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¿El gobierno federal está de veras comprometido con el rescate del IEEPO?

S22

+ Federación manda señales cruzadas: muchos policías, pero poca supervisión


El diálogo maquineo que hoy sostienen el gobierno estatal y la Sección 22 del SNTE, les ha impedido reconocer que en los matices está la clave de lo que se está haciendo bien, pero sobre todo de lo que está fallando. En su diálogo de sordos no alcanzan a ver que el riesgo para todos se encuentra en el arranque del ciclo escolar. Pues si la 22 peca de ingenua al creer que habrá boicot total al ciclo 2015-2016, el IEEPO —y quienes están detrás de él, en su supuesta “reconformación estratégica”— fallan al suponer que el ciclo escolar irremediablemente iniciará sin contratiempos.

En efecto, hoy el gobierno estatal y la dirigencia de la Sección 22 se encuentran trabados en un diálogo sin derroteros visibles. El gobierno estatal sostiene que no negociará nada con el magisterio, y que sólo está dispuesto a dialogar con el sindicato siempre que éste sea abierto y transparente; por su parte, la 22 insiste en su posición añeja de oponerse a las reformas estructurales y a la reconformación del IEEPO, únicamente como medio para esconder su verdadera intención, que es la de doblar al gobierno estatal para que negocien cuestiones que ellos mismos no han especificado. En esas posiciones irreductibles ambos bloques parecen haber perdido toda capacidad de análisis.

¿De qué hablamos? De que la principal preocupación de ambos debe ser, primero, lo relacionado al inicio y desarrollo del ciclo escolar siguiente; y segundo, el futuro del IEEPO no únicamente por su función administrativa, sino como el emblema de la afrenta entre el Estado mexicano y el magisterio por el control educativo.

En lo relativo al inicio del ciclo escolar, hoy nadie tiene certeza porque tanto maestros como autoridades educativas tienen que esperar a la siguiente semana, cuando comienzan los preparativos del inicio de clases en los centros escolares. Hasta que eso no ocurra, y no vean —gobierno y sindicato— cuántos profesores y personal administrativo verdaderamente llegan a trabajar, ni el gobierno ni la Sección 22 tendrán certeza alguna de las acciones que emprenderán luego del 24 de agosto, o para declarar un paro general, o para conjurar las amenazas, o para iniciar las sanciones y traer personal sustituto de otras entidades federativas.

Respecto al futuro del IEEPO, tanto el gobierno como la Sección 22 comienzan con sendos fracasos airados. ¿Por qué? Porque, por ejemplo, si el magisterio pretende obligar al gobierno a negociar los términos de la reforma al IEEPO con supuestos cercos de veinte personas —como lo hizo en su reciente anuncio, materializado con todo fracaso en las acciones de ayer— lo único que será es provocar lástima y seguir perdiendo fuerza y capacidad de negociación, frente a un gobierno estatal que se siente “fortalecido” con esas acciones.

Pero en esa misma lógica, el gobierno estatal también debe ser más cuidadoso. Nada ha lastimado más a la nueva conformación del IEEPO, que los señalamientos por inexperiencia, por reciclaje y por amiguismos que han surgido en las últimas semanas. Pareciera que nadie se encargó de vigilar que la reformación del IEEPO fuera verdaderamente un proceso cuidado e integral, que creara confianza a partir de su sola conformación y de los nombres incluidos en su nueva estructura. El problema es que, de entrada, no hubo un solo nombre, uno, que generara certidumbre sobre la capacidad de relanzar al IEEPO hacia la expectativa generada, o que fuera indicio de que verdaderos expertos se estaban haciendo cargo del nuevo Instituto educativo.

Nada en realidad. Lejos de eso, los nuevos funcionarios resultaron ser producto del reciclaje, electos a partir de criterios que nadie conoció, y sin brindar certidumbre alguna de que podían con la responsabilidad que se les encargaba. Por eso las primeras tareas del nuevo IEEPO han sido desastrosas, y han demostrado una incapacidad preocupante.

Nadie ni nada exhibió más a los nuevos funcionarios del Instituto, ni los puso en la senda de la derrota, tanto como las filtraciones de la semana previa, los cuestionamientos imposibles de refutar, y la incertidumbre sobre el inicio escolar, que para ellos ha sido el común denominador de las semanas recientes.

¿Y EL GOBIERNO FEDERAL?

Cuando se anunció la extinción del llamado “viejo IEEPO” vino a Oaxaca el Vocero de la Presidencia de la República, y los titulares de las Secretarías de Educación Pública y Desarrollo Social, para respaldar la decisión anunciada por el gobernador Gabino Cué Monteagudo. Cuando se anunció la refundación del Instituto, se dijo que esto se haría en un marco de coordinación entre los dos niveles de gobierno, refrendando lo que dice la Constitución, en el sentido de que la educativa es una facultad concurrente de la federación, los estados y los municipios. La pregunta, frente a todo esto, sigue siendo ¿dónde quedó el gobierno federal en este proceso que políticamente es vital para el Estado mexicano?

La pregunta no es ociosa. Pues no se trata de que la federación venga a suplir las responsabilidades que le corresponden al gobierno estatal respecto a la reforma educativa, pero sí de que si este anuncio constituía la respuesta del gobierno federal al cuestionamiento de dónde había quedado la fuerza del Estado mexicano luego de la fuga del Chapo Guzmán, lo menos que debió hacer es estar vigilando no sólo el momento del anuncio, sino toda la implementación del llamado “nuevo IEEPO”.

Y es que muchos pensamos —y no era una posibilidad descabellada— que el gobierno federal enviara personal específico para reforzar la ingeniería reconstitutiva del IEEPO. Esto, según los hechos, no ocurrió. Pues de haber sido así, entonces el gobierno estatal no habría cometido tantos errores como con los que ha venido trastabillando en su intento por echar a andar la maquinaria educativa teniendo a un sector —el radical— de la Sección 22 en contra.

CONTRADICCIONES

Pareciera, entonces, que el gobierno federal toma y deja el federalismo según sus conveniencias. Lo asaltó, al forzar la decisión de la extinción del viejo IEEPO; pero ahora inusitadamente pretende “respetarlo” —y dejar a Oaxaca a la deriva— ahora que se necesitaba más que nunca su colaboración y vigilancia para asegurar la supervivencia y el éxito del nuevo instituto educativo, y para garantizar el arranque del próximo ciclo escolar independientemente de las condiciones sociales o políticas que se presenten. Pero todos parecen extraviados. ¿Entonces?

La Sección 22 va por guerra de baja intensidad vs nuevo IEEPO

Magisterio oaxaqueño.

+ El magisterio, aún con armas para deslegitimar la nueva estructura


El gobierno de Gabino Cué Monteagudo debe tener clarísimo que los riesgos de un contraataque magisterial, no están conjurados. Si bien parece que la reestructuración magisterial es a fondo, y que en ella tiene el pleno respaldo del gobierno federal, ahora es el momento de hacer valer con todo denuedo esa condición. No hacerlo, y no prepararse bien frente a un posible boicot de la Sección 22 al inicio del ciclo escolar o una guerra de baja intensidad al interior del Instituto, será tanto como cancelar los avances logrados hasta ahora en la misión de los gobiernos estatal y federal, de reformar el IEEPO y la educación en Oaxaca.

