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Conflicto magisterial: Oaxaca está llena de escenarios irreconciliables

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Conflicto

+ Todas, medidas excluyentes frente a urgencia de una solución de fondo


Oaxaca se encuentra en el umbral de escenarios nuevos y trascendentes para la gobernabilidad del país, pero en cualquiera de ellos, la ciudadanía y la educación oaxaqueños parecen —parecemos— ser los inminentes derrotados. Basta con revisar el cúmulo de decisiones trascendentes pero contradictorias que se están tomando ahora mismo, para comprobarlo.

En efecto, del recuento de escenarios posibles el único común denominador es la imposibilidad de un arreglo de fondo, y la previsión —casi inamovible— que de los elementos a enumerar, saldrá cualquier cosa menos una solución benéfica para la gobernabilidad y la educación en Oaxaca. veamos.

  1. El gobierno federal ha abierto completamente, y cerrado de la misma forma, el diálogo con la Sección 22 de Oaxaca, y con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación. Ese titubeo en su toma de decisiones, provoca hoy una fuerte crisis de credibilidad al gobierno federal, que no ha sido consistente en sus políticas, en sus acuerdos y en sus decisiones; y, además, esa inestabilidad ha sido el espacio perfecto para que grupos bien organizados, como la Coordinadora, le tomen la medida.
  2. La CNTE ha sido vencida, en dos ocasiones, por su propio éxito. Previo a los comicios federales intermedios de 2015, y ahora, la Coordinadora había conseguido negociaciones muy exitosas y redituables en mesas de negociación con Gobernación. Pero en aquel momento, y ahora, perdió todos los avances conseguidos por la voluntad de sus grupos radicales por no permitir batallas parciales. Por eso, a pesar de que en dos ocasiones la CNTE ha doblado al gobierno exitosamente, en esas mismas dos ocasiones ha sido derrotada por la codicia, la voracidad y la rapacidad de sus grupos radicales.
  3. Oaxaca lleva dos grandes movilizaciones policiacas que han servido para nada. En 2015, para garantizar la realización de la jornada electoral, el gobierno federal movilizó a unos 15 mil elementos a la entidad, que sólo vinieron a hacer una demostración de fuerza pero —afortunadamente— nunca actuaron. Lo pernicioso fue que un año después, esa gran movilización estaba prácticamente desmantelada (aún cuando la Policía Federal había anunciado el establecimiento de un cuartel en Oaxaca) y por eso cuando ocurrió el bloqueo de Nochixtlán, Oaxaca quedó aislada y las fuerzas federales tuvieron que movilizarse descoordinadamente para generar el desastre del 19 de junio. El resultado de esa operación demostró no sólo su falta de conocimiento e información sobre los movimientos sociales que venían a contener, sino también su desgaste e improvisación operativos. Hoy, por eso, lejos de generar certidumbre, la movilización policiaca genera recelo y desconfianza hasta en quienes inicialmente creyeron en la presencia federal para desmovilizar a los grupos sociales.

NO HAY DIÁLOGO

  1. Los canales de diálogo siguen cerrados. Esa situación, evidentemente, ya no sorprende de la relación gobierno federal-Coordinadora, sino más bien que todos los actores y fuerzas políticas que están alrededor siguen actuando con mezquindad sorprendente. Por ejemplo, por un lado, Andrés Manuel López Obrador suavizó, hace algunas semanas, su discurso relacionado con el movimiento magisterial, para señalar que debe haber adecuaciones y no la abrogación de la reforma, y para refrendar su idea de que asimismo debe prevalecer el principio de autoridad. El problema es que, ni él ni su partido (Morena), han tenido mayor disposición para fungir como un puente de entendimiento entre los dos polos naturales que —hoy sabemos— no tienen ni la más mínima posibilidad de entenderse y construir acuerdos solos. AMLO es, acaso, el más visible, pero no el único actor político que podría abonar a la solución de este conflicto. Pero ni él, ni nadie en México, quiere tomar esa responsabilidad, porque siguen basando sus movimientos en función de sus intereses, y porque no quieren contaminarse de este conflicto capaz de necrosar cualquier tejido que toque.
  2. El gobierno se respalda en un bloque titubeante. Es sorprendente la forma en cómo —en medio de esta crisis y de cara a los movimientos que se avecinan en esta crisis magisterial— el presidente se refrenda ante fuerzas políticas que no tienen la más mínima posibilidad de incidir en el conflicto magisterial. El Presidente incrementa sus reuniones con el PRI, con el Partido Verde y con algunas otras fuerzas políticas, como si eso le diera certidumbre de que no habrá una contrarreforma. El problema es que ese respaldo es estéril porque ni la incondicionalidad de esos partidos sirve de algo —al contrario— para atenuar o resolver la crisis magisterial y, silenciosamente, minimiza cualquier posibilidad de tender puentes de entendimiento con las fuerzas de oposición a su gobierno, que todos los días crecen por la inminente cercanía de la sucesión presidencial.

OAXACA PIERDE

Tristemente, es la única certeza en todo esto. El gobierno federal está movilizando a cientos —quizá miles— de elementos federales no porque quiera mandarlos de vacaciones, sino porque prevé un escenario en el que tenga que hacer valer el uso de la fuerza. La Coordinadora está más empecinada que nunca en no iniciar el ciclo escolar. Esos dos ingredientes son suficientes para más meses de incertidumbre, como si no contaran los más de diez años que Oaxaca lleva en crisis. ¿Quién pierde? De nuevo, no los protagonistas del conflicto, sino las víctimas colaterales del conflicto. Es decir, los oaxaqueños.

EPN vuelve a cerrar el diálogo con la CNTE… y retrocedemos 14 meses

EPN

+ En 2015 condicionaron negociación con regreso a clases; hoy, lo mismo


Ayer fue el propio presidente Enrique Peña Nieto quien fijó la postura del gobierno federal frente a la decisión de varias secciones adheridas a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación —principalmente, la Sección 22 de Oaxaca— de no iniciar el ciclo escolar. El Mandatario dijo que todo diálogo con el gobierno federal quedará condicionado al inicio del ciclo escolar, a pesar de que ello ya no significa ninguna señal de firmeza sino acaso la constatación de que, cuando menos, el conflicto magisterial tuvo una regresión de catorce meses.

En efecto, ayer el presidente Peña Nieto advirtió a los maestros de la CNTE que se oponen a la reforma educativa, que regresen a clases pues es su obligación. “No habrá más diálogo si antes no garantizamos que los niños puedan recibir educación en las aulas que hoy están cerradas”, dijo Peña Nieto, además de asegurar que los espacios de diálogo no pueden estar sujetos a privar del derecho a la educación a los niños del país.

