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¿Lorenzo Córdova debe renunciar al INE?… ¿Sí, no y por qué?

Córdova

+ No buscan que se vaya, buscan derrotar a institución electoral


En torno a la filtración de una conversación telefónica entre el Consejero Presidente, y el Secretario Ejecutivo del INE, hay dos perspectivas que, en cualquier caso, constituyen un golpe fatal para el Estado de Derecho y la democracia en México. En la primera, los personajes exhibidos deben abandonar sus cargos; en la segunda, deben permanecer en ellos, a partir de la ilegalidad del recurso utilizado para exhibirlos, e incluso del contenido de la conversación, por parecer ésta una comunicación privada. Vale la pena repasar, y repensar con seriedad, estos dos escenarios.

En efecto, tal y como lo apuntábamos en nuestra entrega de ayer, el martes fue subido a la página de videos Youtube, un audio en el que se escucha una conversación telefónica, obtenida ilegalmente, entre el Consejero Presidente, Lorenzo Córdova Vianello, y el secretario Ejecutivo del INE, Edmundo Jacobo Molina. En la conversación se escuchan diversas expresiones burlonas y sarcásticas dichas por el propio Córdova, respecto a una reunión que acababa de sostener con representantes de algunos pueblos indígenas. En su charla, se escucha al Titular del INE burlarse de las expresiones de uno de los personajes con quien acababa de entrevistarse. Y esto fue tomado de inmediato como una demostración de su doble moral, y de la vena racista y clasista que nunca había demostrado en público.

El asunto de inmediato se convirtió en un escándalo, y en las redes sociales rápidamente escaló la tendencia a exigir su renuncia. Momentos después, el INE aceptó la autenticidad de la grabación y condenó la intervención de comunicaciones telefónicas privadas, además de anunciar que presentaría una denuncia penal ante la PGR por esta franca violación al principio constitucional contenido en el artículo 16, en el sentido de que todas las comunicaciones son en esencia privadas, y sólo pueden ser intervenidas mediante una orden judicial.

A partir de esto hoy en día es intensa la polémica entre quienes acusan la ilegalidad de la intervención telefónica como base de la discusión, y quienes simplemente exigen que Córdova renuncie. Es indispensable detenerse a analizar con más detalle cualquiera de estas intenciones, porque en ellas —y así lo asegurábamos en nuestra entrega anterior— existe la intención de fondo de dañar a la institución electoral llevando a Lorenzo Córdova como vehículo e incluso como daño colateral. Veamos por qué.

Quienes acusan la ilegalidad de la intervención, se resisten a aceptar que de fondo Lorenzo Córdova hoy no enfrenta un cuestionamiento de orden jurídico o político, sino social, y que éste lo acompañará durante el tiempo que dure su encargo como Titular del órgano garante del ejercicio de la democracia representativa en el país. El desgaste político que enfrenta Córdova irremediablemente le será extensivo al INE, y esto le provocará un perjuicio aún mayor del que hasta ahora ha enfrentado.

El problema de aceptar, por esta vía, la renuncia de Córdova, o su permanencia en el cargo a partir de la ilegalidad del medio por el que fue exhibido, es que en cualquiera de los casos el derrotado es el Estado de Derecho. ¿Por qué? Porque si se queda, irremediablemente el INE pagará el costo generado por los dichos de Córdova.

Y porque, en el otro extremo, si se va, entonces en México se aceptará y se institucionalizará —de facto, pero con toda la fuerza que eso implica— la posibilidad de que un acto ilegal impacte en la vida pública de tal manera que se pase por alto la forma en aras de centrarse en el contenido de fondo de lo que se exhibe. En cualquiera de los casos pierde la legalidad, pierde la institucionalidad, y pierde el Estado de Derecho en México.

¿Y SI CÓRDOVA SE QUEDA?

No podemos pasar por alto que la postura de Córdova es la de permanecer en su cargo, y que posiblemente esto es lo que quieran aquellos que hicieron pública la conversación telefónica intervenida ilegalmente.

¿De qué hablamos? De que la democracia electoral en México tiene hoy adversarios más añejos y radicales que el envalentonado Partido Verde, y que quien filtró la charla bien pudo haber ocupado como contexto de oportunidad los diferendos y las sanciones que el INE le ha impuesto al PVEM, como forma de disimular el verdadero origen y la intención de la filtración.

Este cálculo, claramente perverso, tendría como finalidad que Córdova decidiera —como lo ha manifestado— continuar en su cargo, y entonces ocupar esta circunstancia como una forma de continuar lastimando al INE. ¿Cómo? Justamente, generando desgaste a partir del hecho de que Córdova no deja su cargo. Según esta lógica, Córdova está totalmente desacreditado y deslegitimado como persona, como académico, como servidor público y sobre todo como cabeza de la autoridad electoral nacional, que por mandato constitucional ahora también tiene atribuciones en los procesos electorales estatales y municipales.

Al estar Córdova desacreditado y deslegitimado, pero siguiendo en su cargo, entonces le transmitiría el descrédito al INE, a quien tratarían de presentar como una institución electoral sin calidad moral, social y política para fungir como árbitro en los procesos electorales… y esta sería una vuelta más a la tuerca de la presión política que se ha ejercido desde hace algunos años en contra de la institución electoral, a manos de los propios partidos políticos que al no tener capacidad de autorregularse y de asumir con responsabilidad sus compromisos democráticos con el país y los electores, optan por la argucia de desacreditar al Frankenstein que hoy intenta regularlos.

En el fondo lo terrible es que quien pierde, y mucho, es el país. El análisis simplón lleva a suponer que fue el Partido Verde el único que pudo haber filtrado la conversación de Córdova. Sí pudo haber sido éste en respuesta a las sanciones impuestas, como también pudieron haber sido otros, que han sido adversarios del INE de más largo aliento y que así como han denunciado fraude sin haberlo nunca podido comprobar, hoy estarían intentando esta maniobra como una nueva ruta para lograr su cometido.

TODOS PUEDEN “ALAMBREAR”

Lo que de verdad resulta alarmante es la recurrencia de las grabaciones telefónicas ilegales en México. Los llamados audioescándalos se dan a plena luz del día, casi todos los días, sin que haya capacidad del Estado para impedirlo o investigarlo. Esa es también una forma de complicidad y, según vemos, de canibalismo.

Audioescándalo de Córdova: de nuevo, que las instituciones paguen

Grabaciones

+ Conversaciones, nueva forma de descrédito a la autoridad electoral


No es una práctica nueva, que cuando existe en México un actor —personaje o institución— incómoda para ciertos grupos de poder, surjan filtraciones de conversaciones telefónicas reveladoras. Es lo que pasaba en el zedillismo respecto a Carlos Salinas de Gortari, y es una práctica tan común que los medios informativos y la misma sociedad dan por válidas ese tipo de prácticas. Ahora le tocó a Lorenzo Córdova, consejero Presidente del Instituto Nacional Electoral, pero en un momento y en un contexto particular que, por su trascendencia, es necesario no incluir en las listas tradicionales de los llamados audioescándalos que hoy existen por montones.

En efecto, el martes fue subido a la página de videos Youtube, un audio en el que se escucha una conversación telefónica, obtenida ilegalmente, entre el Consejero Presidente y el secretario Ejecutivo del INE, Edmundo Jacobo Molina. La plática telefónica habría ocurrido luego de que Córdova saliera de un evento en el que encabezó una asesoría a los pueblos indígenas, por lo que llamó al secretario ejecutivo del órgano electoral, Edmundo Jacobo, para burlarse de uno de los jefes de las naciones originarias, Hipólito Arriaga Pote.

“Había uno, no mames, no te voy a mentir, te voy a decir cómo hablaba este cabrón”, dice Córdova, al imitar con voz grave y burlona: “Yo jefe, gran nación chichimeca, vengo Guanajuato. Yo decir aquí o diputados, para nosotros, yo no permitir tus elecciones”, y suelta la carcajada el consejero presidente del INE.