En efecto, en la historia reciente del país existen innumerables ejemplos de cómo descabezar a un poder fáctico predominante, no es una cuestión que pueda ocurrir por decreto y mucho menos en un solo acto unilateral. En otros procesos más o menos similares, en los que un grupo ha tratado de despojar del control político a otro, que ha sido hegemónico, resulta una tarea compleja en la que deben cuidarse todos los flancos que quedan abiertos. No existe certidumbre de que el llamado “nuevo IEEPO” esté entendiendo cabalmente esa circunstancia.

La semana pasada, por ejemplo, se filtró una lista con nombres de funcionarios y los salarios que presuntamente percibirían por sus labores en el nuevo IEEPO. Dicha lista era en realidad una imagen tomada a un monitor de computadora, en el que se apreciaba una lista de nombres y montos hecha en un programa casero de hojas de cálculo. Quienes conocen de recursos humanos y manejos de nómina en el gobierno estatal, saben que los tabuladores de salarios y las incidencias económicas de un trabajo, se gestionan en bases de datos y programas de computadora mucho más complejos que el conocido como Excel, que está presente en prácticamente cualquier computadora de uso cotidiano.

El problema es que frente a la filtración de esa presunta lista de salarios de algunos de los principales funcionarios del nuevo IEEPO, no hubo una respuesta clara por parte de la administración del nuevo Instituto. Más bien, dejaron correr la versión —que en redes sociales se dio por buena desde el primer momento, ante el vacío de información y que encontró campo fértil en la polarización actual— seguramente bajo el entendido de que no iban a desvirtuar información endeble en sí misma, como las imágenes de la supuesta lista de salarios.

Aquí la pregunta sería no si el IEEPO tenía que desvirtuar la lista, sino de dónde salió. Pues bien pudo ser producto de algún ocioso que se puso a recopilar nombres e imaginar salarios, pero también pudo haber sido extraída de alguna computadora del Instituto. Si en éste último supuesto, el funcionario que elaboró la lista aludida, lo hizo en un programa común como Excel, justamente para no darle ningún tipo de formalidad y poder restarle fácilmente toda veracidad, entonces la falla estuvo en la fuga. Esa fuga de información debió darse, como siempre, desde dentro. Y entonces lo que el IEEPO tendría que verificar —más allá de que acepte o no, si los datos ahí contenidos son correctos— en dónde estuvo la falla y, sobre todo, prepararse para la guerra de baja intensidad que viene, y que sin duda habrá de darla la Sección 22 del SNTE en su intento por defenderse.

¿QUIÉN Y CÓMO SE SELECCIONÓ

AL PERSONAL DEL NUEVO IEEPO?

En nuestra entrega del miércoles 5 de agosto pasado, dábamos cuenta de algunas inconsistencias cometidas por el oficial Mayor del Nuevo IEEPO, José Ramón Ramírez Peña, al fundamentar el cambio de adscripción de cientos de personas que laboraban en las oficinas centrales del Instituto, y de la incertidumbre que privaba entre los propios empleados sobre cuáles habían sido los criterios de adscripción utilizados para decidir quién continuaba laborando en las oficinas centrales —y teniendo contacto con información, documentación y procesos esenciales para el funcionamiento del Instituto, como esa lista en la que vienen nombres y referencias de personas de reciente ingreso al Instituto— y a quiénes moverían a otros centros de trabajo.

Según la versión de los empleados, apuntamos en aquel entonces, no hay claridad en cuáles fueron las razones por las cuales se decidió qué empleados se iban a otras áreas, y quiénes se quedaban en las oficinas centrales del Instituto. Esta falta de claridad, también atribuible a la Oficialía Mayor, pero compartida con los titulares de las áreas que fueron recientemente nombrados, ha generado dudas que hasta ahora no han sido despejadas.

¿Qué criterio utilizaron?, preguntábamos, al tiempo de abundar en al menos dos versiones:  Hay quien dice, apuntamos, que uno de los mecanismos fue ver quién de todos los trabajadores se atrevía a entrar desde el primer día a las instalaciones centrales del IEEPO, mientras la Sección 22 llamaba desesperadamente a no hacerlo. Otra versión, dice que la selección y la segregación se está haciendo casi azarosamente. Una más —la que siempre existe y que atiende a la sempiterna teoría conspirativa— apunta a que los trabajadores que están siendo avalados para continuar realizando funciones dentro de las oficinas centrales, son los que ya tienen algún tipo de contubernio con los nuevos directivos.

Hoy, frente a la filtración de supuestas listas de personal y salarios filtradas, el nuevo IEEPO y Moisés Robles Cruz deben pensar con toda claridad qué están haciendo. Ya no es necesario que acepten o no la veracidad de la lista. Da lo mismo. Más bien, al interior, deben revisar qué están haciendo con exactitud, qué medidas están tomando para blindar el funcionamiento del Instituto frente a las condiciones actuales o inminentes, y qué fallas han cometido.

¿A CIEGAS?

Si con esa lista —quizá obtenida por una fuga de información; quizá obtenida por una mala selección del personal que continuará laborando en el instituto, y que seguirá teniendo contacto con información sensible— les clavaron una primer banderilla, ahora pensemos qué pasaría si esa información incorrectamente manejada sirve para que la 22 prevea los movimientos que planea el Instituto de cara al arranque del ciclo escolar, y le sirve para tomar ventaja. La Sección 22 no se dejará ganar tan fácil. Y si el nuevo IEEPO le presta ayuda con titubeos y fallas, entonces no sólo estarán en riesgo las acciones cercanas, sino toda la legitimidad que envuelve a la toma de estas importantes decisiones para Oaxaca, y para el país.

AHORA NAGASAKI

Carlos R. Aguilar Jiménez.

Primero fue un seis de agosto en ser atacada la ciudad japonesa de Hiroshima por los EU con una bomba nuclear, y por no rendirse y acatar los términos incondicionales para terminar con la guerra, en seguida, un día 9 del mismo mes fue bombardeada la ciudad de Nagasaki con otra bomba termonuclear, detonación que por fin puso fin a la Segunda Guerra Mundial, ocasión histórica que debiera ser de júbilo y celebración porque solo así termino la guerra más espantosa, mortífera y destructora que haya habido en este planeta, en la que incluso participó México con el escuadrón de aviación 201, hostilidades que comenzaron los nazis con Adolfo Hitler y Japón con Hirohito.
Nagasaki
Aliados los nipones con los nazis, con Mussolini en Italia y otros asociados, durante la II Guerra Mundial, su intención era subyugar al mundo, ampliar sus territorios, esclavizar y someter al resto de la humanidad “inferior” a sus intenciones, llegando incluso los japoneses a atacar sorpresiva y sin previa declaración de guerra a los EU en Pearl Harbor , destruyendo casi totalmente su flota del Pacífico, agresión artera que sirvió para que se estableciera el grupo de naciones de los “Aliados” para defenderse de los ataques nazis y japoneses; rindiéndose finalmente los alemanes luego de la caída de Berlín y el suicidio de Hitler, no así los nipones, quienes necios y fanáticos, como kamikazes, en su afán inútil de ganar la guerra, permanecían en movilización bélica principalmente contra los EU, muriendo a diario miles de japoneses, aliados y estadounidenses, hasta que el presidente Harry S. Truman, decidió poner fin a la Guerra y al mismo tiempo evitar la muerte de cientos de miles de estadounidenses con el uso de la segunda bomba termonuclear. Si no la utiliza la Guerra sigue y Japón no se rinde muriendo todos los días miles de jóvenes de EU, Inglaterra y hasta de México, pero la bomba de Nagasaki terminó con la Guerra. Hoy algunos dicen que fue un abuso contra Japón, dejando de lado la infamia y vileza nipona, que aprovechando las circunstancias de la II Guerra Mundial, igual que los nazis, trataban de conquistar el mundo asesinando millones de personas, no solo extranjeros a los que ni había declarado la guerra, sino también a sus conciudadanos combatiendo en una guerra que ya habían perdido desde la capitulación alemana y a la que solo se le pudo poner fin con la bomba de Nagasaki

Oaxaca sin bloqueos: ahora que se recupere el sentido de autoridad

Federales en Oaxaca

+ Que en la lucha organizada ya no venza la minoría sobre la mayoría


Era elocuente la portada de TIEMPO del miércoles: gracias a la presencia de las fuerzas federales, la capital oaxaqueña —y la ciudadanía— ya cumplió dos meses sin padecer ningún tipo de bloqueo a calles u oficinas gubernamentales. Ello es prueba fehaciente de varias cuestiones que ahora deben repasar fríamente los gobiernos estatal y federal, si de lo que se trata es de que ambos contribuyan a devolverle a la Verde Antequera la paz y el sentido de la autoridad que merece.