Dijo además que el gobierno ha abierto espacios de diálogo para atender demandas y escuchar planteamientos del SNTE y la CNTE sobre los cambios educativos, aunque aseguró que “lo único que no está sujeto a negociación alguna” es la reforma educativa. Más tarde, el titular de la SEP, Aurelio Nuño Mayer, reconoció que en varias entidades en las que tiene presencia la Coordinadora había abierto casi la totalidad de las escuelas, pero que en Oaxaca y Chiapas no había certeza de cuántos centros escolares habían iniciado el ciclo escolar, y cuántos permanecían cerrados.

Este condicionamiento, que hoy en día podría ser visto como una señal de agotamiento de la tolerancia por parte del gobierno federal, en realidad no es sino el reflejo del pésimo manejo político que ha habido del problema magisterial. De hecho, esto remonta el conflicto a una situación muy similar pero en 2015, cuando la Sección 22 —que no la Coordinadora— decidió boicotear la jornada electoral del domingo siete de junio, y para ello acordonó instalaciones del INE, tomó la Terminal de Abasto y Reparto de Pemex, en El Tule, y mantenía un paro total de labores docentes en las escuelas oaxaqueñas.

Hasta entonces —debemos recordarlo— Gobernación había negociado con los líderes de la Coordinadora en condiciones muy similares a las de ahora: Luis Miranda Nava, el subsecretario de Gobernación, había acordado con los líderes magisteriales impunidad, recursos y derogación de facto de la reforma educativa a cambio de que éstos se desistieran del boicot a la jornada electoral, al paro de labores, y a las acciones que perturbaban a la ciudadanía. Entonces, como ahora, la 22 aceptó todas las prebendas que le ofrecía Gobernación, pero nunca dio muestras de voluntad para avanzar en la distensión del conflicto.

¿Qué pasó entonces? Que al gobierno federal se le agotó la paciencia, y 48 horas antes de la jornada electoral movilizó a 15 mil elementos federales para recuperar el orden en la capital. La 22, en efecto, se desmovilizó. Y ese repliegue táctico fue el que dio paso a acciones como la extinción del viejo IEEPO, y el avance —relativo— en la implementación de la reforma educativa.

Por eso, es sorprendente el retroceso vivido en el manejo del conflicto magisterial. Pero resulta mucho más asombroso que el gobierno federal quiera aplicar la misma fórmula a un conflicto que hoy tiene dimensiones diferentes.

DECLARACIONES ESPEJO

El ocho de junio de 2015, luego de la jornada electoral y en medio del multitudinario despliegue policiaco en Oaxaca, el vocero de la Presidencia, Eduardo Sánchez Hernández, dijo que el gobierno de la República no negociaría las leyes constitucionales con la CNTE. Al mismo tiempo, la SEP anunció la reanudación de las evaluaciones al magisterio. Luego, Gobernación añadió que no negociaría mientras los maestros no estuvieran en las aulas.

Si releemos esa postura del gobierno federal, es esencialmente similar a la esgrimida ayer por el presidente Peña Nieto: no negociaremos mientras no haya clase. La pregunta, en todo esto, es saber qué está tratando de hacer el gobierno federal hoy que la Coordinadora está reagrupada, que fue relegitimada como movimiento magisterial nacional, y que cuenta con el respaldo político de otros grupos que el año pasado no estaban con ellos, cuando el gobierno federal movilizó a elementos federales para resguardar el orden en Oaxaca.

De nuevo, lo que parece es que el gobierno federal intenta utilizar la táctica de negociación de abrir y cerrar el diálogo de acuerdo a sus conveniencias, y no de lo que necesita Oaxaca. Pues es evidente que la decisión de no iniciar el ciclo escolar significa para la Coordinadora un movimiento estratégico de presión al gobierno federal, que únicamente regresa el agravio suspendiendo la mesa de diálogo. Eso va a trabar cualquier posibilidad de negociación, porque independientemente de sus respectivos cálculos, ambos grupos se encuentran en el límite de lo que pueden hacer: la federación no tiene la potestad ni la capacidad de abrogar la reforma educativa, y la CNTE no tiene otra demanda de fondo más que esa.

¿CUÁL ES EL RESULTADO?

De nuevo, una negociación totalmente trabada; dos entes que negocian sin ninguna posibilidad de construir un acuerdo de fondo, y —mientras— una entidad ahogada por la incertidumbre, por la inmovilidad económica y ahora, como si algo más le faltara, por la dilación en el regreso a clases.

Transición: gobierno debe ajustarse —ahora sí— a los problemas de Oaxaca

GabinoPue

+ La administración debe dejar de pagar por desencuentros entre funcionarios


Uno de los problemas estructurales que tuvo la administración del gobernador Gabino Cué Monteagudo, radicó en su permanente tolerancia al gobierno de facciones, y en las contradicciones políticas, deficiencias, y costos operativos, que ello generó. El nuevo gobierno debe considerar que la corrección de ese problema marca el punto de partida de la transmisión de poderes, y que eso debe resolverse no sólo desde los nombres del próximo equipo de gobierno, sino desde la ley.

En efecto, hoy que la administración saliente marca sus últimos derroteros, y que estamos a pocos días de que formalmente se integren los respectivos equipos de transición, es importante remarcar que muchos de los problemas que enfrentó la administración pública en los últimos años, fueron generados justamente por la falta de una noción concreta de cómo debía construirse un gobierno, y un equipo de trabajo, unificados para conseguir resultados.

En ese sentido, ha sido ampliamente documentado —en este y otros espacios— cómo una de las políticas de “convivencia política” entre el régimen saliente y los partidos con los que llegó al poder, fue justamente la que consistió en generar “parcelas” —que terminaron siendo guetos— en la administración pública.

Ese es un problema importante, pero no es el único ni el más grave. Pues a la par del gobierno de parcelas que se generó para mantener en el agrado a los grupos supuestamente aliados del régimen, también se permitieron excesos que derivaron en graves problemas para la administración pública. Reiteradamente, a los grupos y personajes más privilegiados se les permitió también modificar la estructura administrativa del gobierno para mantener o acrecentar sus zonas de influencia, o también para reñir y castigar a quienes no estaban alineados con ninguno de los grupos dominantes.

Hay varios ejemplos. Uno de ellos, es la Secretaría del Trabajo, que durante toda su existencia nunca ha tenido una misión específica, y tampoco un sentido social determinado. Esa dependencia fue creada para compensar a uno de los grupos políticos integrantes de la coalición, pero sin ser consecuencia de una agenda o de un plan de gobierno determinado.

Por eso, hasta después de haber tomado la decisión —política— de crear esa dependencia, se le buscaron atribuciones para justificar su existencia. El resultado fue una dependencia irrelevante y costosa y, sobre todo, que no cumplió nunca con alguna finalidad social o productiva que refrendara su existencia, y sí desperdició oportunidades de atención a sectores que siguen navegando al margen de cualquier atención gubernamental en un tema tan sensible como el empleo.