“No sé si sea cierto que hable así ese cabrón, pero no mames”, insiste Córdova en su carcajeo: “O vio mucho Llanero Solitario, con eso de toro cabrón, cabrón, no mames, sólo le faltó decir ‘yo gran jefe toro sentado, líder gran nación Chichimeca, no mames, no mames, está de pánico cabrón”. En la llamada, Córdova afirma que los talleres con los indígenas resultan más “dramáticos” que los encuentros que sostuvo con los padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa, Guerrero, y añade que “habría que escribir crónicas marcianas del INE”. “Está de pánico, o acabamos muy divertidos o acabamos en el psiquiatra de aquí, cabrón”, añade casi al final de la grabación.

Por su contenido, este audioescándalo sale del contexto tradicional de la filtración de grabaciones telefónicas. ¿Por qué? Porque contrario a todas las que conocemos, no revela ningún tipo de relación indebida de Córdova Vianello con alguno de los dirigentes o representantes de los entes (los partidos políticos) que regula la institución que él encabeza, o con alguno de los proveedores de bienes y servicios del INE.

En realidad, la intención de dar a conocer la grabación es, en primera instancia, evidenciar las expresiones racistas y clasistas de un personaje que, en lo personal, siempre se ha jactado de ser democrático y progresista; pero en segunda instancia —y eso es lo verdaderamente grave— se intenta mostrar al INE como una institución en manos de alguien que en el fondo no cree en todo lo que ha afirmado, escrito y postulado como académico y como autoridad, y que por ende el Instituto Nacional Electoral no es una institución legitimada para mantener a salvo la democracia en el país.

INTENCIONES AVIESAS

El fondo de la grabación —es decir, las afirmaciones y burlas de Córdova— es inaceptable. Sin embargo, en México estamos también muy acostumbrados a que, cuando hacemos juicios, pasamos por alto la forma en que se obtiene una prueba. Y al menos en el derecho existe un término que podría ejemplificar a la perfección lo engañoso de una situación como ésta.

Esto se conoce como la doctrina del fruto del árbol envenenado. Dicha idea es muy simple: dice que toda prueba obtenida por un medio ilegal —como por ejemplo la tortura como medio de confesión, aunque aplica perfectamente para una grabación telefónica obtenida ilegalmente— corrompe todo lo que derive y se gane de ella. Eso explica, por ejemplo, por qué el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación declinó cualquier posibilidad de iniciar un expediente de queja en contra de Córdova. Argumentó que no puede hacerlo porque el origen de la afirmación ventilada es ilegal.

Pero más allá de eso hay más. Pues pareciera que el INE hoy sufre una nueva embestida de las muchas que han intentado los propios partidos políticos, para hacer pagar a la institución electoral por las desviaciones y errores que ellos mismos han cometido en los procesos electorales. Hoy en día existe un debate nacional intenso respecto a la sobrerregulación electoral que existe, y la completa incapacidad de los partidos y actores políticos por autorregularse. Desde que ocurrió la última reforma electoral —de las siete que ha habido en los últimos 25 años— todas las pifias se le cargaron al INE, y al él se le ha culpado de todo.

En ese contexto, también vemos que aún con las reformas, los candados y los refuerzos que le hicieron al antiguo Instituto Federal Electoral para convertirlo en la institución que hoy es (el INE), de nuevo hay voces, que apuntan a denunciar la existencia de un fraude inminente, pero que también ahora están intentando una nueva fase de presión al desacreditar abiertamente a los integrantes de la institución, con un tema particularmente sensible y muy políticamente incorrecto para los mexicanos (el de la discriminación a los indígenas), y en un contexto en el que ocurre una lucha feroz entre los partidos por ver quién se impone en estas elecciones intermedias.

Al final, el riesgo de fondo es que de nuevo —y por enésima ocasión— los mexicanos estamos presenciando un brutal descrédito en contra de las instituciones. Y eso es injusto, y también es riesgoso. Es injusto porque, en el último de los casos, las normas no son responsables de lo que no quieren o pueden hacer las personas que tienen en sus manos su aplicación.

Y es riesgoso porque eso puede instalar al país de nuevo en un escenario de potencial ruptura, o de quebranto del orden. Y esta ofensiva toma un matiz distinto cuando resulta que son los mismos partidos quienes quieren descarrillar a quien los regula, como un verdadero poder fáctico que lucha porque sobrevivan sus privilegios —y sus excesos— en un contexto que ya no soporta la hegemonía aviesa de la partidocracia.

REFORMA ANTICORRUPCIÓN

Si los diputados de la LXII Legislatura no pueden sacar la reforma educativa, ¿algún día harán algo a favor de la recién declarada constitucional, reforma anticorrupción?

Santa Lucía organiza complot vs ciudadanos para subir su recaudación

semaforo

+ Crearon Policía Vial para recaudar, no para mejorar servicios públicos


A nadie sorprende que los gobiernos busquen regular algunas situaciones para elevar su recaudación, y que lo hagan a través de la justificación de ser impuestos verdes, a la salud o por la seguridad de las personas. Eso es generalmente aceptado. Sin embargo, esta justificación pierde su contenido cuando las intenciones recaudatorias se descaran. Tal es el caso del Ayuntamiento de Santa Lucía del Camino, que ha venido tomando una serie de medidas eminentemente recaudatorias bajo el engañoso argumento de la protección a las personas.

En efecto, en los últimos días ha causado mucha molestia entre los conductores de vehículos que circulan cotidianamente sobre Avenida Ferrocarril, que el gobierno municipal que encabeza Galdino Huerta Escudero, haya decidido instalar semáforos en varios de los cruces de esa avenida con calles pertenecientes a Santa Lucía del Camino. Si había algo que caracterizaba a Avenida Ferrocarril como una vía rápida, era que sólo tenía dos semáforos en todo su trayecto, y que es una de las pocas vialidades más o menos amplias de la capital oaxaqueña, que además sirve como un verdadero desahogo para una parte del tráfico pesado que intenta cruzar la ciudad para continuar su viaje al interior del Estado.

Todo eso se acabó. Hace más o menos un mes instalaron dos semáforos, y esta semana los pusieron a funcionar: uno en el cruce de Avenida Ferrocarril con la calle de Calicanto, y otro en el cruce con Avenida Hornos. El problema no radica en los semáforos (de hecho eso es un beneficio), sino en el hecho de que, en apariencia, lo hicieron sin el menor sentido de la practicidad y sin tomar en cuenta la cantidad de vehículos que circulan por esa arteria.

Pues no son semáforos que ordenen el tráfico y lo agilicen, sino que, al contrario, lo obstaculizan, lo retardan y lo mantienen detenido por largos periodos, con el caos y la contaminación que eso provoca. Ello es consecuencia de la mala sincronización de los semáforos, de la incorrecta medición proporcional de los tiempos entre “altos” y “sigas” en cada una de las bocacalles, y de la poca consideración a los automovilistas.

Si ello es muestra del extravío de la autoridad municipal de Santa Lucía, el semáforo instalado en Ferrocarril y Hornos es un monumento a la torpeza. ¿Por qué? Porque la mayor cantidad de tráfico se hace en ese cruce entre los vehículos que circulan sobre Ferrocarril y desean incorporarse a Hornos, y viceversa. Por eso, el pequeño problema es que a todos los que planearon la instalación de esos semáforos se les olvidó considerar que la mayoría de los automovilistas llegan a ese punto para cambiar de vialidad.

Entonces, como los semáforos sólo tienen las tres luces normales (verde, ambar y rojo), y no tienen las que expresamente indican las vueltas, su gran solución fue sincronizar los artefactos de tal forma que todos los vehículos deben detenerse, en todos los sentidos, para que dentro del tiempo de la luz verde de los vehículos que continúan su marcha en recto, también den vuelta quienes así lo necesiten. Sólo eso provoca un caos hasta en las horas no pico. Y ese semáforo, en los últimos días ha provocado filas de vehículos de hasta medio kilómetro, cosa que no ocurría cuando el tránsito era controlado por agentes viales (no de Santa Lucía, sino de la Policía Estatal) que sí tenían sentido de cómo organizar el cruce de vehículos.