En efecto, en la nota principal del pasado miércoles, TIEMPO señalaba que gracias a la presencia de las fuerzas federales, en coordinación con las corporaciones policiacas estatal y municipal de la capital, en Oaxaca desde hace sesenta días ya no se registran bloqueos de calles ni acciones de protesta que violenten derechos de terceros. Incluso, las otrora multitudinarias mar- chas de la S22 lucen con poca asistencia. “Empresarios y ciudadanos piden que uniformados permanezcan en la entidad”, remarcaba la nota de primera plana.

¿Qué significa esa inusitada actitud de prudencia que han mostrado las organizaciones sociales en estos dos meses? Hay varias cuestiones importantes que señalar. La primera de ellas, es que la reciente paz social de la entidad está enmarcada no en los actos represivos e intimidatorios que muchas organizaciones han querido denunciar por la presencia de la Policía Federal y la Gendarmería Nacional, sino en el hecho de que las organizaciones sociales estaban acostumbradas a hacer y deshacer a placer con la paz social y la tranquilidad y los derechos de la ciudadanía.

Una segunda lección apunta a que, como parece, las organizaciones sociales no comen lumbre. Muchas de ellas estaban acostumbradas a hacer lo que les venía en gana, siempre retando a la autoridad a que procediera en su contra, para responder con doble virulencia. Si esa actitud envalentonada estuviera verdaderamente respaldada por un sentido social de fondo cualquiera de ellas habría respondido de la misma forma que como amagaban al gobierno de Oaxaca, ante la presencia de las fuerzas federales. No lo han hecho, porque saben que su capacidad de movilización y respaldo social era por demás relativo, y que cualquier intento hoy en día sería apagado de inmediato por las fuerzas federales.

Una tercera lección, que es por demás importante, radica en que ahora tanto el gobierno estatal como el federal deben considerar la importancia de devolver el sentido de autoridad a Oaxaca, pero que éste sólo puede ocurrir cuando haya un verdadero respaldo y colaboración institucional entre los dos ámbitos de gobierno. Siempre que nos preguntamos por qué las organizaciones hacían lo que querían, volteábamos a ver a las fuerzas estatales, y su evidente incapacidad para contener los rasgos de la efervescencia social que derivan en la comisión de delitos.

Ni siquiera se reparaba en el hecho de que esa incapacidad —numérica, de equipos, de preparación y organización de las fuerzas policiacas estatales, para contener las protestas sociales desbordadas— era sólo la mitad del problema. La otra mitad estaba en el hecho de que en Oaxaca no había ningún tipo de presencia, ni siquiera testimonial, de las fuerzas federales.

Muchos recibieron con agrado la noticia de que la Gendarmería Nacional buscaba un espacio dónde asentar un cuartel permanente para sus elementos que quedarían estacionados en Oaxaca. No vieron que implícitamente ese era el reconocimiento de que hasta antes del siete de junio no había ningún tipo de presencia de fuerza pública federal, y que por eso ante la inferioridad de las fuerzas estatales, la gobernabilidad y la paz social estaban en manos de un puñado de organizaciones que marchaban, bloqueaban y perturbaban cada que se les daba la gana, sin enfrentar ningún tipo de consecuencia.

LOS MÁS, PERO LOS MENOS

Nos acostumbramos a que el gobierno asumiera, por largos años, que los grupos organizados eran la mayoría, y que a la ciudadanía la obligara –nos obligara– a padecer los efectos de esa lucha que, aunque organizada, es en realidad minoritaria. En Oaxaca tenemos una larga y funesta tradición en ese sentido, a partir de grupos como la Sección 22 del SNTE que por su capacidad de organización y disciplina puede poner en jaque al gobierno, a pesar de tener una representación que apenas rebasa al dos por ciento de la población.

Hoy que parece que esta dinámica se rompió, vale la pena no perderlo de vista. Por ejemplo, durante los años de lucha que lleva la Sección 22 del SNTE en Oaxaca, el gobierno ha asumido como una determinación velar por la atención a las demandas e intereses del magisterio, por ser un grupo numeroso y organizado. La contracara de esa determinación está en los ciudadanos, que aún siendo mayoría, ha estdo dispersa y se decanta en la sola indignación sin poder dar paso a las siguientes etapas de la reprobación a una autoridad que privilegia las minorías, por encima de la mayoría.

Primero, hace años, lo hacían como una forma contundente de lucha. Si lo recordamos, hace quince o veinte años tomar cruces viales como el llamado crucero de la Volkswagen, en la capital oaxaqueña, era sinónimo de un verdadero atrevimiento y de una afrenta a la autoridad. Era así porque pocos lo habían hecho antes, y porque también la autoridad se aprestaba a atender de inmediato, bajo la amenaza de acciones recíprocas por parte de la fuerza pública, las demandas de los inconformes.

Sin embargo, con la reiteración de esas formas de lucha se fueron relajando los efectos. Por un lado, los grupos se dieron cuenta que tomar una acción tan “contundente” como esa era cada vez menos efectiva; y por otro lado, la autoridad comenzó a dejar de tener miedo a la reacción de la ciudadanía –que vio que a pesar de los abusos no tomaba partido o represalia política o electoral de la situación– y entonces comenzó a dejar pasar ese tipo de protestas sin dar mayor respuesta.

¿Se habrá ya roto esa dinámica? No lo creemos. No podrá haber policías siempre. Por eso debe haber un rescate urgente del sentido de orden y autoridad en Oaxaca.

EL IEEPO LEGÍTIMO

El pasado 23 de julio apuntamos en este espacio: “López Obrador quiere en Oaxaca un ‘IEEPO legítimo’ de la mano de la Sección 22… al servicio de Morena. ¡Vaya oportunismo!”.  Aunque hubo quien no lo creyó, ayer la Asamblea del magisterio determinó ¡abrir su IEEPO legítimo! Lo siguiente será oficializar el pacto con Morena y Andrés Manuel. ¿Alguien lo duda aún?

Congreso del Estado, actor irrelevante en la recomposición educativa

Congreso

+ Por inoperante, perdió la oportunidad de aportar al nuevo escenario


Es paradójico que siendo el Congreso del Estado el supuesto depositario de la representación popular en la entidad, hoy se encuentre totalmente al margen de cualquier cuestión relacionada con la refundación del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca. Siendo la educación uno de los temas torales del Estado oaxaqueño y mexicano, la Legislatura del Estado debiera ser un factor relevante no sólo en la confección de la reglamentación sino también como puente político entre los actores e instituciones involucrados. No sólo no lo es, sino que hoy ya nadie considera ni extraña su participación incluso en lo que respecta a la Ley Estatal de Educación.

