronósticos, ayer un grupo de profesores de la Sección 22 del SNTE —cabeza de playa de las acciones de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación—, cumplió su tercer día consecutivo de paro de labores, y a partir de hoy el Estado mexicano se enfrentará a la disyuntiva de despedirlos, de tolerarlos en silencio, o de cumplir sus demandas. No es un reto sencillo. A partir de este jueves, serán cruciales las acciones y las decisiones que se tomen frente al desafío de la Coordinadora.

En efecto, ayer profesores disidentes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) retaron al secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño Mayer, a que “desde hoy envíe a ese ejército de 26 mil maestros que dice tener para sustituirnos (…) ya los están esperando los padres de familia para decirles que ninguno de ellos entrará a las escuelas”, afirmaba José González Figueroa, quien fungía como vocero improvisado de la Coordinadora.

Éste individuo, además, lanzó una advertencia que, dadas las circunstancias, no debería pasar inadvertida para el gobierno federal no por su riesgo, sino por el arrojo a la amenaza —y al arrojo, en una vertiente superior— que demuestran los profesores. Según una nota de La Jonrada, el vocero de la CNTE afirmaba: “si Nuño Mayer se atreve a cesar a casi 25 mil docentes en paro estará creando un verdadero ejército de maestros que acudirán ante la SEP a exigir su derecho a un trabajo digno, a no vivir en permanente psicosis laboral y su incansable persecución administrativa. Si los da de baja, vendremos a exigir nuestros derechos y será él quien no dure ni un día en su cargo”.

¿Qué significa esto? Que, de entrada, los profesores que respondieron al llamado del paro de la Coordinadora sí están dispuestos a ensayar nuevas formas de lucha, a partir de poner a prueba al sistema. Ellos —como lo dijo Rubén Núñez, y como lo están repitiendo en la Ciudad de México— están dispuestos a ver si el gobierno federal les aplicaría la ley. Legalmente esto puede ocurrir a partir de hoy jueves, cuando se rebase el umbral de las tres inasistencias consecutivas. Y a partir de ahora el gobierno federal tendría que valorar las medidas que tome, considerando que cualquiera por la que opte representa un grado distinto de complejidad que deberá enfrentar.

CALLEJÓN SIN SALIDA

Ayer en su columna de Excélsior, el investigador en temas educativos Carlos Ornelas, resumía con precisión este dilema al que se enfrentará el gobierno federal a partir de hoy, cuando se vea obligado a tomar alguna acción para enfrentar este abierto desafío de la Coordinadora y su paro indefinido de labores.

El gobierno enfrenta un dilema —apuntaba el investigador—: si la SEP, siguiendo la letra de la ley, destituye a, digamos, cinco mil maestros, le redituará bonos en credibilidad ante ciertos sectores. Pero esa acción rigurosa provocará descalabros a las escuelas. Los simpatizantes de la CNTE dirán que este hecho lastima a alumnos y padres de familia. Pero los críticos de la Coordinadora argüirán que los estudiantes y sus familias son agraviados por maestros irresponsables que, cuando no hacen huelga, de igual manera no trabajan.

“Los días que restan de esta semana serán cruciales. Si el gobierno deja impunes a los docentes que paren por más de tres días, la ceremonia de Los Pinos no le redituará. Le irá peor si acepta negociar en la Secretaría de Gobernación. Si consiente la instauración de una mesa de entendimiento, significará el final de la carrera política del secretario Nuño.

“También dará alas a la CNTE para seguir bregando contra la reforma constitucional y la evaluación docente. Tomará aire e insistirá en la asignación de plazas en automático a los egresados de sus normales y, ¿por qué no?, que persista le herencia y venta de plazas. Si hay despidos masivos, los disidentes representarán sus papeles de víctimas. Ahora sí, parafraseando a Saddam Hussein, la movilización de esta semana es la madre de todas la batallas.”