ERRORES ¿CALCULADOS?

Uno podría suponer que esos son simples errores. Sin embargo, lo que se ha podido ver es que las sesudas autoridades de Santa Lucía del Camino han aprovechado esos errores para molestar a los automovilistas. Hay un ejemplo muy sencillo de eso.

Como es tan lento el tráfico entre Hornos y Ferrocarril por el nuevo semáforo, en esa esquina se encuentran casi de forma permanente, media docena de agentes viales de Santa Lucía del Camino, que se han dedicado a detener a todo tipo de unidades, únicamente para imponerles una multa. Contra toda lógica que pudiera justificar sus molestias, su intención es únicamente la de imponer sanciones económicas sin proteger a los automovilistas o motociclistas que circulan por la zona.

Así, por ejemplo, los agentes viales de Santa Lucía del Camino han hecho su agosto deteniendo a motociclistas por no portar el casco u otras medidas de seguridad que se encuentran establecidas en su reglamento. ¿Qué hacen? Los agentes detienen al incauto, le exigen sus documentos (tarjeta de circulación o licencia de conducir, o ambas), y una vez que le imponen una multa ¡lo dejan continuar su marcha!

¿Qué no se supone que la justificación de detener a un motociclista que no lleva casco, es la de proteger su integridad, impidiendo que continúe su marcha, e imponiéndole una sanción por la irresponsabilidad? Eso ocurre en todos los lugares con autoridades sensatas, menos en Santa Lucía del Camino que, para incrementar su recaudación de recursos no fiscalizables, ahora ha echado mano este tipo de medidas.

Otro ejemplo es el del llamado operativo alcoholímetro, que casi a diario instalan en ese mismo cruce, o sobre la Carretera Internacional a la altura de la Gasolinera Bautista, después de la media noche. ¿Qué hacen? Lo mismo que cualquier alcoholímetro, aunque sólo de inicio. ¿Por qué? Porque detienen los vehículos, dialogan con el conductor, y si acepta, o se nota que ingirió alguna bebida embriagante, es sometido a la llamada prueba de alcoholemia en aliento.

Lo curioso es que, de nuevo, si el conductor rebasa el índice de alcohol establecido, es remitido ante el juez calificador, que únicamente le impone una multa, y si el conductor ebrio puede ahí mismo la paga, o le es entregado a cualquier persona que lo vaya a sacar de los separos, previo pago de la sanción impuesta, además de que por la liberación del vehículo retenido se deben pagar otros derechos, que es lo que finalmente le interesa a la voraz autoridad de aquel municipio.

SÓLO VAN POR EL DINERO

El alcoholímetro funciona, únicamente cuando la sanción consiste en un arresto inconmutable. Es lo que, en el fondo, lo ha hecho eficaz en el Distrito Federal, en donde la gente sabe que no importa su condición social, económica o política, sino el solo hecho de conducir en estado de ebriedad. Aquí no es así. A Santa Lucía sólo le importa el bolsillo de los borrachos y los automovilistas irresponsables. Y según su lógica, si tienen para pagar no importa lo que pase…

Plantón magisterial: la disputa será por ver dónde se instalan

Asamblea Estatal

+ Lucha de fuerzas; Oaxaca vs Federación por evitar esta crisis


Uno de los principales resolutivos de la Asamblea Estatal de la Sección 22 del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación (SNTE), frente a las elecciones del 7 de junio, es que el inicio del paro masivo ocurrirá el próximo 1 de junio, en más de 13 mil escuelas de la entidad. Más allá de considerar o no como real la posibilidad de que busquen el boicot de los comicios, lo que hoy es importante ver es cómo se dará la negociación entre el magisterio y los gobiernos local y federal, para ver quién vence a la hora de evitar el plantón en su territorio. Es un hecho que éste ocurrirá. Lo que sigue en suspenso es definir dónde y para qué lo harán.

En efecto, la semana pasada el gobierno estatal, por conducto del IEEPO, entregó la primer respuesta al pliego petitorio entregado el 1 de mayo por la Sección 22, en el que básicamente el gobierno de Oaxaca no se compromete a nada, siguiendo la lógica de que ninguna de las demandas magisteriales –salvo la de los uniformes y algunos apoyos sociales como las becas— son hoy de competencia estatal. El fin de semana también se anunció el inicio de las rondas de negociación con el gobierno federal. Y en ese marco la Sección 22 anunció su resolutivo de estallar el paro indefinido de labores a partir del próximo 1 de junio, en el marco de la llamada huelga nacional, a la que han venido convocando diversas organizaciones disidentes.

Hasta hoy la Sección 22 no ha hecho más que anunciar su intención de ir al boicot de los comicios del siete de junio próximo, pero sin tener resuelto de qué forma lo haría. Y como lo hemos apuntado en otros momentos (Ver Al Margen del 26 de marzo pasado), un anuncio magisterial de esta magnitud no puede desligarse del contexto político del Estado. Y es evidente que, en ese amasijo de intereses, el grupo gobernante tenga particular interés en que fuerzas distintas al PRI retengan la mayor cantidad posible de diputaciones federales. Hoy en día, entre el PAN y el PRD, detentan 10 de las 11 diputaciones federales. Eso, en términos políticos, significa que el PRI está borrado del contexto político, y que entonces la meta del régimen se centre en conservar esas 10 curules, e incluso tratar de blanquear al PRI.

A partir de ese interés debe entenderse la determinación de la Sección 22 de boicotear las elecciones. Es una simple determinación, que a lo que apunta es a que los maestros alineados con los intereses sindicales comenzarán a trabajar no a favor de un partido o candidato en particular, pero sí para socavar ciertas posiciones que son clave para un posible repunte del partido tricolor en la entidad.

En esa misma lógica, no sería nada extraño —y no debiera sorprendernos si ocurre, porque muy seguramente eso pasará— que además de este llamado al boicot, luego la 22 llame al voto de castigo en contra de quienes no quieren abrogar la reforma educativa. Finalmente, lo que estarían haciendo es alinear los intereses comunes con el régimen que gobierna la entidad, para tratar de inhibir las posibilidades de una mayor participación ciudadana a favor del Revolucionario Institucional.

¿Y EL PLANTÓN?

Evidentemente, uno es el contexto político-electoral en el que ocurre el llamado de la Sección 22 al boicot de los comicios, y otro muy distinto el que se da respecto a su negociación anual. Aquí habrá una medición de fuerzas entre el gobierno estatal y el federal para ver cómo se define el plantón, que seguramente buscarán instalar los profesores en algún punto de la capital oaxaqueña, o de la Ciudad de México.

Pues es sintomática la respuesta que ofreció el gobierno estatal a la Sección 22, no sólo por el hecho de no haber asumido ningún tipo de compromiso con las demandas del magisterio democrático, sino sobre todo porque pareciera que ésta es una respuesta terminal. Según lo que se aprecia en el documento que contiene la respuesta a la Sección 22, el gobierno estatal ya no tiene intenciones ni posibilidades de continuar brindando respuestas adicionales porque de entrada reconoce que casi todos los rubros deben ser respondidos y negociados con el gobierno federal.

¿Qué intenta el gobierno estatal? Muy posiblemente conseguir que la Sección 22 resuelva ir a realizar “acciones contundentes” de presión a la Ciudad de México, para tratar de obligar a la Secretaría de Gobernación (¿y a la de Educación Pública?) a que resuelva sus demandas. Evidentemente, el gobierno de la República paga un costo social y político altísimo, cada vez que la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación hace presencia en la Ciudad de México para exigir respuesta a sus demandas. Por ello, a su vez, también tratará de ofrecer a la 22 algún tipo de prebenda transitoria para que eviten el plantón en la capital del país, y resuelvan mantenerlo en la ciudad de Oaxaca. Todo esto, claro está, en el contexto de que los profesores ya estarían en paro indefinido, y sólo buscarían definir el espacio de sus protestas.