En efecto, desde el 21 de julio en que el gobernador Gabino Cué Monteagudo anunció la refundación del IEEPO, la Legislatura local no ha tenido una sola participación en todo este conjunto de hechos. El Congreso del Estado no sólo no ha sido un actor relevante —a nivel institucional, político, partidista e incluso en el ámbito personal de algunos legisladores— sino que incluso no ha sido capaz de sesionar en estas tres semanas.

No ha sesionado ni ha tenido actividad alguna, bajo el pretexto de que no se han construido las condiciones políticas para que desarrolle su labor. Y en esa tesitura, el Congreso no ha sido capaz de establecer una sola posición política frente a las decisiones tomadas por el Gobierno del Estado; ante la presencia de las fuerzas federales en Oaxaca, o de cara a las amenazas y chantajes de la Sección 22 del SNTE.

En ese sentido, si el Congreso no ha sido capaz de establecer una posición política al respecto, mucho menos ha tenido la claridad para comunicarle a la ciudadanía oaxaqueña —o a los demás poderes del Estado, en Oaxaca y en el ámbito federal— cuáles son las condiciones en que se encuentra el proceso de construcción y dictaminación de la Ley Estatal de Educación, que como debiera suponerse, tendría que ser fundamental para complementar las bases jurídicas bajo las cuales ocurrió la extinción del antiguo IEEPO bajo la dominancia magisterial, y la fundación de un nuevo Instituto ya ajeno a la influencia del sindicato magisterial en sus decisiones, autonomía y funcionamiento.

Pues a pesar de que el IEEPO es un organismo que funciona por decreto del Ejecutivo, y que hoy se encuentra sostenido en la vía legal por las nuevas normas federales, y en la vía política por el respaldo —traducido en buena medida en la presencia de la fuerza pública— del gobierno federal a Oaxaca, lo lógico y decoroso tendría que ser que ahora el Congreso del Estado complementara las bases jurídicas y políticas en el ámbito estatal para consolidar el funcionamiento y los alcances del nuevo Instituto, y para acotar la influencia del sindicato magisterial en las labores docentes.

Esto tendría que ser un asunto no únicamente de creación de normas eficaces, sino de acompañamiento e incluso de apariencia de que el Congreso del Estado, en una demostración básica de institucionalidad, respalda al Titular del Poder Ejecutivo en la decisión de rescatar la rectoría educativa de las manos del sindicato magisterial.

El problema es que el Congreso no ha tenido capacidad para ver algo de eso. Más bien, con su inacción, su ingobernabilidad y su incapacidad para generar acuerdos, pareciera que demuestra lejanía con el Gobernador del Estado y desautorización a las acciones emprendidas respecto al IEEPO. No se trata de creer que el Congreso está en contra del Gobernador. Pero con su silencio y sus incapacidades parece que no tiene interés en demostrar institucionalidad y mucho menos en tener disposición —o capacidad, que es aún más importante— para respaldar las decisiones que buscan recuperar la educación de las manos de la Sección 22.

CONGRESO: ESCÁNDALOS E IRRELEVANCIA

Lejos de cualquier colaboración, el Congreso del Estado ha sido noticia en estas semanas respecto al IEEPO, por los integrantes de la Legislatura que aparecen en la nómina magisterial cobrando salarios como profesores en activo. Fueron al menos tres los legisladores exhibidos; pero, de nuevo, no hubo una sola posición ni de parte de los propios diputados, o de las fracciones parlamentarias, e incluso de la Legislatura como institución del Estado. Es decir, que lo único que le ha dado el Congreso a Oaxaca en todos estos meses es silencio.

Lo más trágico —para ellos— es que a estas alturas ya nadie extraña la participación del Poder Legislativo en alguno de los procesos políticos que ocurren en Oaxaca. No participaron ni fueron útiles en la confección del entramado legal que debiera estar acompañando al IEEPO: hoy ya no se necesita. No fueron acompañantes del Gobernador en la más relevante acción de gobierno durante toda su administración: querer participar hoy sería innecesario y hasta entorpecedor, en un contexto en el que cuando se les necesitó no estuvieron, y hoy no se les necesita.

Tampoco fueron interlocutores con la Sección 22: ese espacio se los ganó —a medias— Andrés Manuel López Obrador al ocupar la oportunidad para proponer su alianza electoral; y aunque inicialmente lo rechazaron, hoy los maestros están intentando utilizar a Morena y el lopezobradorismo como un posible puente de interlocución con los dos ámbitos de gobierno. Y frente a eso, una vez más la Legislatura ya no es necesaria.

CONSULTA EXITOSA

Una noticia que se decantó en la vorágine del IEEPO, pero que es por demás relevante, es la de la consolidación del proceso de consulta para la instalación de un complejo eólico más en el Istmo de Tehuantepec. Esto ocurre luego de sonoros fracasos, como el de Mareña. Pues resulta que para conseguir que la comunidad juchiteca diera finalmente su consentimiento para la realización del proyecto de energía eólica en su municipio, el secretario general de Gobierno, Alfonso Gómez Sandoval Hernández, se metió a fondo para lograr la aceptación del desarrollo eólico, una vez que las autoridades municipales y las diferentes expresiones de la COCEI recibieron información clara y suficiente al respecto, incluyendo además a organizaciones que se oponen sistemáticamente a la inversión extranjera, que fueron escuchados en el proceso de la consulta. Este es el resultado de que el gobierno se esmere en llevar a cabo las tareas de concertación política que le corresponden, y ahora lo que sigue es que se cumplan los compromisos contraídos. Ojalá que historias como ésta se repliquen en este revuelto escenario oaxaqueño.

Indispensable, que reconformación del IEEPO sea conforme a la ley

Ieepo

+ Ahora no enfrentarán problema político, sino frente a cada trabajador


Hasta con cierto aire de triunfalismo, el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca ha informado que 774 trabajadores de las oficinas centrales del instituto, han “cedido” al firmar su orden de readscripción a centros educativos. En esa misma tesitura, el IEEPO sostiene que serán entre 300 y 500 trabajadores “los que se quedarán en el edificio central”. Los números pudieran ser alentadores. Pero lo que también tendría que informarse es cómo se está realizando ese proceso de reubicación del personal de apoyo del instituto educativo.

En efecto, en una entrevista publicada en medios locales, el vocero del IEEPO, Jorge Oropeza, señalaba que en el instituto existen mil 600 trabajadores de base y de confianza, “a quienes están investigando individualmente con el objetivo de detectar a aquellos que ostentan una plaza de maestros o tienen dualidad de claves”. Al referir que sólo una persona —de las 774 que ya “cedieron”— se ha negado a firmar su orden de adscripción, informó que mil 100 trabajadores serán reubicados a otras unidades administrativas, y que todos estos empleados que serán readscritos, sólo tienen plazas administrativas.

Esa, que es la versión oficial, necesariamente debe ser confrontada ya no con la versión de la Sección 22, sino con la de los propios trabajadores. Pues al margen de cualquier cuestión política o del estado que guarda la relación entre el Instituto y la dirigencia magisterial, a muchos de los empleados lo que finalmente les preocupa es su propia situación laboral y salarial, así como el funcionamiento de los propios servicios educativos. Esta es una arista que el Director del IEEPO debe ver y atender con claridad, si su objetivo apunta a tener una relación constructiva ya no con el Sindicato, sino con los trabajadores, y si su intención es la de verdaderamente sanear el funcionamiento del Instituto.