EL CASO SEGEGO

Acaso si hay otro ejemplo dramático, es el de la Secretaría General de Gobierno, a la que en esta administración se dedicaron a castigar institucionalmente, gracias a intereses políticos y mezquindades que ni generaron un mejor gobierno, ni fortalecieron la estructura gubernamental, ni fueron puntal para la construcción de un proyecto político. Vale recordar este caso para entender la importancia de no volver a cometer los mismos errores.

La primer titular de esa dependencia en esta administración fue Irma Piñeyro Arias, a quien el Gobernador designó sorpresivamente el mismo día de su toma de posesión para enviar un mensaje sobre la inclusión y la pluralidad de su gobierno. El problema es que Piñeyro no pertenecía a ninguno de los grupos dominantes dentro del entonces incipiente gabinete, y sí le arrebató el cargo a Benjamín Robles Montoya que entonces soñaba con ser el conductor de la política interna del Estado.

En aquel momento, Robles era uno de los personajes de mayor influencia dentro de la administración, y decidió “darle tormento” —parafraseando a Gonzalo N. Santos— a la ley para frenar a Piñeyro. ¿Qué hizo? Primero, se dedicó a descalificar frente a todos los grupos que “conviven” con la General de Gobierno, no a la Titular, sino a la dependencia, para llevar él los asuntos de gobierno a su trinchera como Jefe de la Oficina de la Gubernatura. Robles le generó a la Segego un desprecio enorme, que se reflejó en el hecho de que, fácticamente, la gobernabilidad se manejaba en Gubernatura y no donde la ley mandaba. De hecho, la Segego se quedó sin materia y esa fue la razón del relevo a favor de Jesús Martínez Álvarez.

Cuando llegó el ex Gobernador a la Segego, se pensó que Martínez Álvarez sería un Secretario fuerte. Lo intentó, pero falló por la misma razón que Piñeyro: él no concordaba, ni era integrante, ni era cercano, ni compartía intereses, con los grupos de Robles Montoya y de Jorge Castillo Díaz. Esa confronta, particularmente con Castillo, generó no sólo más debilitamiento político de la dependencia —a la que no le permitían operatividad ni le daban la influencia que merecía para incidir en la gobernabilidad— sino la pérdida de atribuciones. En las sucesivas reformas a la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo, le arrebataron facultades, la despojaron de organismos auxiliares, y la dejaron prácticamente en banquitos.

REFORMAS INSERVIBLES

Nada de eso sirvió: hoy la Segego es consecuencia de una crisis estructural, en la que sus sucesivos titulares (Alfonso Gómez Sandoval y Carlos Santiago Carrasco) han hecho lo que han podido a pesar de esa aridez institucional. Y todo el debilitamiento no sirvió: Robles nunca pudo construir el proyecto político del que con tanta soberbia, alardeó; y el grupo de Castillo ni de lejos pudo cristalizar su mayor objetivo: retener la gubernatura. Y mientras, el costo lo pagaron las instituciones. De ese planteamiento debe partir la transición, para reestructurar la administración a partir de un proyecto de gobierno, y no de las mezquindades o intereses de quienes acompañen al próximo Gobernador.

Inicio de clases: ocurra o no en tiempo, ¿quién es el responsable?

RegresoClases

+ No debe ser victoria del gobierno o de CNTE, sino de las personas


El inicio del ciclo escolar está en vilo, y ante los hechos ni el gobierno federal, ni la Coordinadora, pueden decir que van ganando la batalla. Como ha ocurrido en otros años —cuando los conflictos políticos rebasan las garantías educativas— los padres de familia terminan únicamente comprometidos con sus hijos, y con sus problemas. El ciclo iniciará, en efecto, pero lo hará en medio de una crisis potencial en la que la ciudadanía deja de creer cada día más en el gobierno, pero también en los otrora “apóstoles de la docencia”, y opta por la educación privada.

Esa es parte de la tragedia que vive esta entidad. Aquí viven y actúan los aparentes defensores de la educación pública y de los derechos de los trabajadores de la educación. En Oaxaca, como rehén, el gobierno federal se está jugando también su futuro como régimen y como grupo político que, naturalmente, desea trascender al gobierno del presidente Enrique Peña Nieto. Oaxaca, por ende, termina siendo una especie de escenario de guerra en el que dos cúpulas, la magisterial y la gubernamental, se están jugando su resto sin importarle demasiado los problemas que se generen a ras de tierra. Como en todo conflicto, pareciera que las víctimas colaterales son parte del daño con el que el los grupos en pugna están dispuestos a cargar.

El problema es que para las personas —usted, el autor de este espacio, o cualquiera— el problema se traduce en la falta de opciones para la educación de sus hijos. En esa lógica, el problema real radica en que la crisis magisterial está orillando a muchas personas a realizar esfuerzos verdaderamente heroicos por pagar por instrucción privada para sus tutorados por la sencilla razón de que el gobierno y el magisterio no alcanzan a ver que los niños y jóvenes son quienes deberían estar en el centro de la discusión, y no los intereses y mezquindades por los que tienen de rodillas a Oaxaca.

Hoy las cifras simples son alarmantes. Pues del tradicional “millón 300 mil” alumnos que acudían a escuelas de gobierno a recibir instrucción preescolar, primaria, secundaria y preparatoria, hoy no quedan más de 800 mil. ¿A dónde se fue ese medio millón de estudiantes?

La realidad indica que esos estudiantes no desaparecieron, ni que la cifra disminuyó por algún efecto de contracción demográfica. Más bien, todo apunta a que alrededor del 30 por ciento de la matrícula de las escuelas públicas en Oaxaca se fue a instituciones privadas, para intentar suplir las deficiencias de esa educación que imparte el Estado, con instrucción en centro escolares no perturbados por la intransigencia magisterial, o las torpezas gubernamentales.

CONFLICTO DE CÚPULAS

La Sección 22, la CNTE, y el gobierno federal se están jugando sus respectivos restos en este arranque del ciclo escolar. El Presidente de la República ha asegurado que confía en que el ciclo escolar iniciará. La autoridad educativa estatal insiste en que habrá clases a partir del próximo lunes, pero en realidad no tiene ninguna certeza ni siquiera de cuántas escuelas verdaderamente podrían abrir y arrancar el curso.

En el fondo, uno y otro ámbito de gobierno terminarán lavándose las manos frente al fracaso en el arranque del ciclo escolar, gracias a que toda la educación privada —boyante en Oaxaca— sí iniciará el curso normal, porque es ajena totalmente al conflicto y porque, de hecho, le beneficia que continúe este problema.

No obstante, el problema de fondo continúa porque éste radica en que las personas siguen batallando para encontrar educación de calidad, justamente en la entidad donde se está dirimiendo la batalla nacional sobre ese tema. El gobierno federal, el de Oaxaca —que ha asumido el papel de espectador frente al conflicto— y la Sección 22 están en realidad jugando un esquema de vencidas políticas que esencialmente no pasa por el verdadero problema educativo.