En ese escenario, el gobierno estatal buscaría hacer valer la alianza que ha mantenido con la Sección 22 para tratar de influir en que el plantón masivo no ocurra aquí. Su argumento base radicará en que el Gobierno del Estado no tiene capacidad ni competencia para resolver la gran mayoría de las demandas sociales y políticas de la Sección 22, y que por eso un plantón en esta ciudad sería improductivo y con nula capacidad de presionar al gobierno federal, que sólo se ve obligado a responder cuando los maestros llegan hasta la Ciudad de México.

Por todo eso, veremos que a partir de ahora se darán jornadas intensas de negociación, desde ambos niveles de gobierno, para ver quién logra generar mejores condiciones. La primera meta está en el 1 de junio respecto al paro indefinido y la instalación del plantón. Lo segundo será ver cuál es la ruta que toma el magisterio respecto al boicot electoral. Ahí no quedan dudas: alinearán sus intereses a los del actual régimen gobernante porque eso les garantizará continuidad en la meta de cogobernar la entidad.

¿NO HABRÁ AUTOPISTAS?

Bien haría el gobierno de Oaxaca en aclarar qué grado de veracidad tiene la información de que, contrario a lo prometido, las carreteras al Istmo y Costa no se concluirán ni en este, ni en varios de los siguientes. Sería trágico ver nuevamente pospuesto este viejo anhelo de la economía y los paseantes oaxaqueños.

Aguilar Orihuela, ojalá se aleje de la frivolidad a la Seculta

Alonso Aguilar Orihuela

+ Urgente, rescatar la cultura del Estado y para comunidades


El pasado viernes se anunció el nombramiento de Alonso Aguilar como titular de la Secretaría de Culturas y Artes de Oaxaca (Seculta). Ojalá que este nombramiento sirva no para dar continuidad “a la hoja de ruta trazada”, sino para verdaderamente replantear la política cultural del Estado. A la Seculta le urge alejarse de la frivolidad y el oropel, y voltear al rescate de los elementos que permiten a la población acceder a los recursos culturales más simples, que hoy están olvidados.

En efecto, desde hace tiempo la política cultural del Estado ha tenido un único enfoque: secundar las acciones culturales que se promueven desde los espacios privados, y ser un coadyuvante de los proyectos de otros. En ese contexto, hemos visto cómo desde los tiempos de Andrés Webster al frente de la entonces Secretaría de Cultura —convertida en Seculta en la presente administración— los esfuerzos y los recursos de la dependencia han sido concentrados en fungir como comparsa de los proyectos que se promueven desde distintas asociaciones privadas, dejando con ello descobijados los rubros culturales que debieran estar a cargo del Estado.

Y es que resulta paradójico, pero varias de esas fundaciones culturales privadas tienen respaldo de capitales inmensos (Banamex, mecenas culturales, Grupo Salinas, etcétera), y sin embargo cada que realizan una actividad importante, piden apoyo económico de los gobiernos estatales para que éstos corran con algunos de los gastos más fuertes. En ese contexto, el gobierno estatal invierte anualmente grandes cantidades de dinero en la realización de conciertos como el de la Orquesta Esperanza Azteca, en el que el Estado paga viáticos, insumos, salarios y mobiliario para ese evento, que sirve para el lucimiento del Grupo Salinas en la Ciudad de México.

Mientras casos como esos ocurren reiteradamente a lo largo del año, hay otras cuestiones que se encuentran en el olvido. Podemos citar, por ejemplo, los bajísimos apoyos económicos que el Estado brinda a las casas de cultura y las casas de pueblo que existen en los municipios de la entidad. Es discretísimo el apoyo que el gobierno estatal le brinda a esos espacios (quizá hoy los recursos que la Seculta da para esos espacios, sirva únicamente para cubrir el gasto de energía eléctrica), que desde hace años no tienen un impulso vigoroso (en mobiliario, libros, música, capacitación o infraestructura digna) para que la gente de las poblaciones esté en posibilidad de acceder al sencillo recurso cultural, de poder acudir a un espacio en el que encuentre cultura y pueda disfrutar decorosamente de ella.

Si en ese rubro existe un problema importante, que no ha sido atendido por ninguno de los titulares de Seculta en los últimos tiempos, hay otras cuestiones más en las que Aguilar Orihuela tendría que tendría que preocuparse, como lo es la situación de las instituciones musicales.

Hace apenas tres meses, la histórica Banda de Música del Estado se dolía por haber sido desalojada de las instalaciones que ocupaban para sus ensayos, y que resultó que no sólo no era un espacio del gobierno estatal, sino que además la Secretaría de Cultura nunca se había preocupado por brindarle a la Banda de Música un espacio propio para la realización de sus ensayos y actividades cotidianas, y tampoco se hacía responsable (en pago de algún tipo de arrendamiento o mantenimiento) del salón que ocupaban dentro de la CNOP.

MÁS FALTANTES

Acaso, el problema de la Banda de Música del Estado es el menos grave frente a los que enfrentan otras instituciones musicales del gobierno estatal. La Orquesta Sinfónica de Oaxaca (OSO) recientemente vivió una crisis, que estalló no únicamente por la inconformidad de sus integrantes en contra del defenestrado director Javier García Vigil, sino por el hecho de que es una agrupación musical que está al garete, y en el olvido.

La OSO vive una situación crítica que toca diversas barandas. Desde hace años es una agrupación incompleta, que además no tiene más agenda ni proyecto cultural que las ocurrencias de los funcionarios que intervienen en su manejo. Una de las cuestiones por las que se quejaban los músicos era justamente que García Vigil no había rendido cuentas de diversas presentaciones realizadas en los últimos años, por las que presuntamente habría cobrado.

Más allá de si hubo o no dinero de por medio no reportado a la dependencia por algunas presentaciones musicales, lo que queda claro es que, por ejemplo, la OSO es una agrupación sin proyecto que bien podría haber servido a los intereses o conveniencias de Javier García Vigil, pero también del Secretario de Cultura en turno, o de quien fuera lo suficientemente influyente dentro del gobierno como para influir en su agenda de presentaciones.

Por eso no era raro ver a la Sinfónica amenizando eventos sociales, o presentarse en actividades sociales o políticas de municipios en las que —por quedar bien o hasta por demostrar magnanimidad— algún funcionario lograba que la OSO acudiera a realizar la presentación, o esporádicas presentaciones en foros culturales que en realidad sólo han servido para justificar su existencia. Esto revela que la política cultural no incluye a la OSO, y que como al Estado no le interesa su existencia, tampoco la realza ni la incluye, y sólo utiliza esa institución cultural como un lujo a medias, porque la OSO hoy en día ni siquiera cuenta con todos los integrantes que requiera una orquesta de ese tipo.

Además de todo eso, habría que preguntarse qué pasó con la construcción del CIMO, qué planes hay para recuperar el sistema de cultura estatal, que hoy está devastado, o qué más se tiene en mente para verdaderamente llevar a la población de las comunidades oaxaqueñas, todos aquellos elementos culturales que no le interesan a las fundaciones privadas y que son justamente la razón de la existencia de un sistema institucional de cultura. Ojalá que Alonso Aguilar tenga iniciativa y disposición para involucrarse en algunos de esos temas, y no vaya a la Seculta —como sus antecesores— únicamente a dejarse llevar por la inercia nociva que la domina desde hace varios años.

CUENTA REGRESIVA

La crisis magisterial apunta al 1 de junio. Ese día buscarán estallar el paro indefinido de labores, que afectaría marginalmente a Oaxaca si llevan sus acciones a la capital del país. Ahí se verá qué tanto inciden Oaxaca y el gobierno federal en esa negociación.