Y es que resulta que en un primer momento, al IEEPO debiera preocuparle la incertidumbre que ha generado la forma en cómo la Oficialía Mayor, a cargo del doctor José Ramón Ramírez Peña, ha venido realizando el proceso de notificación de la readscripción de trabajadores que pertenecen al Personal de Apoyo y Asistencia a la Educación.

Pues según se desprende del oficio que personalmente se le ha entregado a cada trabajador reubicado, pareciera que lo que está haciendo la Oficialía Mayor del IEEPO es desconocer el nombramiento respectivo, cuando en realidad lo que intenta hacer es notificarle al empleado su nuevo centro de trabajo. Es un error de forma trascendente, que innecesariamente está generando miedo y desconcierto entre los trabajadores.

Dice ese documento —del cual obra una copia en poder de esta columna, y que fue entregado masivamente a los trabajadores como acto de notificación de su nueva ubicación de trabajo—, que con fundamento en el artículo tercero transitorio del decreto por el que se emite el Reglamento Interno del IEEPO, “se deja sin efecto todo nombramiento otorgado, designado o reconocido con anterioridad a la entrada en vigor del presente Reglamento”. Innecesaria y equivocadamente, dicho documento alude a ese artículo tercero transitorio para informarle a los trabajadores que, con la autorización del Director General, y al ser éstos personal de apoyo, se les asigna un nuevo centro de trabajo.

Pareciera que con esa fundamentación, la Oficialía Mayor del IEEPO intenta no dejar espacio a la duda de que su actuación es correcta. Sin embargo, si en el mismo documento se reconoce la relación laboral, y el estatus de “personal de apoyo” de los trabajadores a los que se les está reubicando en centros educativos, ¿para qué entonces aludir un artículo transitorio, de un reglamento en el que el personal de apoyo ni siquiera es mencionado, únicamente para notificarles su cambio de adscripción?

Lo único que dicho documento ha generado es una incertidumbre innecesaria, que puede derivar en el inicio de acciones legales por parte de los trabajadores que gracias a la poco afortunada redacción del documento hoy creen que, o se les está desconociendo su plaza, salario, prestaciones o antigüedad, o que se les está modificando su relación laboral en aparente contrasentido a la promesa pública del Director General del IEEPO de que, salvo los empleados con responsabilidades de dirección o coordinación, a nadie se le perturbaría en su estabilidad laboral, salario o prestaciones.

¿QUÉ CRITERIO DE ADSCRIPCIÓN SE UTILIZÓ?

Esta es otra de las dudas razonables, que al margen de cualquier cuestión sindical o política, hoy tienen los trabajadores que antes estaban en las oficinas centrales y que ahora están siendo reubicados. Según la versión de los empleados, no hay claridad en cuáles fueron las razones por las cuales se decidió qué empleados se iban a otras áreas, y quiénes se quedaban en las oficinas centrales del Instituto. Esta falta de claridad, también atribuible a la Oficialía Mayor, pero compartida con los titulares de las áreas que fueron recientemente nombrados, ha generado dudas que hasta ahora no han sido despejadas.

¿Qué criterio utilizaron? Hay quien dice que uno de los mecanismos fue ver quién de todos los trabajadores se atrevía a entrar desde el primer día a las instalaciones centrales del IEEPO, mientras la Sección 22 llamaba desesperadamente a no hacerlo. Otra versión, dice que la selección y la segregación se está haciendo casi azarosamente. Una más —la que siempre existe y que atiende a la sempiterna teoría conspirativa— apunta a que los trabajadores que están siendo avalados para continuar realizando funciones dentro de las oficinas centrales, son los que ya tienen algún tipo de contubernio con los nuevos directivos.

LÍOS INNECESARIOS

Por el bien del Instituto, todo eso debiera quedar claro. Los nuevos funcionarios deben comenzar a entender que si ya vencieron a la Sección 22 —y ni eso, porque a la relación gobierno-sindicato le quedan aún muchos capítulos por escribirse—, ahora a lo que se van a enfrentar es a cada trabajador, por la vía legal y no por la movilización, defendiendo su estabilidad y sus ingresos. Si ya de por sí ese va a ser un dolor de cabeza para el nuevo Instituto, lo será mucho más si a sus problemas actuales e inminentes le suman los provocados por la opacidad y la ineptitud de algunos de sus recién nombrados funcionarios.

¿La Sección 22 está calculando de veras no iniciar el ciclo escolar?

Paro Docente

+ Sus acciones no reflejan organización; se quedaron sin interlocución


Hoy se cumplen dos semanas de que el gobernador Gabino Cué anunció la disolución del IEEPO bajo la hegemonía magisterial, y el establecimiento de un nuevo instituto educativo regido por funcionarios no afines, ni designados, por la Sección 22 del SNTE. En estos catorce días, hemos visto posicionamientos y amenazas del magisterio. Pero lo que no hemos visto es una estrategia capaz no sólo de cerrarle la puerta a un posible boicot al inicio del ciclo escolar 2015-2016, sino también de comenzar a distender las posiciones de los profesores. Quizá sea momento de que los gobiernos estatal y federal reactiven su conocida estrategia del bueno y el malo.

En efecto, ayer los profesores de la Sección 22 del SNTE marcharon por las calles de la capital oaxaqueña, pero rechazaron acudir a la mesa de diálogo propuesta por el Gobierno del Estado. La dirigencia magisterial dijo —como pretexto— que el gobierno estatal no le había notificado oportunamente de la agenda, la ubicación y los participantes en el diálogo; pero sobre todo estableció que —al igual que como lo afirmó el Gobernador desde el fin de semana— ellos no van a negociar bajo presión. “La Sección 22 nunca llegará de rodillas a una mesa, ni a un diálogo condicionado”, remarcó el secretario General de la Sección 22, Rubén Núñez Ginez.

Frente a esta decisión del magisterio, el gobierno de Oaxaca demostró ayer lunes que ellos estaban dispuestos a la realización de un diálogo público. Incluso, una comisión integrada por el secretario General de Gobierno, Alfonso Gómez Sandoval Hernández, el director general del IEEPO, Moisés Robles Cruz, y el vocero del Poder Ejecutivo, Miguel Ángel Muñoz Navarro, reiteraron su disposición y apertura al diálogo con el gremio magisterial, y aseguraron que con la Sección 22 el diálogo será permanente por la importancia que reviste la educación en la entidad.

Más tarde, la secretaria de Desarrollo Social del gobierno federal, Rosario Robles Berlanga, vino a Oaxaca a anunciar importantes apoyos e inversiones a favor de la educación, con lo que se refrendó que estas medidas a favor del rescate de la rectoría de la educación se están tomando en acuerdo por los gobiernos estatal y federal, que desde el anuncio de la refundación del IEEPO han dado reiteradas muestras de que están actuando coordinadamente.

En este panorama, pareciera que finalmente la Sección 22 está vencida, o cuando menos desfondada y en un proceso de desgaste sobre el cual sólo sería cuestión de tiempo para terminar de diluirse. Si ese es el cálculo hecho por ambos niveles de gobierno, entonces la apuesta más fuerte de su estrategia tendría que enfocarse fundamentalmente en garantizar que inicie el siguiente ciclo escolar. Sin embargo, apostar a eso es por demás incierto.