Todos juntos están dirimiendo su futuro como grupos de poder. El magisterio está aprovechando el momento político que vive gracias al desastre de Nochixtlán, que lo reposicionó y le permitió el diálogo al más alto nivel, para poner nuevamente en marcha su vieja estrategia de presión-negociación-presión para tratar de maximizar los efectos de sus exigencias; el gobierno federal está tratando de demostrar —en un verdadero salto al vacío— que tiene capacidad de diálogo y de conseguir acuerdos sin tener que recurrir a la fuerza pública.

El problema es que consiguió al peor interlocutor posible, porque la Coordinadora —y más, teniendo como base de diálogo las experiencias y las tácticas de la Sección 22 del SNTE— ha tenido la característica de la intransigencia tan a flor de piel como es posible imaginarlo. Por eso, mientras la federación se empeña en decir que dialogará hasta el cansancio antes de tomar otras medidas, la Coordinadora anuncia que no habrá inicio de ciclo escolar. Se juegan sus proyectos, sin que eso implique que les interesa la educación en Oaxaca.

CORRESPONSABLES

Por eso el inicio del ciclo escolar representa un golpe más a la gente, que ni al gobierno ni al magisterio les interesa. Ellos están en su agenda política, e involuntariamente están alimentando los problemas de la ciudadanía para conseguir una educación medianamente de calidad. Hay un espacio vacío, ocupado únicamente por la mezquindad, en el que los problemas de unos no les interesa a los otros.

¿Por qué a la ciudadanía no parece interesarle el drama magisterial?

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Indiferencia

+ Ciudadanos, aislados; sólo hasta que son afectados quieren solidaridad


Es muy grave que en Oaxaca, frente al problema magisterial, los ciudadanos estemos solos, aislados y disgregados. Esto es así, porque tal parece que además del grave problema que representa la inconformidad de los trabajadores de la educación, entre todos los sectores productivos y de la ciudadanía sólo nos estamos profesando mezquindad mutua. Es fuerte decirlo, y aceptarlo, pero tal parece que aparentamos que nos preocupan los problemas públicos, pero sólo cuando somos afectados. Cuando no, dejamos que esos asuntos públicos corran como si fuéramos ajenos a ellos.

En efecto, hoy la educación es ejemplo de esa mezquindad mutua entre ciudadanos, aunque claramente no es el único. Como ciudadanos, parecemos haber olvidado que los asuntos públicos tienen ese carácter —de “públicos”— justamente porque son los que nos involucran a todos por igual, independientemente de nuestra condición social, económica, política o intelectual. Si comprendemos a cabalidad dicho concepto, entonces entenderíamos también la existencia de una sociedad civil interesada por los problemas comunes, independientemente de si se ve o no involucrada su esfera personal, familiar o social.

El problema en Oaxaca es que, en los momentos más determinantes, esa sociedad civil parece reducirse a un espejismo. Entendemos que hay sociedad civil, pero resulta que sólo nos interesa que ésta se vea cuando se trata de la realización de labores sociales o de altruismo, o cuando en un profundo acto de mezquindad, los políticos aparentan convertirse en integrantes de la sociedad civil —esa masa amorfa tan escandalosamente mal comprendida en nuestra sociedad— para brindarse un rostro ciudadano, y así alejarse —también en apariencia— del mal fario de los partidos y de sus intereses… hasta conquistar un cargo público, y entonces olvidar el supuesto cariz ciudadano obtenido a través de la labor social interesada.

Fuera de esos supuestos, todo se reduce a la inexistencia de la sociedad civil organizada, y a la incapacidad de comprender que esa sociedad civil debería actuar independientemente de los intereses políticos, de las poses, y hasta de las necesidades exclusivas de los sectores vulnerables, para entender que esa sociedad civil —simplemente reducida al concepto de ciudadanía organizada— tendría que actuar frente a los problemas públicos. Sí, frente a esos problemas que son de todos, que afectan a todos, y que por eso requieren la atención de todos.

No existe en Oaxaca ejemplo de lo anterior, porque hasta las organizaciones altruistas tienen como límite los intereses de quienes los financian, las conveniencias de quienes las integran, y las posibilidades de obtener un lucro político. Y eso no sería problema, si en medio de todo eso no hubiera grandes problemas —como el magisterial— que nos afectan a todos independientemente de si somos maestros o no, si somos empresarios o no, o si enviamos o no a nuestros hijos a instituciones educativas del sector público.

NO HAY CIUDADANÍA

A los maestros les importa un carajo la ciudadanía, y eso mismo le sucede a la Iniciativa Privada, no respecto a los profesores, sino a la ciudadanía y los asuntos públicos. ¿De qué hablamos? De que vilmente, los trabajadores afiliados a la Sección 22 del SNTE aseguran que luchan por el pueblo de Oaxaca, cuando groseramente pelean por sus privilegios, por su “estabilidad” laboral, por la inaplicación de la evaluación a los docentes, y por la preservación del estado de cosas que los privilegia. ¿La educación pública, laica y gratuita que dice la Constitución? Esos postulados, frente a las escuelas cerradas, es evidencia de que les importa un comino.

Pero lo mismo pasa con la IP, que todos los días reclama a la Sección 22 por los daños que le ocasiona a la educación. Sin embargo, antes de que la 22 iniciara sus jornadas de protesta, ¿cuándo vimos a una iniciativa privada pujante, incidiendo en la discusión pública sobre la educación, haciendo ciudadanía, o preocupándose por el drama que viven cientos de miles de niños y jóvenes, a los que las acciones de lucha del sindicato magisterial les están cancelando la posibilidad de un futuro digno, y de posibilidades de desarrollo que al menos les permitan superar sus condiciones actuales? No los vimos nunca.

Y es que a todos debería preocuparnos lo que, finalmente, nos involucre directamente o no, nos afecta a todos. ¿No nos afecta el hecho de que, en general, Oaxaca tenga un problema por la deficiente educación que reciben o nuestros hijos, o los hijos del vecino, lo que provoca un problema generalizado de ignorancia, de incompetencia, de subdesarrollo, de marginación y de segregación? ¿No nos afecta a todos que haya niños que superan por inercia la educación básica, y que fracasan en la educación media superior, porque no saben leer y porque ni siquiera logran comprender los signos que casi mecánicamente aprendieron a traducir en palabras?

…Y TAMPOCO HAY FUTURO

Esos, finalmente, serán los ciudadanos de mañana. Serán los empleados de la IP. Serán la herencia del magisterio. Serán también las personas que supuestamente sacarán adelante a nuestro estado. ¿No es este, entonces, un problema generalizado? Por eso mismo debería preocuparnos a todos, siempre, y no sólo cuando nos afecta en el bolsillo, en las amistades o en los intereses.

¿Dónde quedó la Comisión de Mediación en el diálogo Gobernación-CNTE?