Federación, despreocupada por resolver conflicto magisterial

Seccion 22

+ Oaxaca seguiría indefinidamente en crisis; sólo la administran


Hoy que es Día del Maestro, los integrantes de la Sección 22 del SNTE concentrarán la mayor parte de su fuerza en la marcha multitudinaria que realizarán en la Ciudad de México. Su objetivo es demandar respuesta a los respectivos pliegos petitorios que entregaron al gobierno federal y de Oaxaca, hace dos semanas. Aunque pudiera creerse que la coyuntura es premonición de una nueva crisis, en el fondo lo que se espera es que nadie resuelva nada y todo continúe en la misma dinámica que hasta ahora. Mantenerse en la indefinición es lo que les conviene a todos.

En efecto, para este viernes la Sección 22 convocó a sus integrantes pertenecientes a las regiones Costa, Istmo, Mixteca, Sierra y Valles Centrales, a que participen en la marcha nacional del Día del Maestro, que partirá de la estación del Metro en San Cosme, pasando por la Secretaría de Gobernación y culminando en el zócalo de la Ciudad de México.

Saben de antemano que la respuesta oficial es previsible: a partir de hoy viernes comenzará a correr un plazo (que quizá sea de una semana más) para que la Secretaría de Gobernación entregue una primera propuesta a su pliego de demandas. En esa respuesta, la dependencia federal intentará conciliar un arreglo parcial que buscaría generar una conciliación parcial de posiciones. Buscaría, en concreto, avanzar en temas salariales y de normalización de la situación laboral de los profesores que aún tienen problemas para cobrar sus pagos, y les ofrecería solución a algunos otros temas que no pasaran por las cuestiones sensibles demandadas.

¿Cuáles son esas cuestiones sensibles? La abrogación de la reforma educativa, la liberación de los que ellos han calificado como sus presos políticos, o las presiones al gobierno estatal para la aprobación de la iniciativa de ley estatal de educación que entregó la Sección 22 al Congreso. Como esos temas no estarán sujetos a ningún tipo de negociación, entonces buscarían distender posiciones a partir de la negociación de la aplicación de alguno de los preceptos de la reforma educativa, tal como las evaluaciones a los profesores que trabajan frente a grupo.

Esa posible negociación daría condiciones para evitar el paro indefinido, un plantón masivo (en Oaxaca o en la Ciudad de México), o algunas más de las acciones contundentes con las que ha amagado la Sección 22. No obstante, todos estos continuarían siendo acuerdos parciales, coyunturales, que sólo evitarían que explotara una crisis de mayores dimensiones pero que no resolvería nada de fondo. En esa lógica, pareciera que todos se sienten cómodos con esa posición de no resolver de fondo ninguno de los problemas planteados, y continuar mientras trabajando en un escenario de normalización de las relaciones políticas sobre la base de que en los hechos nada se modifique.

Centralmente, la Sección 22 ha conseguido echar abajo casi todos los temas que le incomodaron cuando el gobierno federal asumió el control de la nómina magisterial en enero pasado; consiguieron posponer indefinidamente la aplicación de evaluaciones; y también han logrado —hasta ahora— que las autoridades educativas oaxaqueñas continúen dando trato privilegiado a la Sección 22, como si no existiera una nueva legislación federal en la materia, y sólo anclados en la inexistencia de normas estatales armónicas con las nuevas disposiciones federales.

El gobierno de Oaxaca, a través del IEEPO, tampoco se ve muy incómodo con esa situación de que no haya ningún acuerdo de fondo, y tampoco provocarlo. Para el Congreso del Estado en Oaxaca la aprobación de la ley educativa no es un tema prioritario, y por eso ni siquiera decidió incluir el asunto en el fallido periodo extraordinario que tendría que haber ocurrido en esta semana. Y frente a todo eso, los integrantes de la 22 ni siquiera tendrán acciones importantes aquí en Oaxaca, en el marco de la conmemoración del Día del Maestro. Es decir, que la prioridad es que nada cambie.

INMOVILISMO DURADERO

En Oaxaca nada de esto se puede desligar de los tiempos políticos. Hoy los diputados de la LXII Legislatura están preocupados por dos cuestiones: por las elecciones federales del mes próximo, y por la aprobación de los temas que le interesan a los grupos políticos (como el préstamo que necesita el gobierno estatal que le autoricen, y la reforma político-electoral).

Y una vez que desahoguen esas cuestiones, y pase la jornada electoral de junio, la prioridad será meterse en la dinámica de la sucesión del gobierno estatal en Oaxaca. Como podemos, en ninguno de esos dos momentos —que ya están perfectamente vislumbrados y definidos en la agenda política de los grupos— se encuentra como prioridad la posible solución a la crisis educativa.

Por esa razón, lo previsible es que nada de esto cambie en el corto plazo. En el plano federal, tampoco hay condiciones para que les sean otorgados más dividendos a la Sección 22 como premisa para que no radicalicen sus acciones. Gobernación ha intentado hacerlo en varios momentos. Pero ellos, a diferencia de nosotros en Oaxaca, enfrentan una presión durísima de la opinión pública que ha reprobado las negociaciones y al mismo tiempo ha impedido que se otorguen nuevas concesiones al magisterio de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, fuera de la ley.

Por todo eso, al final todos parecen convencidos de que seguirán buscando soluciones parciales, para que ganen tiempo donde aparentemente comenzarán a perderlo. La lucha de la Sección 22 es de largo aliento, y la resistencia de los ámbitos de gobierno será proporcional a eso.

El propio magisterio sabe que tratar de cruzarse en tiempos que no son los suyos sería un fracaso. Por eso también buscarán afinar su participación en los procesos electorales (el actual y el del año próximo en Oaxaca). A partir de eso podrán saber qué tan influyentes podrán ser en la agenda política de los años siguientes. Y mientras, sólo buscarán mantener el decoro con marchas, plantones representativos, y acciones aisladas.

SIN PIES NI CABEZA

En el Congreso local ya perdieron todas las formas. Nadie supo qué pasó con el fallido periodo extraordinario, que contra toda lógica legal fue suspendido sin haber iniciado, y que pretendía iniciar sin cumplir con los requisitos que establece la ley para convocarlo. ¿La justificación? Falta de acuerdos. Bonito ejemplo de cómo se “cumple con la ley” en esa, que más bien parece la casa del jabonero…

En Oaxaca, es muy indignante que la ley proteja a los irresponsables

Estidiantes de medicina fallecidos1

+ Insistir: caso de médicos fallecidos debe motivar cambio a ley penal


La noche del martes se informó del fallecimiento de la estudiante del último año de la licenciatura de medicina, que hace dos semanas fue víctima de un fatal accidente automovilístico, en el que también murió otro estudiante de la misma carrera. El caso es indignante no sólo por la tragedia que significa la muerte de dos personas que estaban a punto de convertirse en profesionistas, sino sobre todo porque éstas fueron muertes trágicas ocurridas en un percance ocasionado por la irresponsabilidad y el alcohol. Y para que estas no sean, además de trágicas, muertes inútiles, es necesario que este asunto se traduzca en reformas a la ley.

En efecto, ayer TIEMPO informaba que luego de 12 días de agonía en el Hospital Civil “Aurelio Valdivieso”, el martes a las 19:15 de la tarde falleció la joven estudiante de la Facultad de Medicina y Cirugía de la UABJO, Daniela Claudia Celaya Rivera, con lo cual aumentaba a dos el número de víctimas del accidente automovilístico ocurrido la madrugada del pasado 1 de mayo.

Igualmente, nuestro diario daba cuenta de que mientras la Procuraduría General de Justicia del Estado continúa sin investigar el caso a profundidad, este mismo martes se dio a conocer que el presunto responsable del percance, Arturo Alejando Vargas Alavés, habría abandonado el país, luego de haber alcanzado su libertad bajo fianza al depositar 861 mil pesos.