Pues no se duda que se esté trabajando en el objetivo de garantizar el arranque del ciclo escolar, y que se puedan tomar todas las medidas que previamente esbozó el Director del IEEPO, tales como el reemplazo de maestros, los descuentos y los despidos. No obstante todo esto, es fundamental que los actores e instituciones involucrados no dejen de ver este asunto como una cuestión de Estado, y entonces abran los canales necesarios para no asfixiar al magisterio, y paulatinamente abrirle las vías de despresurización necesarias para evitar que finalmente la presión y el agobio termine reventando una relación que, a pesar de las fricciones de las últimas dos semanas, ha sido respetuosa e institucional entre el sindicato magisterial y los dos ámbitos de gobierno involucradas.

EL BUENO Y EL MALO

Para nadie es un secreto que durante meses, los gobiernos estatal y federal establecieron una ruta coordinada frente a la Sección 22, en la que al interior del gobierno federal había un bueno y un malo en sus negociaciones con el magisterio; y que, entre los ámbitos de gobierno, también había uno que fungía como el golpeador, y el otro como conciliador en las rondas de negociación con la representación oaxaqueña de la CNTE.

Esa relación —en cualquier análisis sensato— tendría que haber cambiado, y no desaparecido, luego del 21 de julio cuando el gobernador Cué Monteagudo anunció la refundación del IEEPO. Hasta entonces, dentro del gobierno federal el diálogo conciliador lo había tenido la Sección 22 con la Secretaría de Gobernación, y la relación tirante con la Secretaría de Educación Pública; y en esa misma relación, el trato tirante había sido siempre con el gobierno federal, y el trato conciliador lo había recibido del gobierno de Oaxaca.

En esa lógica, es necesario considerar que el gobierno federal le cerró la ventanilla de la negociación al magisterio oaxaqueño luego de su intento de boicot al proceso electoral del 7 de junio. Desde entonces, Gobernación le dijo a la Sección 22 que no negociarían hasta que los profesores demostraran estar en clases —lo que auguraba un reinicio de negociaciones hasta después del 24 de agosto, cuando arranca el próximo ciclo escolar—; y, aparentemente, ante el anuncio federal, la 22 se había refugiado en su relación con el gobierno de Gabino Cué para que éste sirviera como interlocutor con el gobierno federal. Sólo que esa relación se acabó hace dos semanas, cuando también el Gobernador le puso fin a su relación de sometimiento frente al magisterio.

Así, técnicamente la Sección 22 tiene cerrados todos los canales de interlocución con los gobiernos estatal y federal. Era previsible que los profesores no acudieran a dialogar con el gobierno estatal, porque la expulsión de la estructura magisterial en el instituto educativo es de tal calado, que ahora el “malo” es el gobierno estatal.

¿Qué queda? Que ahora la federación demuestre su capacidad de interlocución y establecimiento de puentes, y sea quien dialogue —que no negociar— con la dirigencia magisterial para comenzar el largo proceso de distensión, y paulatinamente aseguren o la reincorporación a las aulas de los sectores magisteriales más radicales; o cuando menos que no se conviertan en un factor de inestabilidad para la educación y la gobernabilidad en Oaxaca. No abrir a tiempo una válvula de escape, generaría una explosión que no es ni deseable ni necesaria para la gobernabilidad de Oaxaca.

MIL VERSIONES

Rubén Núñez Ginez debe estarse preparando para la retirada. Sólo así puede explicarse que el fin de semana hayan circulado al menos tres versiones distintas sobre el presunto malestar físico que sufrió.

+ Negociación S22/Gobierno: que sea abierta a la ciudadanía

Entre de pliego petitorio 2015

+ Oportunidad histórica, transparentar mesas de negociación


Un elemento que debiera ser considerado fundamental por el gobierno estatal, en esta nueva etapa de la relación con la Sección 22 del SNTE ante la refundación del IEEPO, es la de cumplir el principio constitucional de la publicidad y la transparencia en lo relacionado con las mesas de negociación y el contenido de los acuerdos que alcance el gobierno con el magisterio. Esa es una premisa básica, que ha sido a la vez una demanda ciudadana, que por la complicidad/sometimiento del gobierno con el magisterio, nunca ha sido atendida. Debiera ser el momento de ponerla en marcha.

En efecto, el viernes el gobernador Gabino Cué dijo que su gobierno no va a negociar la ley ni los términos del decreto de creación del nuevo IEEPO. Manifestó su disposición al diálogo, en el marco de una nueva relación laboral libre de presiones y chantajes donde, dijo, prive un clima de respeto y transparencia pero de ninguna manera los términos que acordó la asamblea estatal del magisterio, para generar movilizaciones que afecten a la ciudadanía oaxaqueña en aras de “apoyar y coberturar” la mesa de diálogo pública que podría darse en el transcurso de la semana próxima (es decir, en estos días) entre el gobierno del Estado y la dirigencia de la Sección 22.

Es importante resaltar el señalamiento del Gobernador del Estado, de que su gobierno apuesta por una “mesa de diálogo pública”. Pues como todos sabemos, el gobierno y el magisterio han negociado en prácticamente todos los años que lleva el movimiento magisterial (35 años, de 1980 al presente), pero siempre lo han hecho de espaldas a la ciudadanía. Debiera ser el momento de que, en el marco de la nueva relación del gobierno con el magisterio, el contexto de la negociación cambie y comience por el rubro de la publicidad del diálogo para que la ciudadanía pueda saber ya no sólo los resultados y las consecuencias de la negociación, sino también su propio contenido.

Y es que resulta que a pesar de los argumentos democráticos e incluyentes que desde hace décadas se han esgrimido en la relación gobierno-Sección 22, todas y cada una de las negociaciones —y hasta los pliegos petitorios que año con año el magisterio le entrega al gobierno, y luego lo presiona para que lo satisfaga— han sido siempre privados y objeto de secrecía y discrecionalidad que, según sus propios efectos, siempre han resultado ser oprobiosos para la propia ciudadanía.

Sólo en ese marco de secrecía y discrecionalidad —que técnicamente no son lo mismo, aunque tienen los mismos funestos resultados— puede entenderse que en ese periodo de tiempo al magisterio oaxaqueño se le hayan dado todo tipo de privilegios y canonjías, las cuales van de lo justo a lo verdaderamente inimaginable.

Pues resulta que pareciera que un día el país se despertó con la noticia escalofriante de que los profesores de Oaxaca eran beneficiarios de todo tipo de canonjías, tales como cobrar más de 500 días de salario al año cuando ni siquiera cumplen con los 200 días de labores establecidas en el calendario oficial, y que además el IEEPO era la casa de la Sección 22 y no del gobierno, en la función de regir la educación en la entidad.

Nada de esto surgió de la nada, y mucho menos fue producto de un pacto avieso entre un solo Gobernante y una sola dirigencia magisterial. Fue, en realidad, consecuencia de toda una larguísima cadena de chantajes y extorsiones, y de connivencias coyunturales entre los sucesivos gobernantes y las dirigencias magisteriales, en la búsqueda de ciertos intereses que nada tenían que ver con la educación.

En ese contexto, la discrecionalidad y el ocultamiento de las negociaciones era un factor clave para las concesiones y los pactos inconfesables. ¿Cómo recibieron, por ejemplo, los maestros de Oaxaca la concesión de los 90 días de aguinaldo, a finales de la década de los noventas? ¿Cómo ensancharon su poder e influencia dentro del instituto educativo, hasta convertirse en los amos y señores de la educación en la entidad?