Mesa

+ Hay descontrol en la negociación magisterial; alas radicales ganan terreno


Luego del desastre de Nochixtlán, el 19 de junio, el gobierno federal sólo tardó tres días en sentar a representantes de la CNTE, en una mesa de diálogo al más alto nivel con la Secretaría de Gobernación. Esto fue logrado, en gran medida, gracias a la intervención de un grupo de intelectuales que ofrecieron su mediación en este conflicto, y que fueron los que generaron las condiciones iniciales de entendimiento entre la Coordinadora y el gobierno federal. a la luz de los hechos más recientes, debemos preguntarnos dónde está hoy ese grupo de intelectuales que generaban la idea de certidumbre sobre el entendimiento y los resultados de esa negociación.

En efecto, el 21 de junio, dos días después del enfrentamiento de Nochixtlán entre la Policía Federal y trabajadores de la educación afiliados a la Sección 22, la Comisión Nacional de Mediación —que ha participado en otros temas relevantes, como las gestiones ante la Secretaría de Gobernación respecto a temas como la desaparición de dos integrantes del Ejército Popular Revolucionario en 2007— anunció su intervención en el diálogo que se vislumbraba entre el gobierno federal y la CNTE.

Ese grupo —dice una nota informativa del periódico La Jornada (http://bit.ly/2aZ4fpp), fechada el 21 de junio—, está integrado por “ocho reconocidos académicos, abogados, magistrados y defensores de derechos humanos, como Miguel Álvarez Gándara, Pietro Ameglio, Jorge Fernández Souza, Magdalena Gómez, Enrique González Ruiz, Dolores González Saravia, Gilberto López y Rivas y Pablo Romo Cedano”.

Según la nota, los derechos humanos, la distensión del conflicto magisterial y justicia serían los primeros tres ejes centrales de la negociación entre el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y la comisión única de negociación de la CNTE en las oficinas centrales de la dependencia. Un punto que dijeron desde entonces que sería incluido en el tema de distensión, es el relacionado con la liberación de los dirigentes magisteriales detenidos, entre ellos Rubén Nuñez Ginés y Francisco Villalobos, líderes de la sección 22 de Oaxaca.

Luego de las primeras rondas de negociación, se supo que dicho grupo de intelectuales había tenido una participación particularmente eficaz, al conseguir acuerdos como el relacionado a que la Sección 22 de Oaxaca se desistiera de llevar a cabo el bloqueo a las festividades de la Guelaguetza; participaron también en la construcción del acuerdo que permitiera la liberación de la carretera que comunica a la Refinería de Salina Cruz con las demás vías de comunicación; o que, en general, el conflicto y las acciones de protesta del magisterio no escalaran al nivel que se preveía al menos en la semana siguiente al enfrentamiento de Nochixtlán.

Incluso se llegaron a mencionar posibles negociaciones secretas entre funcionarios de Gobernación y líderes de la CNTE —que en alguna medida habrían sido propiciadas, facilitadas y presenciadas por esa Comisión Nacional de Mediación— para acordar algunas de las acciones de mayor impacto que hemos visto en los dos meses siguientes a la detención de Rubén Núñez y Francisco Villalobos, y de haber ocurrido el enfrentamiento de Nochixtlán.

No obstante, ante los hechos, hoy cobra fuerza la pregunta de dónde se encuentra esa Comisión de Mediación, ahora para ver ya no sólo por la Sección 22 o el interés gubernamental, sino por los oaxaqueños que quedamos en medio del conflicto.

¿QUIÉN DESATIENDE?

Una Comisión de Mediación del tamaño, la legitimidad, y la capacidad de interlocución, que representan los ocho académicos antes mencionados, funda su fuerza justamente en el respaldo social que congregan, y en el reconocimiento a sus capacidades para intervenir en asuntos en los que es requerida una voz ciudadana que equilibre las posiciones entre partes en conflicto, como actualmente en el caso de la Coordinadora y el gobierno federal, que llegaron al punto del enfrentamiento violento.

En ese sentido, fue bienvenida la intervención de esa Comisión cuando era necesario hallar puntos de entendimiento entre las partes en conflicto, e incluso las decisiones recientemente tomadas por el gobierno federal —como poner en libertad a todos los dirigentes magisteriales detenidos en el último semestre— serían aceptadas por su utilidad en un contexto en el que la Coordinadora magisterial también demostrara poner de su parte para generar mejores condiciones sociales y de gobernabilidad.

Por eso resulta un despropósito que, o Gobernación esté ahora marginando a esa Comisión de Mediación en el diálogo efectivo que tanto se necesita, y que por eso estén predominando las posiciones de los grupos más radicales de la Coordinadora; o que, por el contrario, la propia CNTE haya desacatado los posibles acuerdos construidos con la mediación de ese grupo de intelectuales, para recibir el cumplimiento por parte del gobierno federal pero faltando a un posible compromiso asumido por ellos mismos para no seguir lastimando a la ciudadanía y la gobernabilidad en Oaxaca.

VELAR POR LA GENERALIDAD

En este caso hay un problema de fondo: el magisterio oaxaqueño está endureciendo sus posiciones a menos de una semana de que arranque el ciclo escolar 2016-2017. Quiere forzar al gobierno federal al cumplimiento de más compromisos, a cambio del arranque del ciclo. ¿Y los oaxaqueños que estamos en medio? En eso, o no pensó la Comisión de Mediación, ¿o es que quedó rebasada? Por eso es importante saber cuál es su función actualmente en este proceso de diálogo.

¿Cómo dirá después el gobierno federal que sí respeta el Estado de Derecho?

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CNTE

+ Liberación de presos de la Coordinadora es una injerencia en Poder Judicial


Propios y extraños se dicen sorprendidos de cómo los dirigentes de la Sección 22 del SNTE, Rubén Núñez Ginez y Francisco Villalobos Ricárdez, recobraron tan rápido su libertad, a pesar de tener instaurados en su contra al menos cuatro procesos judiciales. Esa sorpresa pasará al estupor cuando el gobierno federal se vea obligado a explicar tanto el sentido de esas decisiones, como la influencia que tuvo el acuerdo en una mesa de negociación sobre los dictados de un Poder distinto al Ejecutivo, una vez que esta tormenta pase y el caso Nochixtlán pase al escrutinio internacional.

En efecto, con una decisión de esa naturaleza, México sufrirá una regresión democrática de cuando menos dos décadas, al dejar ver al mundo que en pleno 2016 el gobierno sigue utilizando las aprehensiones con fines políticos, y sigue influyendo en las decisiones del Poder Judicial. De ese tamaño es el problema. Por eso, es necesario comprender desde ahora qué ocurre frente a la liberación de los dos dirigentes de la Sección 22, y sobre todo qué tanto debe explicar el gobierno federal sobre esas aprehensiones.