Ante este conjunto de hechos, ayer la comunidad universitaria marchó por las calles de la capital oaxaqueña para exigir justicia y castigo para el responsable material de esta tragedia. Hubo quien responsabilizó a la Procuraduría, e incluso quienes pedían penas infamantes para el responsable. Todo se entiende a partir de la indignación y el dolor que causa un asunto como éste, pero es necesario analizar la situación en un contexto serio para evitar polarización y exigencias sin sentido, y encauzar esta tragedia hacia cambios a la ley que impidan la repetición de situaciones como la que hoy se vive.

¿De qué hablamos? De que frente al hecho de que dos de las tres víctimas del accidente perdieron la vida, y de que el responsable alcanzó su libertad mediante el pago de una fianza (y que habría huido del país), lo inmediato es responsabilizar a la Procuraduría General de Justicia. Porque sí, es muy probable que exista algún tipo de favoritismo en el proceso judicial que enfrenta el responsable de esta tragedia, como también lo es que la ley penal resulta ser proteccionista de quien irresponsablemente comete un delito bajo los efectos de una droga, como lo son las bebidas alcohólicas.

Por esa razón, si bien vale la pena exigir de fondo que la Procuraduría investigue exhaustivamente lo sucedido, también debiera serlo reconocer que nada de eso será suficiente mientras la ley siga diciendo lo que hasta ahora establece. ¿Qué significa esto? Que en el mejor de los casos, obligando a la Procuraduría estatal a que investigue, y constriñéndola a que haga su trabajo escrupulosamente, de todos modos no llegaremos a una conclusión muy distinta a la que ya conocemos.

Es decir, que por la vía de los hechos ya todos sabemos que el responsable del percance fue Arturo Alejandro Vargas Alavés; todos sabemos —y sólo haría falta que la Procuraduría lo probara mediante pruebas periciales— que este individuo conducía su vehículo a exceso de velocidad y bajo los influjos del alcohol. Y que al ver la magnitud del hecho, habría tratado de escapar.

¿Qué cambiaría una investigación ministerial exhaustiva que llegara a esas conclusiones? Muy poco. Porque de todos modos el problema de fondo sigue siendo la ley, y por eso aún en la condición de que se hubieran probado todas esas cuestiones, de todas formas Vargas Alavés habría podido pedir conforme a la ley que se le fijara una fianza, y alcanzar su libertad bajo caución, como finalmente ocurrió.

CAMBIAR LA LEY

La misma tarde del martes, los diputados de la LXII Legislatura discutían un par de reformas frívolas que no atienden ni resuelven los problemas de la gente, ni su indignación frente a hechos extraordinarios. Los legisladores discutían la probable autorización de un préstamo con cargo a los ingresos estatales futuros por un monto de dos mil 400 millones de pesos; asimismo, discutían los términos de una reforma político electoral que modificaría las condiciones de renovación de los poderes Ejecutivo y Legislativo estatales rumbo al proceso electoral del año siguiente. Sí, son temas importantes. Pero no son cuestiones que respondan a una preocupación de la gente.

Nadie, ninguno de los señores diputados, reparó en que a esas mismas horas crecía la indignación por la impunidad que ronda en este caso; pero que es la misma indignación y dolor que hechos similares a éste, provocados por la irresponsabilidad y el alcohol, producen en miles de familias oaxaqueñas cada año por accidentes de diversos tipos que no tienen el castigo adecuado porque la ley termina protegiendo a quien los cometió. Las cifras de accidentes provocados por el alcohol es altísimo en el país. Y esto se convierte en una cuestión escalofriante cuando las frías cifras de los accidentes se traducen en heridos, en lesionados transitoria o permanentemente, o en familias enlutadas por situaciones como las de los dos jóvenes médicos que perdieron la vida.

¿Qué hacer frente a esto? Exigir, y que los diputados locales hagan eco, en la posibilidad de hacer una reforma al artículo 58 del Código Penal en el Estado que establece que la embriaguez es una atenuante de responsabilidad en la comisión de un delito, y no una agravante, como sí lo es en otros sistemas penales del país. Es harto cuestionable que en Oaxaca se siga perdonando de forma lisa y llana a quien comete un delito en el marco de un acto de irresponsabilidad, como conducir en estado de ebriedad un vehículo de motor, y que además sea tan simple la forma en cómo una persona que comete un delito como éste se sustraiga de la acción de la justicia abandonando el país en las narices de la autoridad, que no hace nada para detenerla, pero que además la ley no le brinda las herramientas jurídicas necesarias para impedirlo.

QUE LA TRAGEDIA SIRVA PARA ALGO

A eso debiera encauzarse la indignación por la muerte de Daniela Claudia Celaya Rivera y Yehú Robles Castellanos, para que éstas no sean muertes inútiles, y para que las protestas de sus amigos y la comunidad solidaria, tengan una causa y una finalidad ciudadana de fondo.

Debate, un ejercicio democrático lleno de improvisación y errores

Debate

+ Lo grave, que no hay propuesta ni estrategia para ganar electores


El lugar común, o el análisis simplista, podría llevarnos a calificar el debate entre candidatos a diputados federales por el distrito VIII, realizado la noche del lunes, como un fracaso. Lo fue, sólo en la medida en que los errores técnicos fueron lo más visible de la transmisión. Sin embargo, en el mediano plazo dicho ejercicio será provechoso si los organizadores aprenden de sus errores, y si los partidos y candidatos logran reconocer sus graves inconsistencias frente al público elector (y televidente).

En efecto, aunque tuvo poca difusión previa, este debate tenía varios elementos para despertar expectativas entre el público interesado. Un elemento inicial, radica en que es el primer debate que ocurre en Oaxaca entre candidatos a diputados federales; el segundo, que es el primer debate que ocurre entre aspirantes a un cargo de elección popular en la zona más poblada e influyente políticamente de la entidad; acaso un tercer elemento radica en que, si la memoria no nos falla, este es apenas el tercer debate televisado que ocurre en Oaxaca entre aspirantes a cualquier cargo público.

Es, pues, un ejercicio casi inédito que debe verse no sólo a la luz de sus fallas, sino sobre todo de la oportunidad de que todo mejore. Sin embargo, cualquier posibilidad de evolución tiene que pasar por el reconocimiento y análisis de las fallas que, en este caso, fueron muchas y de diversa índole. Es por eso que vale la pena repasar algunos aspectos de lo que pudimos ver la noche del lunes.

Sin duda, dos cuestiones resaltan por encima de todas las demás. La primera, es que el ayuno de ideas y propuestas que tanto se ha denunciado de los candidatos y partidos en campaña, ahí quedó demostrado. La segunda, que es concomitante a la primera, radica en que este primer debate demostró que los candidatos no sólo no están preparados para competir en el terreno de la propuesta y la construcción de una agenda legislativa, sino que tampoco están preparados para realizar un trabajo competente de imagen frente a los electores. Si vemos el debate en ese contexto —y al margen de las múltiples fallas técnicas y de preparación que corrieron a cargo de los organizadores— habremos de entender la trascendencia del ejercicio.

El primero de esos factores quedó claro cuando ninguno de los candidatos tuvo capacidad de articular una sola propuesta seria, relacionada con las funciones constitucionales de un diputado federal. En otras palabras, que al prepararse para este debate, ninguno de los candidatos tuvo la consideración de leer en la Constitución, qué atribuciones tiene un diputado, cuáles son los alcances de su función, y en qué tareas puede intervenir. Por eso hubo candidatos a diputados federales que se dedicaron a hacer propuestas disparatadas, que confundieron el programa de acción de su partido con la agenda legislativa, o que se limitaron a hablar de gestión social, como si fueran luchadores sociales o como si aspiraran a ser servidores públicos y no representantes populares.