Es algo de lo mucho que los oaxaqueños habríamos querido saber en ciertos momentos. No se hizo, porque parte de los acuerdos se basaba en que la ciudadanía sólo supiera los resultados y las consecuencias, pero no los procesos. Y por esa misma razón debiera ser esencial que en esta nueva etapa, en la que pareciera que el gobierno quiere reconciliarse con la ciudadanía, comenzara por transparentar y publicitar el contenido de las mesas de diálogo, las negociaciones y los acuerdos, alcanzados con el mayor grupo social de Oaxaca, que es la Sección 22 del SNTE.

TRANSPARENTAR LA NEGOCIACIÓN

En varios puntos de la declaración que el gobernador Cué dio a los medios informativos el pasado viernes, y que fueron reproducidos por TIEMPO, manifiesta su disposición a que la libertad, el rechazo a la coacción, y la transparencia, sean las bases del diálogo con la Sección 22. Todo eso, así como la legitimidad de la discusión, sólo habría de darse en el momento en que el gobierno decida abrir a la ciudadanía los intercambios con el magisterio.

Una de las posibilidades debiera ser que la ciudadanía pudiera acudir, incluso sin derecho a voz o voto, a las mesas de diálogo entre ellos; otra, menos compleja, pero igual de transparente, debiera ser que el gobierno impulsara el registro de las mesas de negociación para ponerlas a disposición de la ciudadanía, o incluso realizar transmisiones en vivo de la misma. Si alguna utilidad pudiera tener la Corporación Oaxaqueña de Radio y Televisión, como un servicio a la gobernabilidad y a los oaxaqueños, esa debiera ser en la difusión de asuntos que, como ese, nos concierne a todos.

Sería una oportunidad histórica de saber qué pasa, qué se dice, y qué se intercambia en esas negociaciones. Sería un gran paso que el gobierno impulsara esa medida ahora que ya no se encuentra bajo el yugo histórico del magisterio oaxaqueño.

¿ACLARAR?

El IEEPO debe ser muy cuidadoso en el manejo de su comunicación. ¿Para qué emitir un comunicado aclarando la legalidad de los nombramientos hechos la semana pasada por el Ejecutivo? Era más, la gente que no sabía del cuestionamiento que hizo la Sección 22 a tres funcionarios recién nombrados, que quienes estaban muy al tanto de eso. Pero esa aclaración —por la propia fuerza que hoy en día tiene cualquier comunicado emitido por el Instituto— provocó que mucha gente que no sabía, y que no se habría enterado, supiera del problema. Un efecto bumerang innecesario y costoso.

En el PRI, los futurismos rumbo a 2016 están más desatados que nunca

Sarabia

+ Sarabia reniega de sus padrinos políticos y, dice, va por la candidatura


Un escenario electoral tan complejo como el de 2016 en Oaxaca, puede hacer tambalear hasta al político más experimentado, y desbocar a los bisoños. Desde hace tiempo, los distintos grupos priistas en la entidad han tenido la percepción de que el desgaste del régimen gobernante y la división al interior de los partidos que formaron la coalición PAN-PRD-PT, puede ser su llave de retorno al gobierno estatal. Eso ha despertado todo tipo de pasiones y ambiciones, incluso las más inverosímiles. Tal es el caso del diputado federal electo, Carlos Sarabia, que sin haber asumido su cargo actual, es de los que ya piensa en el 2016.

En efecto, esta semana ocurrió el cambio de dirigencia en el Movimiento Territorial (MT) del PRI en Oaxaca. El MT, es una organización adherente al Partido Revolucionario Institucional que según sus propias bases busca “vincular la participación ciudadana con las tareas de combatir la desigualdad y pobreza, y promover la calidad de vida nacional”. Hasta la semana pasada, la dirigente fue la tristemente célebre Margarita Liborio Arrazola, quien siendo diputada federal saltó a la fama al golpear e insultar, frente a las cámaras de televisión, al ya extinto legislador panista Guillermo Zavaleta Rojas. Ello le valió para recibir todo tipo de críticas, descalificaciones, y hasta apodos. Pero desde entonces se refugió en el Movimiento Territorial como una forma de mantenerse dentro de los cargos de dirigencia del priismo en la entidad.

El relevo de Margarita Liborio Arrazola ocurrió esta semana en un marco de cierta discreción. Pues sin hacer mayor aspaviento, el cambio en la representación del Movimiento Territorial en Oaxaca fue negociado en la Ciudad de México por el grupo del ex gobernador Ulises Ruiz, a través del senador Eviel Pérez Magaña, y avalado sostenidamente por el dirigente estatal, Héctor Anuar Mafud Mafud, que cada vez oculta menos su simpatía por la pervivencia de ese grupo político al interior del PRI oaxaqueño.

En ese sentido, resulta que el sigilo con el que hicieron todos los movimientos para lograr la sustitución de Liborio, y el nombramiento de Sarabia, se debió a que intentaron llamar lo menos posible la atención para evitar acciones de oposición por parte de los grupos contrarios de priistas locales. Y evidentemente, este movimiento no tenía como intención ser un premio para Sarabia, sino un paso más —según el ulisimo— en la construcción de la segunda candidatura a gobernador del senador Pérez Magaña.

¿Pero qué pasó? Que la aparente eficacia de la operación política realizada por el ulisismo oaxaqueño ante la dirigencia nacional del Movimiento Territorial, fue muy contrastante con el desbocamiento de su nuevo dirigente estatal. Quienes atestiguaron la toma su protesta de Sarabia como coordinador estatal del MT, sostienen que sin ningún pudor reconoció públicamente que desde esa posición él será uno de los que busque la candidatura a Gobernador del PRI el año siguiente.

Esa afirmación les causó risa a muchos de los asistentes —que independientemente de su experiencia política, entienden que lograr una candidatura a Gobernador reviste una complejidad mucho mayor a la de ganar un distrito o a ser un militante ferviente—, pero fue una verdadera sorpresa para quienes operaron su designación. A Sarabia, según parece, nadie le explicó que había sido ubicado en esa posición para ayudar al senador Pérez a reconstruir las posibilidades de su candidatura. Pero al mismo tiempo pareció que a Eviel Pérez Magaña nadie le dijo a qué clase de persona estaba apadrinando y, demostrando su ingenuidad, no le externó con qué razón operaba su nombramiento.

Al final el asunto no quedó sino en una de esas perlas del anecdotario priista, a pesar de lo bien que revela que las ambiciones y los futurismos se desatan sin ningún control en todos los niveles.

SARABIA

Carlos Sarabia no era el favorito para ser candidato a la diputación federal por el distrito 11, correspondiente a Santiago Pinotepa Nacional. En sus haberes políticos únicamente existía el antecedente de haber sido presidente Municipal de Pinotepa Nacional. Pero cuando fue ungido como candidato, también por la mediación del ulisismo, varios de los factores políticos priistas de aquella región se dijeron inconformes. ¿Quiénes? El ex diputado federal Antonio Yglesias Arreola, y el ex diputado local David Mayrén Carrasco, principalmente.

¿Qué hizo para ganar? Evidentemente utilizó la habilidad. Pues si bien Pinotepa Nacional es un municipio importante de la región de la Costa oaxaqueña, es claramente insuficiente para ganar. Por eso, por un lado afianzó una alianza con el diputado local Freddy Gil Pineda Gopar, que es líder natural de un sector amplio en la región chatina de su distrito; y para asegurar una participación electoral nutrida en la parte del distrito que corresponde a la sierra sur, y la zona de Puerto Escondido, buscó conquistar a las actuales autoridades municipales a través de la conquista de sus flancos débiles.