A esas afirmaciones habría que agregar otras, que son de particular importancia en Oaxaca: un escenario de alguna forma similar al actual, fue el que se vivió en el 2006, cuando un mal manejo político de una decisión bravucona del magisterio de la Coordinadora, desató un conflicto social y político de grandes magnitudes. Ocurrió, igual que ahora, en el contexto de una elección decisiva para las relaciones políticas e intereses del magisterio en general, y de la CNTE en particular, y frente a la tentación gubernamental de resolver por alguna vía de fuerza un problema que tiene diversas implicaciones violentas.

En el fondo, no se trata de pensar en que el gobierno deba acceder a las pretensiones magisteriales, o tolerarle sus bravuconadas. Más bien, lo que parece es que a partir de ahora la SEP, Gobernación y el gobierno de Oaxaca deberán enfrentar la situación con una dosis mayor de eficiencia y capacidad política, para que por un lado no deponga su promesa de no negociar con quienes abandonan las aulas; pero para que, en el lado opuesto, no acelere una solución de fuerza que pudiera resultar contraproducente para la ya de por sí tensa situación política que se vive en Oaxaca. Y en el país.

POCOS, ¿PARA QUÉ?

Las autoridades se ufanan que sólo alrededor del 10 por ciento de la membresía sindical atendió al paro. Ese porcentaje, sin embargo, significa un llamado de casi 10 mil personas. ¿Qué ocurriría con esos 10 mil —que estarían decididos a perder su empleo— causando desmanes? Eso cambia la perspectiva. No lo perdamos de vista.

Matrimonio igualitario: las tres tristes paradojas de Oaxaca

Boda Gay

+ EPN federaliza, nuevamente, asuntos de incumbencia estatal


Oaxaca enfrenta una triple paradoja en cuanto al reconocimiento de la diversidad en las relaciones de las personas: la primera, es que nuestra entidad tiene un gobierno aparentemente de izquierda, pero que ha resultado ser abrumadoramente conservador de cara en las que sustantivamente tendría que demostrar su vocación progresista; la segunda, que Oaxaca sentó el precedente nacional sobre el llamado “matrimonio igualitario”; y tercera, que por enésima ocasión el gobierno federal pretende “federalizar” una cuestión que debió ser propia de las entidades federativas, pero que por negligencia o atavismos muchas de ellas se negaron a enfrentarla. Ese es el panorama real, más allá de la retórica, del reconocimiento a la diversidad en las personas.

En efecto, ayer el presidente Enrique Peña Nieto  firmó una serie de iniciativas para garantizar en todo el país el respeto al derecho a un matrimonio sin discriminación y para derogar o modificar cualquier norma con contenido discriminatorio en las leyes del país. Asimismo, el mandatario anunció varias acciones para reforzar el acceso de la comunidad de la diversidad sexual a sus derechos.

En ese aspecto, el Ejecutivo federal firmó una iniciativa de reforma al artículo 4 constitucional para incorporar con toda claridad el criterio de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para que todas las personas puedan contraer matrimonio sin discriminación alguna. Detalló que de esta forma quedaría explícito el matrimonio igualitario en la Constitución como lo ha determinado la Corte y como ya ocurre en varias entidades federativas, no así en Oaxaca.

“Sin embargo no puede haber en nuestro país quienes en algunos estados y entidades tengan ciertos derechos y en otros no. Se trata a final de cuentas de asumir este reconocimiento, insisto, sobre el que ya hay jurisprudencia de la SCJN y hoy corresponde emprender esta iniciativa para realmente enmarcarlo en la Carta Magna como un derecho”, precisó el Mandatario. El Presidente firmó además una iniciativa de reforma al Código Civil Federal para asegurar el matrimonio igualitario a fin de que pueda realizarse sin discriminación alguna entre personas mayores de 18 años acorde con la Ley General de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes.

¿Por qué es relevante todo esto? En un primer aspecto, porque es claro que ante la pasividad y los atavismos sociales de varios estados del país, ayer el gobierno federal le arrebató otro tema en el que no tenía por qué meterse, pero que lo hizo para aprovechar la oportunidad —política, y quizá hasta electoral— que esto representa. Es creciente la comunidad mexicana que exige cambios en la regulación sobre la convivencia y las relaciones entre las personas —el reconocimiento del matrimonio igualitario en todo el país, como cúspide esas exigencias.