En el segundo de los aspectos —el de la imagen y la estrategia para acudir a un debate—, quedó claro que los candidatos tampoco tuvieron noción de lo que debieron hacer. ¿De qué hablamos? De que un ejercicio político como un debate es, para cuestiones prácticas, como un juego de ajedrez en el que cada uno de los participantes lleva preparada una estrategia de conservación, de defensa, de ataque y de recuperación —e incluso de una contención de crisis en medio del encuentro—, según fuera el caso.

Este debate demostró que los aspirantes a la diputación federal por el distrito 08 son francos amateurs en esas tareas, y que su preparación se limitó a preparar tarjetas que enumeraran sus logros anteriores, sus gestiones como funcionarios o como diputados, sus eslóganes de campaña, y antecedentes generales. Ninguno tuvo el tino de prepararse estratégicamente para el debate, ni de leer y prever los posibles escenarios de discusión entre todos los candidatos, para tratar de aprovechar esa circunstancia y salir lo mejor librado posible.

No hubo tal, y por eso más que un debate, este ejercicio pareció una aburrida pasarela en la que nadie confrontó ideas con nadie, todos dijeron lo que quisieron, se atacaron y defendieron en sus personas y no en sus proyectos e ideas, y finalmente fueron dos horas de un intercambio pobre que bajo ninguna circunstancia habría podido ser calificado como un verdadero debate.

 

OTROS ERRORES

Como dicen que en política el fondo es forma, no habría que perder muchos detalles que parecieron intrascendentes para los candidatos, pero que son notables a la hora de evaluar un ejercicio como éste.

Por ejemplo, ninguno de los aspirantes demostró haber tenido una preparación previa en cuanto a su discurso, mensaje, ideas e incluso su apariencia. Por eso se pudo ver desde el inicio que había candidatos que parecían estar fuera del set de grabación (porque las mamparas y los logos del INE no los cubrían), y que nadie tuvo el tino de hacer notar que visualmente eso ponía en desventaja a unos sobre otros, y que ese debió ser una cuestión que generara protestas. Sin embargo, como ninguno de los candidatos iba preparado para eso, nadie lo notó, nadie protestó, y con la persistencia de esos errores transcurrió toda la transmisión.

Hubo otros menos visibles, pero igualmente trascendentes. Ninguno de los candidatos tuvo una preparación previa para evitar los tics nerviosos (como el de la Candidata del Panal); nadie se preparó para no titubear o parecer demasiado nervioso a la hora de hablar; varios de los candidatos no repararon en que iban vestidos de una forma inadecuada para una transmisión de ese tipo; e incluso, no repararon en la necesidad de no incurrir en frases comunes, como la que dijo el Candidato del PVEM, Miguel Ángel Morales, quien señaló que los indígenas “a veces son tanto o más lúcidos que nosotros los letrados”, como si la lucidez fuera exclusiva de quienes sí tienen formación académica, y los indígenas sólo lo fueran por momentos.

 

FRACASO RELATIVO

Este ejercicio debe servir como un repaso para evitar errores en el futuro. Si los candidatos y los partidos actúan con inteligencia, tendrían que repasarlo y analizarlo. Si caen en el simplismo, entonces dirán —como lo hacen hoy muchos— que fue un fracaso. Sí, tiene muchísimo que mejorar; pero puede pasar cualquier otra cosa menos cancelar esfuerzos como éste.

¿Quién va a pagar por los quebrantos sufridos en CH por diez meses?

CH

+ Ámbitos de gobierno deben dejar mezquindad y aportar a recuperación


Seguramente nadie imaginó que los llamados “chachacuales” se quedarían en el zócalo y alameda de la capital oaxaqueña por casi 10 meses. Cuando se instalaron, en julio del año pasado, lo hicieron cobijados por la Sección 22 del SNTE para sellar su plantón y evitar un posible desalojo. Luego la informalidad cobró vida propia. Y no fue sino ante el repudio ciudadano, y una acción de gobierno concertada, que logró la liberación del corazón de la capital oaxaqueña. Qué bueno que ocurrió. Pero ahora la pregunta que nadie debe evadir es ¿quién va a pagar por los daños ocasionados?

En efecto, este es un problema multidimensional. Porque acaso en la primera capa del problema, en la más superficial, se encuentra el posible quebranto al “trabajo digno” de los chachacuales. Esa fue siempre su justificación, al lado de la excusa magisterial de que la presencia del ambulantaje era para “coberturar” el plantón que aún mantienen en la zona. No obstante, más allá de ese problema se encuentra el importante perjuicio que sufrió la vía pública por 10 meses de subutilización; y en un estrato todavía más profundo se encuentra el daño que todo esto provocó a la economía local, de la que nadie se quiere hacer responsable.

Es evidente que fue un simple acto de tolerancia del gobierno estatal lo que permitió que los chachacuales se instalaran en el zócalo bajo el cobijo de la Sección 22. En estos últimos años, el gobierno estatal se ha dedicado a evitar cualquier posible motivo de confrontación con los profesores. Por ello, con su silencio saludó la presencia de los ambulantes en el zócalo y alameda, cerrando los ojos al problema que esto ocasionaría.

En esa lógica, el Ayuntamiento citadino recibió el problema de rebote, pero poco pudo hacer para enfrentarlo, ya que todo era producto de un asunto político con el magisterio que rebasaba sus capacidades de negociación. Incluso, el gobierno de Javier Villacaña siempre estuvo acotado por esa circunstancia, incluso cuando se comenzaron a notar evidencias de que los liderazgos al interior de los chachacuales ya no respondían plenamente al interés de la Sección 22 del SNTE, y que estaban siendo infiltrados por otras organizaciones de comerciantes informales, que ya querían ocupar la zona de forma permanente, para vender espacios, cobrar derecho de piso y luego medrar con la venta de “protección” a los mismos comerciantes ambulantes.

Esa mezcla de factores es la que finalmente permitió el acuerdo con la Sección 22 para el retiro de los ambulantes del primer cuadro del Centro Histórico de la capital oaxaqueña. Pues era precisamente el cobijo político de la Sección 22 lo que permitió que los chachacuales se mantuvieran más tiempo que nunca en el zócalo. Si hacemos memoria, veremos que nunca se les permitió instalarse más que por periodos cortos de tiempo, y siempre en el marco de alguna festividad que más o menos justificara su presencia en calidad de “verbeneros”. Por eso, ya sin el apoyo político del magisterio, y frente a la contaminación de sus liderazgos propios, fue cuestión de menos de una hora conseguir su retiro a manos de la fuerza pública.

¿QUÉ HACER AHORA?

Son varios los asuntos a enumerar. Primero, qué estarán dispuestos a hacer los tres órdenes de gobierno para recuperar efectivamente los espacios que resultaron dañados por la presencia de los chachacuales. Segundo, hasta dónde estarán dispuestos a asumir su responsabilidad ya no por haber permitido la presencia de los ambulantes en el corazón de la Verde Antequera, sino para estimular la recuperación de la economía formal, que resultó severamente dañada con estos diez meses de plantón magisterial.

Frente a ese panorama, sería una gran contribución que el gobierno estatal dejara la mezquindad y la Secretaría de Turismo y Desarrollo Económico reconociera que su apoyo al comercio establecido de Oaxaca ha sido tan disimulado, que pareciera que no ha movido un solo dedo para mantener a flote al comercio establecido debido a un problema del que todos fueron víctimas, pero del que el gobierno tendría el deber moral de solidarizarse y dar condiciones para su recuperación. Desde hace meses las organizaciones de comerciantes establecidos han exigido atención al gobierno estatal, a partir de que su permisividad fue uno de los aspectos que contribuyeron no sólo a que la Sección 22 invadiera la zona, sino que “invitara” a las organizaciones de chachacuales.

No obstante, lo que tampoco tendríamos que dejar de ver es que el gobierno federal también tendría que participar de un problema como éste. Hoy buena parte de las negociaciones con la Sección 22 se dan en la Ciudad de México ante instancias federales. Y esas dependencias, como la SEP o la Secretaría de Gobernación son también quienes han sido parte de decisiones como ésta que ha afectado profundamente a la economía local.