¿Qué hizo? Sarabia buscó poner como su suplente en la candidatura a la diputación federal al hijo de alguna de las autoridades municipales. Intentó hacerlo con los líderes políticos de San Pedro Mixtepec, a pesar de que hoy el PRI es oposición; pero finalmente lo logró enganchando al hijo del Manuel León, presiente Municipal de Santa Catarina Juquila. En el fondo, en aquella región reconocen que fue por la combinación de esos dos factores (Freddy Gil y su innegable liderazgo en la región, por un lado; y Manuel León, interviniendo en la campaña para evitar que su hijo debutara en la política local, perdiendo una elección) que pudo ganar la diputación federal, pero no porque realmente él fuera un factor de liderazgo real en la región.

Así, menuda situación a la que se enfrentará el PRI ahora, con personajes como Carlos Sarabia que, ante el descontrol de su dirigencia, y su propia incapacidad para ubicarse en su contexto real, será uno más de los factores de división y no de suma para ese partido que sólo acumula incertidumbres rumbo al proceso electoral del año siguiente.

RETIRO VOLUNTARIO

El gobierno estatal le está dando una vuelta más a la tuerca de la segregación del magisterio: ayer Moisés Robles anunció que hay posibilidades de establecer un programa de retiro voluntario para los que no quieran regresar, o continuar, en labores frente a grupo. Están siguiendo, paso a paso, el “librito” utilizado en la extinción de Luz y Fuerza del Centro.

Nuevo IEEPO: los empleados de base no tenían por qué ser “notificados”

IEEPO

+ Al aducir incertidumbre, ellos mismos ponen en entredicho su tipo de plaza


Ayer que se reabrieron las instalaciones centrales del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), un grupo de trabajadores pretendió ofrecer un foco más de resistencia al señalar que se encontraban en un estado de incertidumbre “al no haber sido notificados” sobre la reapertura y, según ellos, al no tener las garantías suficientes sobre sus derechos laborales. Con esa posición, inopinada y poco clara, pareciera que la Sección 22 intenta poner a sus propios agremiados en una situación riesgosa.

En efecto, el día de ayer se anunció la apertura de las instalaciones educativas bajo el nuevo régimen que gobernará la educación en la entidad. Desde el martes, directivos del IEEPO y de varias dependencias estatales y federales como la Secretaría de la Contraloría, la de la Función Pública, la Procuraduría Estatal y algunas otras, ingresaron a las oficinas centrales resguardadas desde la semana pasada por la Policía Federal, para certificar el estado físico en que se encontraban archivos e instalaciones, y para iniciar el proceso de entrega-recepción.

Ayer fueron reabiertas las instalaciones, pero un grupo de trabajadores —no todos los que laboran ahí— se negó a ingresar argumentando incertidumbre jurídica y falta de notificación sobre una posible nueva relación laboral. Teniendo al frente al secretario de Organización de la Sección 22, Francisco Villalobos, y a la activista magisterial Carmen López Vásquez, dicho grupo argumentaba que “no hay condiciones para reanudar sus labores, por la presencia de la Policía Federal y Estatal en las afueras de la dependencia”; además, sostenían que no habían sido notificados de la reapertura del IEEPO y que exigían respeto a sus garantías laborales. Bajo ese argumento se opusieron al ingreso de los mil 200 trabajadores a sus centros de trabajo y les pidieron a retirarse del lugar.

Esta situación solamente generó confusión y dividió más a los trabajadores de las tres delegaciones sindicales, lo que provocó que algunos se retiraran del lugar y otros insistieron en ingresar a sus áreas de trabajo, previo pase de lista e identificación correspondiente. Sin embargo, como refieren diversos medios informativos locales, horas después, previa consulta entre los inconformes y sus delegados sindicales, éstos finalmente accedieron a respetar el acuerdo tomado la noche anterior en su asamblea general e iniciaron masivamente su ingreso a su centro de trabajo de manera normal.

De esta manera, las delegaciones sindicales D-III-1, D-III-4 Y D-III-5, ya laboran desde este miércoles de manera normal en sus respectivos centros de trabajo, al igual que en la Dirección general del Instituto, directores, coordinadores, jefaturas de departamento y los demás mandos medios. Ya en las primeras horas de la tarde, se reportaba que salvo algunas resistencias, la gran mayoría de los trabajadores de base del IEEPO había ingresado al centro de trabajo y se encontraba a la espera de que se giraran instrucciones respecto a las funciones que a partir de ahora realizaría o que, en su defecto, continuara desempeñando sus mismas actividades cotidianas.

Evidentemente, con esto queda claro que, una vez más, deliberadamente la Sección 22 intenta manipular una situación para crear la percepción de que hay un problema jurídico y de derechos donde en realidad no lo existe, para abrir un foco de resistencia de índole política.

EMPLEADOS DE BASE

El instituto educativo ha sido enfático en qué trabajadores son a los que se les desconoció el nombramiento respectivo. El IEEPO, se dijo, sólo recuperaría las plazas que deben ser de naturaleza “de confianza”. Esta calidad de empleo de confianza, según la Ley del Servicio Civil para los Empleados del Gobierno del Estado (que no es la que propiamente regiría las relaciones laborales de los empleados magisteriales con el Estado, pero que nos sirve de referencia en las definiciones), la tienen en general todos los que desempeñan funciones de dirección, vigilancia y trabajos personales al servicio de funcionarios y los empleados cuyos sueldos se cubran con cargo a partidas globales del presupuesto de egresos. “Los empleados no incluidos en la enumeración anterior —dice la Ley referida en el párrafo anterior, en su artículo 4—, serán de base y por ello inamovibles. Los de nuevo ingreso serán de base, después de seis meses de servicios sin nota desfavorable…”.

Estas definiciones nos sirven como una referencia bastante cercana para entender el tratamiento que el propio IEEPO intenta darle a los trabajadores, incluso a los que tenían un nombramiento y desempeñaban funciones como empleados de confianza, y que ahora serán devueltos a actividades docentes.

El IEEPO, en términos sencillos, está asumiendo que esos trabajadores son de base y por ello inamovibles respecto a su plaza y salario, pero que deben quedar supeditados a los funcionarios de confianza que se nombren para encabezar las distintas tareas que desempeña el Instituto. Lo paradójico es que son los propios trabajadores quienes, influenciados por la Sección 22, intentan desconocer esa calidad de inamovibles que el Instituto les reconoce, con tal de asumir su nueva realidad laboral.

En el gobierno estatal, por ejemplo, a los empleados de base no se les notifica ningún cambio en la estructura gubernamental; no se consensa con ellos el nombramiento o la destitución de un empleado de confianza; pero en contraparte, no se les puede trastocar la estabilidad que les concede su plaza laboral, a menos que se les llegara a iniciar un procedimiento por responsabilidad administrativa, o alguno similar al haber cometido una falta.

Nada de eso parecen —o quieren— entender los trabajadores del IEEPO, que se resisten a reconocer la nueva realidad del Instituto. Nada los está separando de su función ni de su salario. A menos que ellos decidan poner a prueba el mecanismo de destitución recientemente avalado como constitucional por la Suprema Corte.

CONTRASTES

Los que se ven entre los elementos de las policías Federal y Estatal. Los primeros vienen bien vestidos, armados y pertrechados. Los segundos, con el respeto que merecen, dan lástima. Afuera del IEEPO, los primeros tienen escudos, cascos y equipos antimotín —se nota— de reciente adquisición. Los segundos llevan equipos y pertrechos que por lo menos deben datar del conflicto magisterial de 2006. ¿No que la invisible SSP, y su invisible nuevo Titular, ya había atendido esos rezagos básicos?