Sólo que los gobiernos estatales han declinado —en su mayoría— la posibilidad de establecer una postura y reformas sobre ese tema, y por eso hoy una variedad enorme entre estados que aceptan o rechazan el matrimonio igualitario, como reflejo (aparente) de los dilemas morales de sus respectivas sociedades. Oaxaca se encuentra en el pináculo de esa situación, por ser la entidad sobre la que se estableció la jurisprudencia sobre la constitucionalidad del matrimonio igualitario.

GOBIERNO CONSERVADOR

Oaxaca presume de tener un gobierno de izquierda, y sin embargo tanto el Ejecutivo como el Congreso de Oaxaca litigaron hasta la última instancia la pervivencia de la figura que establece que el matrimonio es un contrato civil que se celebra entre un solo hombre y una sola mujer. Fue una pareja —dos mujeres que querían contraer matrimonio— la que en Oaxaca inició el proceso de reconocimiento de su derecho a casarse. Solicitaron la celebración del matrimonio ante la Dirección del Registro Civil, y ésta les negó dicha posibilidad, alegando lo que establece el artículo 143 del Código Civil de Oaxaca.

De ahí se fueron a un amparo, que esas dos personas ganaron en primera instancia, pero que fue recurrido en todas sus instancias por el gobierno de Oaxaca que se resistía a reconocer el derecho que tenían a contraer matrimonio en las mismas circunstancias que un hombre y una mujer, bajo la protección constitucional de no ser discriminadas por su cuestión de su preferencia sexual. Finalmente, el asunto llegó a la Suprema Corte, que ratificó el fallo dictado de origen por un juez federal con sede en Oaxaca, y ello sentó un precedente para que otras parejas homosexuales solicitaran ese mismo amparo a partir del mismo argumento y lograran la posibilidad de casarse.

Luego de docenas de casos, la Corte emitió una declaratoria general de inconstitucionalidad no sólo respecto al Código Civil de Oaxaca, sino para cualquier otro del país que estableciera que el matrimonio es un contrato que se celebra entre un hombre y una mujer, estableciendo que debe entenderse que éste se realiza entre “dos personas”, siendo irrelevante si éstas son varones o mujeres.

OPORTUNISMO

Sí, la decisión presidencial de tomar estas iniciativas para legislarlas a nivel federal puede ser visto como un acto de oportunismo. Pero es tal, frente a la resistencia y el silencio de los poderes estatales. El matrimonio es una figura regulada por los estados, que ahora tendría un lineamiento constitucional general.  ¿Es una intromisión? Posiblemente, sí. Pero también es resultado de la inactividad y los atavismos demostrados por los estados para modernizar sus respectivas legislaciones.

¿Qué características debe reunir una encuesta seria?

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IEEPCO

+ ¿El IEEPCO está regulando quién publica encuestas?


Es grave la incertidumbre que priva en el escenario político estatal por la difusión inopinada de encuestas de opinión sobre los candidatos a la gubernatura. Es grave porque, como ciudadanos, estamos más supeditados a la incertidumbre que a la responsabilidad de quienes difunden estudios de opinión. Esta se ha convertido en una práctica más de propagandismo electoral, que de seriedad respecto a los resultados que se difunden. Por eso vale la pena conocer y considerar algunos elementos que debieran ser fundamentales para dar crédito o no a las encuestas que recurrentemente se difunden, a la par de preguntarnos qué papel está jugando la autoridad electoral en todo este asunto.

En efecto, en las últimas semanas hemos visto cómo arreció la práctica de la difusión espontánea de encuestas por parte de algunos candidatos y, aparentemente, de algunos medios de comunicación. La intención clara de esas publicaciones ha sido la de generar la percepción de que tal o cual candidato a la gubernatura es quien lidera las preferencias electorales, independientemente de que eso sea cierto o no. Eso, de entrada, ya marca un problema grave porque se supone que las encuestas sirven para conocer qué tendencia lleva la opinión ciudadana sobre un tema, pero no para ser un elemento de propaganda electoral.