Desde 2006, el gobierno federal prometió apoyos al comercio establecido de la capital oaxaqueña para recuperarse de la crisis magisterial; apoyos económicos que, evidentemente, nunca aterrizaron. Y hoy, como entonces, el conflicto con la Sección 22 es tan suyo como del gobierno estatal, y en ese escenario no tendría que haber excusa para desentenderse de este problema en específico. Lo que debiera ser importante es que ahora los gobiernos municipal y estatal llevaran a ventilar esta cuestión ante las instancias federales, para que éste asuma la magnitud del problema y vea que más allá de las mezquindades y los partidismos hay un problema de fondo que necesita ser enfrentado y resuelto.

La economía local agoniza. Y no es sólo por la presencia de los chachacuales en este último episodio que duró nada menos que diez meses, sino por la suma de los problemas que ha enfrentado la ciudad en la última década debido a los conflictos políticos. En el fondo esto debiera de ser un acto solidario que terminaría reactivando de fondo este deprimido rubro de la actividad económica de la entidad.

¿DEBATE?

Ojalá que en medio de la desgracia que han sido las campañas proselitistas, haya destellos de propuesta y agenda legislativa. Estamos seguros que nadie se enteró. Pero la noche de ayer lunes se habría realizado un primer debate entre aspirantes a la diputación federal por el distrito 8. La forma y el fondo de ese intercambio entre candidatos, serán cuestiones dignas de ser analizadas y comentadas.

Los partidos parecen cómplices, y no adversarios, en esta campaña

Partidos políticos

+ Bien por las autoridades que lograron liberar el zócalo de ambulantes


Sólo en este mundo de locos podemos ver como algo cotidiano, que los partidos se enfrentan en los procesos electorales, pero sin cuestionarse en lo medular. En Oaxaca resulta que hay campañas electorales, en las que según se plantean propuestas y se critican las acciones de los adversarios. Pero todos los señalamientos, todas las propuestas, e incluso, todos los ataques, son superficiales. No hay intención de los partidos —y así queda demostrado— por verdaderamente constatar que tienen más convicción y lealtad con los ciudadanos, que con sus intereses.

En efecto, estamos a escasas tres semanas de que concluya el periodo de campañas, y en escenarios como el oaxaqueño el ayuno de ideas sigue siendo el común denominador. No hay, hasta ahora, posibilidad de hacer un recuento de propuestas y esquemas de trabajo de los posibles legisladores de la LXIII Legislatura federal, simplemente porque éstos no han hecho planteamientos serios, ni siquiera en los asuntos básicos. Mucho menos han entrado, todos o a nivel individual, a tratar de encarar a sus adversarios por los yerros cometidos. La agenda de temas comunes a la que los partidos le rehúyen, es amplia. Vale la pena revisar algunos de sus tópicos.

Primero, habría que revisar por qué los candidatos se rehúsan a hablar de propuestas o agendas legislativas. La respuesta es simple: todos están atenidos a la postura cómoda de atenerse a lo que sus partidos digan, ya estando en funciones. Así funciona la política mexicana: los candidatos hacen campaña únicamente prometiendo a la ciudadanía cuestiones de gestión, y dádivas, a cambio del voto, pero nunca entrando al fondo de los temas por los que se supone que van a trabajar como representantes populares.

Nadie habla de propuestas porque nadie las conoce. Y al final son los partidos quienes, en el pragmatismo y la coyuntura del acuerdo político construyen los temas que van a ser sometidos a la consideración del Poder Legislativo, y todos los representantes populares se ciñen a ellos. Por eso —aunque ello es una aberración democrática— para los diputados no es necesario ni práctico hacer una agenda legislativa propia, cuando son las cúpulas de los partidos quienes deciden los temas a abordar, y el sentido de su votación, con lo que la voluntad y el compromiso que se supone que tiene cada legislador con sus representados, son relevados por los acuerdos de sus fracciones parlamentarias.

Si eso es grave, todo lo que sigue es peor. ¿Por qué hoy que están en campaña, los partidos no señalan los asuntos verdaderamente relevantes de los demás partidos y cúpulas políticas? El tema de la corrupción en Oaxaca ejemplifica a la perfección esta cuestión a la que los partidos se resisten a abordar. Pues resulta que hace apenas cuatro años, cuando gobernaba el partido que hoy es oposición, y quienes hoy gobiernan se encontraban en las trincheras opositoras, los señalamientos eran los mismos pero en sentido contrario. Han pasado cuatro años y resulta que, para sorpresa del público elector, todo sigue igual y lo único que ha cambiado es la trinchera de quien roba, y de quien con su silencio justifica. Veamos si no.

Cuando el gobierno estatal se encontraba en manos del Partido Revolucionario Institucional, las fuerzas políticas que entonces se encontraban en la oposición se desgañitaban señalando los presuntos actos de corrupción, y exigiendo castigo. Nunca hicieron nada sustantivo para perseguir a esos delincuentes del servicio público y corsarios de los recursos de la ciudadanía. Sólo hablaban y hablaban, y cuando era el momento de la verdad, callaban.

Hoy toda la situación sigue siendo la misma, pero sólo las posiciones de acusadores y acusados se intercambiaron. Hoy que son otras las fuerzas que gobiernan y el PRI es oposición, hay un tenue señalamiento, pero no hay ninguna acción sustantiva para perseguir la corrupción. Ésta sigue ocurriendo en todos los frentes acostumbrados. Pero, igual que en el pasado, las posiciones de los partidos apenas si alcanzan el extremo de lo políticamente correcto, pero sin hacer nada sustantivo para verdaderamente castigar a los corruptos. Así, pues, al posarse frente a la ciudadanía, los partidos parecen más cómplices que adversarios políticos en una contienda en la que —se supone— el bien a preservar es justamente el interés público.

CAMPAÑAS DESABRIDAS

Por todo eso, no hay posibilidad de que las campañas proselitistas suban de nivel. No hay la menor intención de que las fuerzas políticas y los candidatos cambien su idea de posar para parecer que se enfrentan, y confiarle todo el trabajo a las cúpulas, y sus posibilidades de triunfo a sus estructuras electorales. Todo sigue una misma lógica porque finalmente lo que están buscando es mantener el estado de cosas en las que todos ganan parcialmente algo sin poner en riesgo la estabilidad de la que todos se benefician.

El problema es que todo eso las revela ante al ciudadanía como coautores de la desgracia que vivimos como estado, y como país. Pareciera que al ciudadano común no le alcanza el entendimiento para comprender por qué si todos hablan de bienestar, de esperanza, de un nuevo rumbo y de frases y lugares comunes como ese, todo es crisis, desesperanza e incapacidad para salir adelante. Pareciera, pues, como si los partidos insistieran en hacernos creer que vivimos en una realidad distinta a la que podemos palpar, para que accediéramos a meternos en esa dinámica del autoengaño de la que nadie —más que ellos— obtiene un beneficio.

En el fondo, lo que están haciendo es abonar a la brecha que existe entre partidos y candidatos, y la ciudadanía. Cada vez es menos posible comunicarse y entenderse, y aún así en los partidos no hay preocupación por lo que puedan recibir de la ciudadanía que vota. No se dan cuenta que en estas condiciones el voto duro de ninguno será suficiente para ganar, y que el resto que cualquiera de ellos necesita para completar su margen de votación, está siendo repelido. No reparan en que hoy no basta con comprar votos: también hay que conquistarlos. Pero a ese trabajo, simplemente no quieren entrarle. Pronto verán las consecuencias.

EL ZÓCALO

Bien por las autoridades municipales y estatales que lograron liberar al Centro Histórico del ambulantaje. Ojalá no permitan que la protesta social vuelva a encubrir al ambulantaje, para instalar un muladar como el que estuvo casi un año en el corazón de Oaxaca.