Los hechos son los siguientes: la mañana del viernes 12 de agosto, Núñez Ginez y Villalobos Ricárdez obtuvieron su libertad luego de una estancia de alrededor de 24 horas recluidos en el penal de Ixcotel. El último mes lo habían pasado en Miahuatlán, a donde fueron trasladados luego del acuerdo entre la Secretaría de Gobernación y representantes de la Coordinadora que se sentaron a dialogar luego del desastre de Nochixtlán, el domingo 19 de junio, en el que resultaron muertas nueve personas y hubo casi un centenar de heridos por el enfrentamiento entre elementos federales e integrantes y simpatizantes de la Coordinadora.

Frente a esa sorpresiva liberación, el mismo viernes 12 la Procuraduría de Justicia de Oaxaca informó, mediante un comunicado, que con motivo de la solicitud de revisión de las medidas de prisión promovidas por los procesados (Núñez y Villalobos), en las causas penales del fuero común, “los Jueces Penales del Distrito Judicial del Centro, Oaxaca, declararon procedente la revisión solicitada por la defensa de los imputados, y en consecuencia modificaron la prisión preventiva dictada en contra de los citados procesados”.

En lugar de la situación de privación de la libertad impuesta a Rubén Núñez Ginéz y Francisco Manuel Villalobos Ricárdez —continúa el comunicado—, los jueces determinaron imponer algunas de las medidas previstas en el Código Nacional, determinando que pueden continuar su proceso en libertad, sin que esto los exima de responsabilidades. Los Jueces del Distrito Judicial del Centro, Oaxaca, determinaron imponer a los referidos, la presentación mensual ante el Juzgado de la causa que se les instruye, una garantía económica, así como la prohibición de participar en hechos masivos que tengan como propósito dar lugar a actos violentos.

Todo lo anterior —dice el boletín, y este dato resulta muy relevante— “en atención a la aplicación del artículo Quinto Transitorio del Código Nacional de Procedimientos Penales …”.

INJERENCIA FEDERAL

No perdamos de vista una situación concreta: el aludido Quinto Transitorio del decreto por el que se expidió el Código Nacional de Procedimientos Penales, establece la necesidad de revisión de todos los procedimientos judiciales para ajustarlos a la nueva norma. Esto significa, la posibilidad —y necesidad— de utilizar los nuevos parámetros legales para continuar los procedimientos judiciales que ya existían antes de la reforma.

Lo sorprendente es que en innumerables casos, la autoridad judicial se ha negado a beneficiar a los reos a través del llamado quinto transitorio, al argumentar que no existen ni la autoridad de supervisión de las medidas cautelares, ni tampoco los acuerdos y lineamientos su organización y funcionamiento.

Ese ha sido, esencialmente, el argumento por el que le han negado beneficios preliberatorios a muchísimos procesados que intentan acogerse a los principios del nuevo Código, pero es exactamente el mismo por el que la Procuraduría de Oaxaca dice que fueron dejados en libertad —en un aparente acto de garantismo, que no es sino el disfraz de la injerencia del Ejecutivo en las decisiones del Poder Judicial— Núñez y Villalobos.

Todo esto, en el fondo, deja en claro dos cuestiones: primera, que el gobierno federal encarceló y liberó a los dirigentes magisteriales por motivos políticos; y segundo, que para llevar a cabo esas dos maniobras manipuló averiguaciones previas, acuerdos judiciales, órdenes de aprehensión, autos de formal prisión, medidas penitenciarias, y beneficios preliberatorios, con tal de cumplir su cambiante agenda política relacionada con los dirigentes y el conflicto magisterial de Oaxaca.

¿CÓMO EXPLICARÁN?

No es tan longeva la disposición del Estado mexicano a permitir que organismos internacionales vigilen y den seguimiento a la situación de la justicia en el país. En este caso, aunque pareciera que se resarcieron al dejar en libertad a los dirigentes magisteriales, ¿cómo explicarán sus decisiones sucesivas? ¿Cómo explicarán su aprehensión a partir de la manipulación y la injerencia del Ejecutivo, y luego su liberación a partir de la utilización de criterios que son excepcionalmente heterogéneos? Hay miles de expedientes esperando —sin éxito— los beneficios de la aplicación del Quinto Transitorio. Núñez y Villalobos lo lograron pero a partir de una grosera manipulación. ¿Cómo lo explicarán eso a las misiones de observación internacional cuando, tarde o temprano, lo objeten?

Gobernación debe explicar qué derrotero lleva negociación con la CNTE

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MesaCNTE

+ Coordinadora reacciona hacia delante: liberan presos; aprietan protestas


Los grupos parlamentarios en el Congreso federal, o la Legislatura del Estado de Oaxaca, o la misma ciudadanía, deberíamos dejar atrás la parsimonia y exigirle al gobierno federal que deje de actuar discrecionalmente en sus negociaciones con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación. Los oaxaqueños, y los mexicanos, debíamos conocer con detalle qué plan, o qué derrotero siguen las negociaciones de Gobernación con el magisterio. Pues según parece, no terminan de comprender la dinámica magisterial, y al fortalecerlo, están llevando la reforma educativa, y el Estado de Derecho, a la quiebra.

En efecto, es alarmante cómo la Secretaría de Gobernación sigue cayendo en el garlito de ofrecer, y dar, muestras de distensión del conflicto magisterial, cuando es bien sabido que la Coordinadora es un movimiento que siempre reacciona hacia delante. ¿De qué hablamos? De que sólo en el último gran movimiento de esta tormentosa relación Gobernación-CNTE, el gobierno federal cumplió el acuerdo de dejar en libertad a los dos últimos líderes que aún estaban en prisión, y la Coordinadora reaccionó anunciando acciones que hablan de todo, menos de la distensión del conflicto.

Al contrario: la mañana del viernes, finalmente recobraron su libertad los secretarios General y de Organización de la Sección 22, Rubén Núñez Ginez y Francisco Villalobos Ricárdez, luego de haber permanecido en prisión durante dos meses, acusados de realizar operaciones con recursos de procedencia ilícita, daños, lesiones y otros delitos del fuero local. La aprehensión de esos dos líderes, ocurridas los días 11 y 12 de junio en Salina Cruz y la Ciudad de México, fue lo que desató los bloqueos, el desastre de Nochixtlán, y esta historia de terror, amagues y sometimiento, que hoy presenciamos todos los mexicanos.

Frente a esa supuesta muestra de “buena voluntad” del gobierno federal hacia la Coordinadora, ésta reaccionó endureciendo sus posiciones: reiteró su exigencia de la abrogación de todo el entramado constitucional y legal que constituye la reforma educativa; la reactivación de los bloqueos carreteros y la toma de oficinas gubernamentales y comercios, que parecía haber cesado en los últimos días; la liberación de todos sus presos políticos, la reinstalación y el pago de salarios a todos sus trabajadores, la recontratación de los despedidos; la garantía de que no habrá descuentos o sanciones a quienes han participado en las movilizaciones y acciones de protesta.