Lo grave es que eso es justamente lo que ha ocurrido cada vez con mayor recurrencia: los candidatos o partidos se han dedicado a pagar la realización y difusión de encuestas como un elemento más de propaganda electoral. De cara a todo eso, vale la pena retomar algunos puntos fundamentales señalados por el director de la casa encuestadora ARCOP, Rafael Giménez, quien en una entrevista que le concedió a Quadratin Oaxaca, señala qué distingue a las encuestas serias de las propagandísticas, y qué consideraciones debemos tener los ciudadanos para darle crédito a esas encuestas.

De entrada, dice Giménez, que en 2010 comenzaron a fallar fuertemente las encuestas, porque los estrategas electorales comenzaron a ver la necesidad de difundir encuestas no reales, sino a favor de un candidato en específico. Esta fue la génesis de las encuestas a modo, que buscan un efecto propagandístico y no el reflejo de un escenario electoral.

Asimismo, Giménez asegura que una encuesta tiene un costo promedio de unos 250 pesos por cuestionario. Esto significa, dice, que será una encuesta levantada, con supervisión y que cuente con todos los elementos que generan certeza sobre la opinión ciudadana recabada, además de dejar una ganancia a la casa encuestadora.

El problema, dice, es que hoy existen agencias que cobran entre 380 y 500 pesos por cuestionario, porque de antemano saben que el resultado de la encuesta ya no será una herramienta para conocer la opinión de la ciudadanía, sino que más bien lo están vendiendo como un mecanismo publicitario a favor de algún partido o candidato. Todo esto, los partidos y candidatos lo saben, y aún así van y contratan a esos encuestadores que tienen como fondo servir como herramienta de campaña.

ENCUESTAS ¿SERIAS?

Por eso, una pregunta que hoy se hace la ciudadanía es cómo leer e interpretar correctamente una encuesta, considerando que hoy no son mecanismos concretos de medición sobre un escenario electoral, sino que pueden ser una herramienta propagandística de algún partido.

Al respecto, dice Rafael Giménez que una de las peores prácticas de las encuestadoras en México, es que casi nunca dejan en claro quién paga la encuesta. Es decir, si quien financió la medición es un partido, un medio de comunicación, un candidato, etcétera. Como no hay información al respecto, lo único que queda, dice, es inferir que el financiador de la encuesta es quien aparece a la cabeza de los resultados, y eso no genera certidumbre: al contrario. Genera más duda porque no hay certeza sobre el origen y la intención de dicha encuesta.

Una de las prácticas que tampoco queda muy clara es cuántos medios de comunicación —locales o de la capital del país— tienen la capacidad de llevar a cabo y financiar sus propias encuestas. Giménez asegura que dentro de los pocos medios de información que sí tiene prestigio en sus mediciones es Reforma.

Todos los demás medios sólo difunden encuestas que otros realizan, casi siempre mediando entre ello un pago por parte del sujeto interesado en la difusión de la encuesta de opinión. Por eso, dice, hay que tener particular atención en la forma en cómo se asumen los resultados difundidos por los encuestadores y por los medios que reflejan esos números, y que a veces dan como propia la intención de la encuesta, cuando generalmente no tienen capacidad financiera y de infraestructura para llevar a cabo ese tipo de mediciones.

En Oaxaca hay cierta idea de quién puede ir a la cabeza en las encuestas, a partir de cuántos de los encuestadores más serios han difundido resultados más o menos parecidos. El resultado global de esa práctica se verá, en un primer momento, a la luz del resultado de la elección; y en un segundo momento, será también revelador el cruce de resultados y predicciones con el saldo final de los comicios del mes próximo.

¿Y EL IEEPCO?

Luego de todo esto, una pregunta esencial es dónde está el IEEPCO respecto a todas esas encuestas de las que no sabemos bien a bien su origen, metodología, intención de propagandismo electoral, y fuente de financiamiento. Queda claro que la autoridad electoral nuevamente se queda corta y revela su incapacidad para cumplir con las funciones que le fueron encomendadas.