Acordaron también —y este es un resolutivo que no había aparecido en sus documentos— su decisión de impedir la transmisión de poderes el próximo 1 de diciembre en Oaxaca; y la amenaza velada de no iniciar el ciclo escolar 2016-2017 si no se cumplen todas esas condiciones.

¿Qué significa todo esto? Que, según parece, las dádivas de Gobernación han servido de poco porque, de nuevo, la Coordinadora reaccionó duplicando sus amenazas y movilizaciones, y no aceptando que atraviesa por un proceso de distensión en el que, recibiendo las muestras de voluntad del gobierno federal, se supone que tendría también que responder bajo esa misma lógica.

NO ENTIENDEN OAXACA

Lo que parece, en todo esto, es que los funcionarios que negocian por parte de la Secretaría de Gobernación no conocen Oaxaca, y no entienden el drama que ha sido el gobierno de Gabino Cué: éste último, durante cinco años, se declaró aliado incondicional de la Sección 22; les concedió la no implementación de la reforma educativa en Oaxaca durante dos años (de 2013 a 2015); les ofreció aprobar su PTEO convertido en Ley Estatal de Educación (cosa que la 22 finalmente rechazó por los ajustes mínimos que le hizo el gobierno a su iniciativa); y al gobierno de Oaxaca nunca le pasó por la cabeza utilizar la fuerza pública en contra de quienes fueron sus aliados.

¿Cuál fue el resultado de esa política del gobierno estatal, frente al magisterio oaxaqueño, de dejar hacer, y dejar pasar? Más movilizaciones, más bloqueos, más chantajes y ningún avance ni en los temas políticos y de gobernabilidad medulares, y tampoco en lo referente a la educación. Durante esos primeros cinco años —hasta el 21 de julio de 2015, cuando el Gobernador extinguió el IEEPO bajo la hegemonía de la 22— no hubo ningún indicador de mejora en la gobernabilidad o en la educación. El magisterio siguió movilizándose, parando labores, protestando, exigiendo, demostrando su poder al gobierno para mantenerlo sometido; y mientras la educación —lo medular, se supone— no vio ningún avance derivado de esa política pro magisterial.

Ese es el destino manifiesto del gobierno federal, hoy que está implementando esa misma política frente al magisterio. La Coordinadora le añadió nuevas exigencias, nuevos acuerdos, y nuevas condiciones a su plan de acción, porque a partir de ello manifestarán que las muestras federales de voluntad son “mínimas e insuficientes”, y que necesitan más —más concesiones, más dádivas, más permisividad— para no llevar a cabo todo lo que ahora se proponen. Es decir, la libertad de Núñez y Villalobos, y todo lo que les han dado, fueron directo al cajón de la nada. Van por más, y eso es lo único que importa.

NO ES OAXACA: ES EL PAÍS

Esa gangrena hoy ya no es exclusiva de Oaxaca: aquí la situación es —relativamente— manejable: pero basta con voltear a ver el caso de Chiapas, donde la Sección 7 ya recuperó la autoridad educativa; en Michoacán, la Sección 18 va por el mismo camino. Y Gobernación está negociando la derogación de facto de la reforma educativa. Una pequeña gran historia de terror…

¿El rescate económico federal ahora sí aterrizará en Oaxaca?

IP

+ En 2006 hubo una historia amarga; ahora sí hay presión de IP


En un conflicto como el magisterial de Oaxaca, el común denominador es la mezquindad y de eso no debemos sorprendernos. Por un lado, la Sección 22 del SNTE insiste en que sus protestas son legítimas y que no dañan a nadie y, hasta hace pocos días, el gobierno federal estaba seguro que el problema no pasaba de la mesa de negociación con el magisterio. Ni siquiera cuando el 19 de junio Gobernación decidió abrir las carreteras, lo hizo por una convicción o lealtad con los sectores productivos, sino sólo para no parecer pelele ante la provocación de la CNTE. Hoy que el gobierno federal tiene encima la presión de las cúpulas empresariales, y ya anunció un programa de rescate económico para Oaxaca, todos deben vigilar que no se repita la historia de hace una década.

En efecto, en los últimos días el gobierno federal ha dado a conocer que cuando menos a través de tres de sus dependencias iniciará un proceso de reactivación económica para la entidad. Han asegurado, por ejemplo, que invertirán mil millones de pesos en fondos de garantía para que la banca pueda emprender un programa de otorgamiento de créditos preferenciales para que los comerciantes y empresarios de la entidad puedan reactivar sus negocios.

La Secretaría de Turismo federal, por su parte, informó que en conjunto con la Secretaría de Economía se preparan programas de apoyo para los empresarios turísticos afectados por las manifestaciones y bloqueos de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación. “Sí estamos en pláticas con la Secretaría de Economía para ver qué programa podemos trabajar de manera conjunta para apoyar a las empresas que han sido afectadas y estamos al final del día esperando la resolución del conflicto para poder entrar”, aseguraba el titular de esa dependencia, Enrique de la Madrid, al tiempo de asegurar que se mantiene un diálogo con las asociaciones de hoteleros y restauranteros de Oaxaca y Chiapas para conocer los impactos a más de dos meses del conflicto magisterial.

Esta, aunque no lo parezca, es una historia ya conocida en Oaxaca de no muy destacables resultados. Cuando en 2006 un conflicto magisterial de mayores proporciones, devastó la economía y el empleo en Oaxaca, también el gobierno federal anunció un programa de rescate económico por más de mil millones de pesos para —según— reactivar e indemnizar a los comercios y empresas que habían resultado dañados por la crisis magisterial, y luego, el gobierno estatal hizo un par de anuncios más o menos similares, primero para activar la economía, y luego para resarcir a quienes habían resultado con daños. ¿Cuál fue el resultado?

LA MEZQUINDAD

El saldo de ese primer intento de rescate fue la mezquindad total. Por un lado, el gobierno federal —que cambió de presidente, de Vicente Fox a Felipe Calderón, casi en medio de la crisis de 2006— se desentendió casi por completo de la promesa de rescate económico para la entidad; esa situación fue aprovechada por algunos dirigentes empresariales locales para conseguir beneficios discrecionales y preferenciales de la crisis, olvidando que eran todos, y no unos cuántos, los afectados por el problema social. Para muestra, un botón.

En 2007, luego de la crisis magisterial, varias agrupaciones lanzaron llamados desesperados al rescate económico; el gobierno federal respondió. Pero hubo claroscuros. A dirigentes empresariales locales de aquel tiempo, como Fredy Alcántara Carrillo, José Escobar Gómez o Adalberto Castillo González, se les señaló en su momento de no haber sido parejos con la consideración a todos los empresarios con los apoyos ofrecidos por el gobierno federal.

Si se recuerda, luego del conflicto magisterial de 2006, hubo también en las cámaras empresariales locales una fuerte crisis interna, en buena medida por haber perdido la compostura durante el conflicto. Porque aunque la gran mayoría de los empresarios y comerciantes de la capital manifestaron su abierto desacuerdo con las acciones de la Sección 22 y de la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca, no les gustó que altos funcionarios del Gobierno local cooptaran a los líderes empresariales, y a través de ellos trataran de hacer posicionamientos de conveniencias políticas, que ni eran consensados con todos los agremiados ni tampoco les reportaba conveniencias o beneficios para la situación por la que estaban atravesando.

Lo más grave de todo eso, es que junto a la cooptación también hubo un problema fuerte por la incapacidad de bajar los apoyos a quienes verdaderamente lo necesitaban. De 2006 hacia delante, hubo una fuerte purga de empresas locales simplemente a partir de que muchos no alcanzaron a atravesar el umbral de la crisis política, traducida en su propia crisis interna.

Muchos otros no alcanzaron a ser beneficiarios de apoyos, porque también salió a relucir que tenían problemas añejos con el fisco y eso les impidió el acceso a los fondos federales; y, así por el estilo, aquella promesa del rescate económico para muchos se convirtió en un simple espejismo porque nunca tuvieron la posibilidad de materializar algo.

FUTURISMO

Ya se deshacen algunos sectores políticos por especular sobre quiénes podrían ser los integrantes del próximo gobierno. Sólo barajan nombres al azar, y se hacen bolas, porque eso se va a decidir —como suele ocurrir casi siempre, por las negociaciones y los consensos entre los grupos con los que el próximo Mandatario va a gobernar— la noche del 30 de noviembre, y en los días siguientes.

SCJN falla a favor de la reforma educativa; Segob, la abroga de facto

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+ Reiterada crisis de legitimidad, se repite porque lo legal no es legítimo


Ayer La Suprema Corte de Justicia de la Nación rechazó un amparo presentado por un grupo de integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) que impugnaba la ley que permite cesar a los docentes que no obtengan resultados favorables en las pruebas de permanencia. A pesar de este fallo, que avala la legalidad de la reforma educativa, resulta que de todos modos el gobierno federal sigue negociando la abrogación de facto de ese conjunto de leyes, abonando con ello a la preocupante brecha que existe en México entre lo legal y lo legítimo.

En efecto, en su resolución los ministros de la Primera Sala consideraron que la evaluación obligatoria que tienen que presentar los trabajadores del Servicio Profesional Docente, para permanecer en el servicio u obtener una promoción dentro del mismo, no tiene la naturaleza de una sanción administrativa, pues sólo se traduce en el cumplimiento de una condición para permanecer en el cargo.

Al revisar un proyecto del ministro Arturo Zaldívar, los integrantes de la Corte señalaron que el incumplimiento de las condiciones de permanencia en el empleo, como la acreditación de evaluaciones, da lugar a una consecuencia jurídica consistente en la terminación del nombramiento y la separación del Servicio Profesional Docente.

Todo ello, derivado de la disposición contenida en la Ley General del Servicio Profesional Docente, respecto a que todos los trabajadores del sistema educativo deben evaluarse luego del segundo año de haber obtenido su nombramiento definitivo. La Corte avaló lo dispuesto en la ley, en el sentido de que cuando un trabajador haya reprobado en tres ocasiones consecutivas la evaluación puede ser dado de baja del servicio sin responsabilidad para el patrón.

Con esta resolución, la Corte prácticamente cerró la posibilidad de que los trabajadores de la educación continúen argumentando, como mecanismo de defensa legal, que se violan sus derechos fundamentales al aplicarse las disposiciones contenidas en la reforma educativa. Este fallo, al final, tendrá que llevar a los profesores a buscar mecanismos de defensa en la vía laboral o administrativa (aunque ésta última vía también quedó muy maltrecha, al considerar la Corte que la separación del cargo no debe ser considerada como una sanción administrativa) para tratar de contrarrestar las disposiciones de ley, aunque finalmente —y ese es el efecto colateral, irremediable, que alimenta Gobernación con su grosera negociación con la Coordinadora— el camino idóneo terminaría siendo la defensa en las calles, o en la presión social como hasta ahora lo han hecho los docentes de Chiapas, Michoacán y Oaxaca.

ALIMENTAN LA ILEGITIMIDAD

Ante esta realidad, nos encontramos frente a un problema en el que los poderes federales no sólo actúan descoordinadamente frente a un problema no sólo legal, sino de gobernabilidad, porque mientras el Legislativo señala que las normas que emitieron son constitucionales, y el Judicial lo avala con sus resoluciones, el Ejecutivo las deja sin efecto gracias a las negociaciones que entabla con el propio magisterio en aras de mantener en banquitos la gobernabilidad nacional.

Así, resulta que independientemente de las resoluciones judiciales o de las posiciones que asuma el Congreso frente a la reforma educativa, los acuerdos parciales en las mesas de diálogo y las proclamas en contra de la reforma educativa, terminan triunfando porque los compromisos que valen son los que se hacen ante Gobernación, y no en lo que dicta la Corte o resuelve el Congreso federal. Y, de hecho, esto es así porque tanto la Coordinadora, como el poder público, enfrentan hoy una crisis profunda de legitimidad que hace irreconciliables sus posiciones, independientemente del contenido de las mismas.

En ese sentido —escribimos el 21 de julio en este espacio, y confirmamos hoy fehacientemente—, es evidente que el contenido de la reforma educativa es prácticamente imposible que cambie porque legalmente los poderes Legislativo y Judicial sostienen que la reforma educativa no enfrenta ningún problema de legalidad —de forma y de fondo— y que por esa razón hablar de reformas es tanto como el cumplirle un capricho a quienes no quieren modificaciones, sino la anulación de la misma.

En el otro extremo está la propia crisis de legitimidad de la Coordinadora Nacional, que insistentemente ha tratado de presentarse como la representación viva del pueblo ya no sólo de Oaxaca, sino de México. El magisterio disidente, aglutinado en la CNTE, ha tratado de llevar la presión a la consecuencia última de toda pretensión política: el cambio en el orden jurídico.

Particularmente, ellos quieren que se reforme una cuestión que les afecta en lo particular. Para ello han tratado de envolverse en el esquema de la representación popular. Sólo que esa representación está por mucho lejana de lo que verdaderamente pudiera catalogarse como un movimiento social de masas capaz de aglutinar la legitimidad como para una labor de esa naturaleza.

¿ACABAR CON LOS BLOQUEOS?

Osorio Chong, el titular de Gobernación, le dijo a los representantes de la Iniciativa Privada que va a terminar con los bloqueos de la Coordinadora. La pregunta es cómo. Pues hasta ahora les ha dado todo lo que han pedido, y hasta más, y de todos modos Oaxaca sigue ahogada bajo un sitio intermitente, y asolada por la inmovilidad económica. Todo, mientras la reforma educativa está casi capitulada en las negociaciones de la capital del país. Entonces, ¿así cómo?